El country manager de la IA jurídica de origen italiano analiza el impacto de la inteligencia artificial en la abogacía, los retos de su implantación y el futuro del sector. Foto: Cedida.

Miguel Melgarejo, Lexroom Spain: «La IA debe ser un bisturí en manos de un abogado, no una herramienta para cualquiera»

14 / 07 / 2026 05:39

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Cada vez son más las plataformas especializadas que apuestan por combinar modelos de Inteligencia Artificial (IA) generativa con fuentes jurídicas verificadas para agilizar tareas como la búsqueda de jurisprudencia, el análisis de casos o la redacción de documentos.

En ese escenario se enmarca Lexroom, una IA jurídica nacida en Italia en 2023 que, tras consolidarse en su mercado de origen, ha iniciado su expansión europea con España como una de sus principales apuestas.

La compañía, que ya cuenta con oficinas en Madrid, Barcelona y Valencia, ha basado su crecimiento en un modelo que combina inteligencia artificial, bases de datos jurídicas validadas y el desarrollo conjunto de la herramienta con profesionales del Derecho.

Miguel Melgarejo, country manager de Lexroom en España y responsable de liderar el desembarco de la compañía en nuestro país, recibe a Confilegal para explicar cómo ha sido la adaptación de la plataforma al mercado español, qué diferencia a una IA jurídica de los modelos generalistas, por qué la fiabilidad y la trazabilidad de las respuestas son clave para la profesión y cómo imagina el futuro de la abogacía en un entorno en el que la inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de miles de profesionales.

¿Qué os sorprende más a vosotros de los despachos? ¿Qué sensaciones os dan vuestros clientes: entusiasmo, miedo, rechazo…?

Nosotros tenemos una aceptación buenísima, porque lo que pasa en España es que muchos despachos vienen de usuarios generalistas como son ChatGPT, Gemini…

Pero esas herramientas exigen cautela. El principal riesgo de los modelos generalistas es que pueden inventar sentencias o citar fuentes inexistentes. Por eso, la fiabilidad resulta esencial en el ámbito jurídico. Entonces cuando empiezan a usar Lexroom nos cuenta «esto nos ayuda a ahorrar mucho tiempo». 

Lexroom incorpora siempre en cada respuesta la referencia a la fuente utilizada. El usuario puede consultar directamente la sentencia o la norma en la que se basa la respuesta, sin necesidad de realizar búsquedas adicionales. De este modo, combinamos las ventajas de la inteligencia artificial en términos de productividad con el nivel de rigor y trazabilidad que exige el ejercicio de la abogacía. Esa es una de las razones por las que la acogida de la herramienta está siendo tan positiva.

Actualmente hay muchos abogados que usan ChatGPT y que no tienen pensado cambiar de IA. ¿Qué le diría para que contraten Lexroom?

En materia de seguridad, contamos con servidores ubicados en Europa y cumplimos con la normativa europea de protección de datos. Además, disponemos de la certificación ISO 27001 y todos los documentos que los usuarios suben a la plataforma se almacenan cifrados, lo que garantiza que trabajen en un entorno seguro.

A ello se suma el control de las fuentes de información. En España trabajamos con bases de datos jurídicas verificadas, de modo que cada respuesta está respaldada por fuentes cuya procedencia, fecha de actualización y contenido pueden comprobarse en todo momento. Esto no solo aporta fiabilidad, sino que también ahorra mucho tiempo al profesional.

A diferencia de los modelos de IA generalistas, nuestra herramienta no busca información en Internet. Solo consulta fuentes previamente validadas por nosotros, lo que evita recurrir a contenidos no contrastados y garantiza que todas las respuestas estén correctamente fundamentadas y citadas.

De repente vemos que hay cada vez más plataformas de IA jurídica. ¿Dónde cree que está el valor: en el modelo de la IA o en el conocimiento jurídico que construís encima de esta plataforma?

