Durante este primer semestre de 2025 hemos visto cifras récord de compraventa de inmuebles, especialmente de viviendas, lo que quiere decir que los bufetes de abogados especializados en inmuebles, las notarías, y otros profesionales dedicados a esta industria han compartido millones de datos de compradores y vendedores.
Sin embargo, una parte significativa de estos datos se han enviado usando cualquier método que no necesariamente cumple con un mínimo de requisitos de seguridad o de privacidad, lo que supone una vulnerabilidad importante de cara a la preservación de la identidad, tanto de las personas –físicas o jurídicas– que están al mando de la operación, como también de las partes involucradas.
Las prisas a la hora de cerrar la compraventa, la voluntad también de querer tirar adelante una operación encallada en un momento clave o, en el peor de los casos, un contratiempo de última hora en la notaría a la hora de firmar el contrato, pueden ser algunas situaciones en las que se piense más en la rapidez que en la eficacia y la seguridad, lo que lleva a compartir datos esenciales con cualquier método electrónico posible, desde el correo electrónico a cualquier programa de mensajería instantánea.
De esta manera, el sector inmobiliario es un eslabón débil por donde los ciberdelincuentes pueden encontrar datos que deben ser protegidos de una manera relativamente fácil.
LAS DENUNCIAS POR ESTAFAS DIGITALES SE HAN DISPARO EN OCHO AÑOS UN 508 %
Las cifras proporcionadas por el Ministerio del Interior son alarmantes, ya que en 2023 las denuncias por estafas digitales se contaban por cientos de miles, es decir, que en tan solo ocho años se han disparado un 508%, cuando en 2016 se registraron poco más de 70.000 en todo el territorio.
Además, el 90% de todos los delitos cibernéticos que se denuncian tienen que ver con el fraude. En otras palabras: los procesos de transmisión de datos sensibles son esenciales para que éstos datos no caigan en manos de ciberdelincuentes, que los usan en gran parte para sus estafas, y nuestra industria es clave.
En cuanto a la protección de datos y garantías digitales, el correo electronico convencional y las aplicaciones de datos pueden no cumplir las exigencias de las normativas y leyes (RGPD y LOPDGDD), al estar compartiendo datos de terceras personas que se deben proteger y custodiar ante posibles filtraciones.
Por eso es deber de las empresas dedicadas al sector el de estar capacitadas para guardar y proteger esos datos sensibles y un correo con información sensible que no tenga acuse de recibo o un simple mensaje de texto o de un cliente de mensajería instantánea no cumplen con estos requisitos, con lo que la parte que envía ese mensaje puede tener problemas jurídicos en el caso que la información se filtre.
Por no hablar de la poca seguridad jurídica y legal que existe en estos casos, ya que ni el correo electrónico, por sí solo, ofrece plena garantía de autenticidad, integridad y no repudio, lo que puede dificultar aportar una prueba sólida y concluyente en un hipotético caso de disputa judicial que pueda surgir después de la operación, como en situaciones de herencias o una compraventa posterior.
¿CÓMO CERRAMOS LAS OPERACIONES?
Entonces, ¿qué nos queda?, se estarán preguntando algunos de los lectores. Si no podemos usar ni la mensajería instantánea ni tan solo el correo electrónico, ¿cómo cerramos las operaciones?
Existe el burofax de toda la vida que cumple con todas las garantías posibles: se certifica la emisión y la recepción del mensaje, que se envía a través de Correos – y la privacidad de la correspondencia está protegida por la Constitución española.
También existe el e-mail certificado.
Aún hay una tercera opción: la de las plataformas integradas. Este tipo de plataformas ofrecen la seguridad más alta posible en las transacciones, desde la verificación de identidad (KYC) y el cumplimiento tanto de las normativas de privacidad como de anti-blanqueo de capitales.
Algunas de estas plataformas, también ofrecen canales de comunicación seguros con los clientes con autenticación multifactor. Además, mediante un panel centralizado de transacciones se permite que las empresas del sector inmobiliario que estén inmersas en una operación puedan controlar todos los pagos, tanto de compradores como de vendedores, sin gestionar directamente los fondos.
Estas características de este tipo de plataformas, eliminan la necesidad de enviar correos electrónicos redundantes o una transmisión de datos por canales que no son seguros.
Sin duda, la digitalización nos ha llevado como sociedad a que tengamos un extra de cuidado con los datos personales, tanto con los nuestros como con los de terceras personas, como pueden ser los de nuestros clientes.
Por suerte, por cada amenaza que existe podemos contar con la innovación, que nos trae nuevas herramientas que fortalecen nuestro sector y que nos permiten operar con seguridad y garantía.