La organización de las vacaciones ha pasado de los folletos y las agencias físicas a la navegación online por Internet. Actualmente, las plataformas de alquiler vacacional se han erigido como una de las opciones favoritas de los españoles para buscar alojamiento para los días de descanso. Un fenómeno que ha transformado el sector del turismo.
Sin embargo, a la par de la proliferación de las páginas de búsqueda y reserva online también han aumentado los riesgos: fraudes y disputas legales que impactan tanto a los consumidores como a quienes ofrecen el servicio.
Los más denunciados son los anuncios falsos, los cobros indebidos posteriores a la reserva, la duplicidad de anuncios y condiciones contractuales ocultas o poco claras.
Para no caer en ninguna de estas practicas engañosas y no tener un susto en mitad de vacaciones, es vital que los inquilinos y propietarios conozcan los derechos que les protegen.
«La clave para evitar conflictos en alquileres vacacionales reside en la transparencia contractual y en que tanto propietarios como inquilinos conozcan bien sus derechos y responsabilidades. El desconocimiento suele ser el terreno fértil para fraudes y malentendidos, especialmente en el contexto digital actual», explica José Montero, CEO de Montero de Cisneros Abogados.
En España encontramos dos normas regidoras: la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (LGDCU).
La tranquilidad, en manos de los profesionales
También podemos acudir en búsqueda de ayuda profesional que pueda ofrecer una visión clara, actualizada y cercana sobre la protección del usuario frente a estos fraudes.
Desde un punto de vista jurídico, se recomienda a ambas seguir ciertas pautas para evitar conflictos: los propietarios deben registrar su vivienda turística y cumplir con los requisitos autonómicos, mientras que los inquilinos deben leer detenidamente los términos del contrato, verificar la reputación del anunciante y utilizar métodos de pago seguros.
Adicionalmente, el uso de contratos claros y detallados con cláusulas específicas sobre cancelaciones, depósitos y responsabilidades es esencial para prevenir malentendidos.
Por otro lado, la colaboración de las autoridades y las plataformas resulta crucial para minimizar estas prácticas engañosas y proteger así a ambas partes. «Las plataformas deben asumir un papel activo en la verificación de la información y en la resolución ágil de incidencias.
El uso de contratos claros y políticas transparentes no es solo responsabilidad de los propietarios, sino también de los intermediarios, que deben proteger tanto a anfitriones como a huéspedes», argumenta José Montero quien considera que las plataformas deben asumir un papel diligente en materia de responsabilidad.