En realidad, ni nosotros ni el resto del sector hemos desarrollado un modelo de lenguaje propio. Lo que hacemos es construir sobre modelos ya existentes, como los de OpenAI o Anthropic. El verdadero valor diferencial está en la capa que desarrollamos encima: un sistema diseñado para minimizar las alucinaciones, garantizar un entorno seguro y ofrecer respuestas fiables.

Además, nuestra plataforma va mucho más allá de ser un buscador jurídico avanzado. No solo permite localizar jurisprudencia o normativa, sino que está pensada para apoyar tareas de investigación, análisis, estrategia y redacción.

El objetivo es que el profesional pueda interactuar con la herramienta como si estuviera hablando con otro abogado: plantearle un caso concreto, pedirle orientación sobre la estrategia a seguir o analizar las distintas opciones jurídicas para su cliente. Ese es el camino hacia el que evolucionan estas plataformas.

¿Cree que dentro de un par de años en la profesión de la abogacía será tan importante como saber Derecho saber utilizar la Inteligencia Artificial?

No sé si tanto, pero desde luego es muy importante. Ahora mismo ambas cosas son importantes. Pero no basta con disponer de una herramienta; también es fundamental saber utilizarla. Por eso ofrecemos formación a nuestros clientes, porque, como ocurre con cualquier tecnología, la mayoría de las personas solo aprovecha una pequeña parte de sus posibilidades.

Con la inteligencia artificial sucede lo mismo: cuanto mejor se conoce, más valor aporta, no solo en el ahorro de tiempo, sino también en el análisis de un asunto o en el diseño de una estrategia jurídica.

En cualquier caso, la IA no va a sustituir al abogado. Es una herramienta de apoyo, un asistente legal, pero siempre necesita a un profesional detrás que sepa interpretar las respuestas, valorar su alcance y aplicarlas correctamente al caso concreto. Igual que un bisturí no convierte a cualquiera en cirujano, una plataforma de IA no reemplaza el criterio jurídico. Nuestro convencimiento es que el futuro pasa por la colaboración entre el abogado y la inteligencia artificial, no por la sustitución de uno por la otra.

«Más del 70 % de los abogados que utilizan nuestra plataforma perciben que ahorran el tiempo», explica el Country Manager de Lexroom Spain.

¿Cree que estamos sobreestimando las capacidades que tiene la IA ahora o es una revolución que merece ese alboroto?

Creo que todavía tendemos a subestimar el potencial de estas herramientas. Cuanto mejor aprendes a utilizarlas, más te sorprenden las capacidades que tienen. Por eso, además de la tecnología, es importante aprender a interactuar con ella. Saber formular las instrucciones o prompts adecuados resulta clave para obtener respuestas realmente útiles, y es un aspecto en el que también formamos a nuestros usuarios.

La evolución está siendo muy rápida. Ya estamos viendo un importante ahorro de tiempo para los profesionales. Por dar una cifra, más del 70 % de los abogados que utilizan nuestra plataforma así lo perciben. Pero creo que esto no ha hecho más que empezar. A diferencia de otras revoluciones tecnológicas, la inteligencia artificial avanza a un ritmo extraordinario: prácticamente cada semana aparecen nuevas capacidades y mejoras. Personalmente, me parece un momento apasionante para el sector jurídico.»

Ha publicado un artículo del portal The Lawyer que se titula La factura de la IA llega a los bufetes de abogados: Las responsables de innovación se preparan para subida de precios. ¿Cuá es su impresión?

No comparto esa opinión. Nuestros precios son públicos y bastantes competitivos. A día de hoy te diría que la respuesta corta es que no, no tenemos porque ir subiendo sus precios.

Hay miedos, por ejemplo sobre los costes de energía, pero a corto y medio plazo no deberían subir precios o por lo menos nosotros ponemos el scope de antes.

Antes ha mencionado que la IA no va a sustituir a los abogados, pero ¿cree que va a sustituir su criterio? Es decir, ¿va a haber una dependencia y el abogado no terminará de razonar?

Lo que va a ahorrar tiempo es para que justo el razonamiento, la estrategia de cómo aplicar ese conocimiento y utilizarlo en el mundo real en casos reales para ayudar a tu cliente, eso es lo que va a poder dedicarle más tiempo.

