Ya son varios los tribunales que han reprochado a abogados por incluir jurisprudencia inventada en sus escritos fruto de las alucinaciones de la Inteligencia Artificial (IA).
Según la base de datos elaborada por Damien Charlotin, ya se han detectado más de 1.300 documentos judiciales contaminados por citas inventadas y alucinaciones que han obligado a prestigiosos despachos a pedir disculpas ante los jueces.
En este escenario de desconfianza, Lexroom emerge como el guardián de la precisión aportando recursos para crear nuevas herramientas. La legaltech ha consguido una ronda de financiación Serie B de 50 millones de dólares para liderar la IA legal en Europa.
Una inyección económica para impulsar sus servicios
Esta operación, liderada por ‘Left Lane Capital’ y secundada por inversores como Eurazeo y Base10 Partners, llega apenas ocho meses después de su anterior ronda, catapultando a la plataforma a más de 8.000 bufetes y equipos jurídicos. Pero, ¿qué hace a Lexroom diferente de un chat genérico? La respuesta está en su ADN: los datos antes que el modelo.
Paolo Fois, CEO de Lexroom, lo explica con la claridad de quien conoce el día a día de un despacho: «Los abogados necesitaban una mejor manera de trabajar… lo que faltaban eran los datos: leyes siempre actualizadas y jurisprudencia relevante».
Qué hace Lexroom
Mientras otros se limitan a «envolver» modelos generalistas, Lexroom ha construido una infraestructura propia con seis millones de fuentes legales verificadas. Es decir, la IA no «adivina»; consulta la ley real, tal como lo haría un humano, pero a una velocidad sobrehumana.
El impacto humano es tangible. En un sector a menudo escéptico con la tecnología, el 94% de sus usuarios utiliza la herramienta semanalmente, un nivel de adopción similar al del correo electrónico. Investigaciones que antes consumían horas de angustia y café se resuelven ahora en minutos, permitiendo que el abogado recupere su bien más preciado: el tiempo para asesorar mejor a sus clientes.
Este «efecto multiplicador» es una esperanza para el millón de abogados colegiados en Europa, especialmente para los pequeños despachos que sostienen el sistema.
Con el éxito ya probado en la compleja jurisdicción italiana, Lexroom pone ahora su foco en España y Alemania. La meta es clara: que la justicia sea más rápida y precisa, convirtiendo a la IA en una aliada que fortalece la profesión, en lugar de una amenaza que inventa leyes. La columna vertebral de la justicia moderna ya tiene nombre y, sobre todo, tiene datos.