El Centro de Documentación Judicial (CENDOJ) del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) está liderando una revolución silenciosa en la justicia española. Bajo la dirección de Joaquín Silguero, el organismo con sede en San Sebastián ha desarrollado una suite de utilidades basadas en inteligencia artificial y aprendizaje automático que ya utilizan miles de jueces y magistrados en toda España.
“El Kendoj es una suite de utilidades”, explica Silguero. “Ahí vamos incorporando todas las herramientas basadas en inteligencia artificial, ‘machine learning’, etcétera, que sean de interés para los jueces”.
Tres herramientas ya en uso: anonimización, clasificación y vínculos
En esta suite se integran tres utilidades principales que están plenamente operativas y accesibles desde hace tiempo para todos los jueces:
“Está el anonimizador, la clasificación y generación de vínculos, y la atribución de la voz en el tesauro. Son tres aplicaciones que están dentro del Kendoj. Esto ya lo tienen todos los jueces; está funcionando desde hace ya un tiempo».
El anonimizador garantiza la protección de datos personales en las resoluciones antes de tratarlas con herramientas de IA. La clasificación y generación de vínculos permite comprobar la autenticidad de las citas jurisprudenciales, enlazando automáticamente las sentencias citadas con las bases de datos del Cendoj.
Y la atribución de voz en el tesauro mejora la identificación de conceptos jurídicos y su relación en el buscador documental.
Según Silguero, el sistema es fiable y transparente:
“Los positivos son verdaderos. Si te genera un vínculo, puedes confiar en que la sentencia existe. Si no lo genera, te está ayudando a sospechar que quizá esa sentencia no haya existido nunca», cuenta.
Resúmenes automáticos con IA
Una de las novedades más recientes es el sistema de resúmenes automáticos de sentencias, ya en producción para todos los jueces. «Hemos desarrollado un ‘prompt’ específico para que resuma las sentencias de una determinada forma», explica Silguero, aunque también permite resumir otros documentos con ‘prompts’ personalizables.
Lo más destacable es la integración de seguridad: antes de lanzar un resumen, el juez puede pulsar un botón de anonimización que elimina datos personales del texto. «Si por la índole del litigio deseas un plus de protección, pasas por ahí y luego ejecutas el resumen», detalla el director.
Todo ello funciona en un entorno sectorizado que garantiza que los datos no salen de los servidores españoles ni se utilizan para entrenar modelos externos.

El comparador de sentencias para detectar casos repetitivos
Una herramienta especialmente innovadora es el comparador de contenido de sentencias, que permite identificar patrones entre resoluciones y detectar asuntos repetitivos.
El siguiente paso, en el que trabajan intensamente, es revolucionario: comparar no solo sentencias entre sí, sino sentencias con escritos de alegaciones. «Queremos que, además de comparar sentencias, lo puedas comparar con un recurso o con lo que sea», adelanta Silguero.
La idea es que cuando llegue un nuevo caso, el sistema pueda sugerir qué modelo de sentencia anterior sería más apropiado según el escrito presentado. Eso sí, siempre con la supervisión judicial: «Búscame el modelo que piensas, máquina, que es el más cercano. Pero va a ser el juez el que decida si es apropiado o no».
Este sistema ya se está utilizando en áreas como tráfico aéreo y conflictos de competencia, donde abundan los casos similares. “Empezamos por ejemplo en tráfico aéreo, viendo que hay miles de asuntos repetitivos. Ahora estamos trabajando con el Tribunal Supremo, con el apoyo del presidente de la Sala Primera, para aplicarlo también a los conflictos de falta de competencia», señala.
La herramienta no dicta soluciones, sino que ofrece referencias: “Nuestras aplicaciones no te van a proponer un modelo, te van a proponer varios. Y será el juez, con su experiencia y conocimiento jurídico, quien decida cuál es el más apropiado», subraya de una forma especial.
Cooperación con el Ministerio de Justicia y los tribunales superiores de Justicia
El proyecto ha despertado interés más allá del ámbito judicial. El Tribunal Supremo colabora en casos de uso específicos, como los conflictos de falta de competencia. El Ministerio de Justicia explora sinergias con sus sistemas de robotización de procesos (RPA), buscando que datos vengan precargados desde el sistema de gestión procesal.
“Ellos trabajan mucho con temas de robotización y monitorización. Nosotros les proporcionamos los modelos repetitivos que detectamos en las sentencias, y ellos analizan qué datos podrían venir precargados del sistema de gestión procesal», apunta.
Además, tribunales superiores de Justicia como los de Canarias y Asturias han solicitado implementar la herramienta para sus propias bolsas de casos repetitivos. «Lo que se trata es que esa aplicación empiece a volar sola», resume Silguero, permitiendo que cualquier órgano judicial la utilice donde detecte repetitividad.
Lo que viene: IA conversacional y análisis del razonamiento jurídico
Próximamente, el CENDOJ prevé desplegar una nueva herramienta que permitirá a los jueces subir documentos y hacerles preguntas directas.
“Tenemos ya en marcha preguntas como ‘dime los hechos de este tema’ o ‘qué ley se aplica’. Pero queremos ir a preguntas más micro. La clave para el futuro es medir los razonamientos: no solo analizar la sentencia como unidad, sino sus fundamentos jurídicos», revela.
Esa evolución marcará, en palabras del director, la “tercera generación del CENDOJ”. “Vamos a optimizar el trabajo, pero sin sustituir al juez. Esa no es nuestra visión. Lo que queremos es darle medios, una especie de calculadora de conocimientos, para hacer su labor más liviana en los asuntos de menor complejidad y dedicar más atención a los que sí la requieren», cuenta.
Innovar con vocación de servicio público
Silguero insiste en que todas las herramientas se desarrollan con una filosofía de servicio público y bajo control institucional.
“Todo lo que hacemos está dentro de un entorno sectorizado. En ningún caso los datos que se meten ahí sirven para mejorar productos ni salen a servidores extranjeros. Todo se diseña y controla desde el propio Cendoj», precisa.
Y concluye con un mensaje que sintetiza su visión: “Nunca hablamos de sustituir al juez, sino de ayudarle. La inteligencia artificial en justicia debe ser como una calculadora del conocimiento: una herramienta que libera tiempo y mejora la calidad de las decisiones».