Yo lo comparo con lo que supuso Excel en su momento. No sustituyó a los profesionales, sino que automatizó cálculos y tareas repetitivas, permitiéndoles trabajar de forma más rápida y eficiente. Con la inteligencia artificial ocurre algo similar en el ámbito jurídico.

El abogado puede delegar en la herramienta determinadas tareas que consumen mucho tiempo y dedicar ese tiempo a lo que realmente aporta valor: el análisis, la estrategia, la toma de decisiones y el asesoramiento al cliente. Ese es el verdadero cambio que introduce esta tecnología.

Sobre sus planes de expansión, Melgarejo es optimista: «Ya somos líderes en Italia y estamos creciendo con fuerza en otros mercados europeos, por lo que queremos seguir ampliando esa presencia».

Estados Unidos crea herramientas de IA. China copia y Europa regula. ¿Cree que podemos conseguir estar a la carrera? Por ejemplo, con estos proyectos de IA jurídicas, se puede adelantar por ahí?

Está claro que Europa no lidera el desarrollo de los grandes modelos de inteligencia artificial. Los principales actores del mercado son compañías como OpenAI, Anthropic o Google, que nos llevan ventaja en ese terreno. Sin embargo, donde sí estamos demostrando nuestra capacidad es en el desarrollo de soluciones construidas sobre esos modelos para resolver necesidades concretas.

Ese es precisamente nuestro enfoque: aprovechar esa tecnología de base para crear una herramienta especializada que aporte un valor real al sector jurídico. Y los datos demuestran que este tipo de plataformas ya forman parte del día a día de los despachos. En nuestro caso, alrededor del 70 % de los usuarios las utilizan de forma habitual, una frecuencia comparable a la del correo electrónico o aplicaciones como WhatsApp.

Por eso no creo que estemos ante una moda pasajera. Igual que nadie ha vuelto a enviar cartas cuando apareció el correo electrónico, la inteligencia artificial se está integrando de forma natural en el trabajo diario de los abogados. Otra cuestión distinta es que Europa haya perdido la oportunidad de liderar el desarrollo de los grandes modelos fundacionales

¿Dónde se ven dentro de cinco años?

De aquí a cinco años nuestro objetivo es consolidarnos como la plataforma de referencia en Europa. Ya somos líderes en Italia y estamos creciendo con fuerza en otros mercados europeos, por lo que queremos seguir ampliando esa presencia.

Nuestro foco seguirá estando en el segmento de los pequeños y medianos despachos. Trabajamos tanto con grandes empresas y departamentos jurídicos —entre nuestros clientes en Italia figuran compañías como Lamborghini o el Inter de Milán— como con grandes firmas, pero nuestro principal mercado está formado por despachos de entre uno y cien profesionales. Creemos que es ahí donde podemos aportar más valor y donde aspiramos a convertirnos en líderes.

En cuanto a la expansión, la estrategia pasa por seguir creciendo de forma progresiva, incorporando un nuevo país cada año

Si tuviera que dar un único consejo a un abogado que aún no utiliza IA, ¿cuál sería?

Que la use [se ríe]. Lo que es fundamental es que la incorpore en su día a día lo antes posible.

Cuando nació la pregunta famosa de si la IA va a sustituir a los abogados yo siempre he respondido que no. Pero si tengo claro que lo que va a sustituir 100% es a todo despacho que no esté utilizando la herramienta. Esa firma va a quedar obsoleto.

Entonces si no lo está utilizando ahora, lo que diría a ese abogado es que aprenda cómo utilizarla de la mejor forma posible y que la integre ya, porque si no,

La diferencia será similar a la que existe entre un equipo financiero que sigue haciendo los cálculos manualmente y otro que trabaja con Excel. El primero acabará perdiendo tiempo y competitividad. En el ámbito jurídico ocurrirá lo mismo: quienes no integren estas herramientas en su trabajo diario y no aprendan a utilizarlas de forma eficaz se quedarán atrás.

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