Ocho años después, los tribunales han puesto punto final a un proceso selectivo plagado de sombras. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla (TSJA) ha confirmado la anulación de la plaza obtenida por Rebeca de Juan, la única mujer que logró aprobar las oposiciones del cuerpo de Bomberos de Melilla, tras detectar irregularidades que apuntan a un «trato de favor» durante las pruebas de 2017.
La sentencia ratifica el fallo del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Melilla y establece la nulidad de la prueba psicotécnica —denominada prueba C— del proceso convocado el 25 de agosto de 2017 en el Boletín Oficial de Melilla para cubrir diez plazas de bombero-conductor.
Los hechos: cuando los números no cuadran
El tribunal ha determinado que la aspirante debía haber sido declarada «no apta» en la prueba de personalidad, pero fue nombrada funcionaria pese a obtener una puntuación insuficiente.
Esta irregularidad ha costado la plaza a cinco opositores que, según la resolución judicial, obtuvieron mejores calificaciones.
La decisión judicial ordena retrotraer el procedimiento exclusivamente para los cinco demandantes y la funcionaria De Juan, ahora desposeída de su plaza. Todos ellos deberán repetir la prueba psicotécnica bajo nuevas condiciones que buscan garantizar la transparencia del proceso.
Las garantías del nuevo proceso
El TSJA ha establecido requisitos estrictos para la repetición de la prueba. El nuevo Tribunal de Selección no podrá incluir a ningún miembro que participara en la convocatoria anulada.
Tampoco podrán intervenir los mismos asesores psicológicos ni personas vinculadas con la empresa privada que ejecutó la prueba en 2017.
Además, se exige la publicación previa del perfil profesional requerido y los criterios de baremación y corrección, elementos que deberán estar disponibles antes de realizar la nueva evaluación.
«Un espaldarazo contra la corrupción»
Antonio Suárez-Valdés, abogado de los opositores demandantes, ha calificado la decisión como «un claro espaldarazo al impecable criterio de lucha contra la corrupción y el nepotismo» de los juzgados melillenses.
Tras ocho años de litigio, sus clientes podrán finalmente optar a cumplir su objetivo de formar parte del cuerpo de bomberos.
El letrado no descarta retomar las acciones penales previamente archivadas contra la entonces consejera responsable, quien nombró funcionaria a la opositora «pese a los indicios de alteración del proceso».
«La sentencia confirma que la primera mujer bombero de Melilla accedió de forma injusta a la plaza, en detrimento de aspirantes que obtuvieron mejores calificaciones», ha declarado Suárez-Valdés, subrayando que la interesada «no puede considerarse ajena a las irregularidades acaecidas durante la prueba psicotécnica».
El final de un proceso histórico
Con esta resolución se cierra un capítulo controvertido en la historia del cuerpo de bomberos melillense. La mujer pierde su condición de funcionaria de carrera, obtenida mediante un proceso que los tribunales han declarado parcialmente nulo.
Ahora, tanto ella como los cinco opositores demandantes tendrán una nueva oportunidad de competir en igualdad de condiciones por la plaza en el Servicio de Bomberos de Melilla.
La sentencia pone de manifiesto la importancia de garantizar la transparencia en los procesos selectivos públicos y establece un precedente sobre las consecuencias de las irregularidades en las pruebas de acceso a la función pública.