La asociación profesional de Guardias Civiles, JUCIL, ha lanzado un comunicado criticando la «dejación de funciones» de la Guardia Civil en la implementación de medidas para la prevención del suicidio dentro del cuerpo. Una misiva que lanza la asociación después de tener que lamentar un nuevo caso de un agente en Huelva. Un caso que no es aislado. Y es que, en lo que va de 2025, 11 agentes de la Benemérita se han quitado la vida en nuestro país.
Este pasado 21 de octubre, un agente de la Guardia Civil se quitaba la vida en Huelva. Un caso que se convertía en la víctima número 11 del suicidio dentro del cuerpo en lo que va de año.
Un caso ante el que JUCIL ha lamentado profundamente los hechos. Y ha vuelto a poner de manifiesto «la gravísima dejación de funciones por parte de la Dirección General de la Guardia Civil (DGGC) en la implementación de medidas efectivas de prevención de estas situaciones».
Y es que, tal y como critica la asociación, la Dirección ha paralizado durante años la necesaria actualización de los protocolos. Ello, a pesar del compromiso que adquirió hace tres años para la nueva normativa de prevención de suicidios dentro de la Benemérita. Y ello, además, a pesar de que la tasa de suicidios en la Guardia Civil es una de las más altas entre los cuerpos profesionales, con un 0,17% frente al 0,0085% del resto de la población.
Un nuevo protocolo que es necesario, ya que, tal y como critican desde JUCIL, el actual sigue basándose en la autopsia diferida. Un reglamento que concluye sistemáticamente que el suicidio se debe a «temas personales». Y así, elude la responsabilidad institucional.
“Es inasumible que se sigan ignorando los factores laborales que llevan a los compañeros a situaciones límite: la presión del trabajo, los horarios interminables, la falta crónica de personal que obliga a duplicar turnos y la escasez de medios,” declaran desde JUCIL.
Las peligrosas cifras de suicidio en la Guardia Civil
JUCIL subraya que la cadena de suicidios dentro de la Benemérita no es solo una tragedia individual. También supone un problema de salud pública que debe ser atajado con urgencia. Y es que, según la asociación, el suicidio es la primera causa de muerte no natural dentro de la Institución.
Algo a lo que, además, se suma el hecho de que el arma reglamentaria sea custodiada en los hogares de los agentes, sin tener armeros en todas las unidades. Una medida que, para la asociación, «es crucial para evitar que el armamento oficial se custodie en viviendas particulares». Y que acaba provocando que esa misma arma, en ocasiones, se convierta en el medio para quitarse la vida.
Desde el año 2021 hasta hoy, al menos 69 guardias civiles se han quitado la vida. Algo que supone un suicidio cada 25 días. Es decir, una media anual entre 12 y 14 personas.
“Lamentamos profundamente cada vida perdida. Y nos duele saber que hemos fallado como Institución, al no proporcionar los medios y recursos necesarios para resolver sus problemas de salud mental. Las personas son lo primero, y una vida humana no tiene precio», lamentan desde la asociación.
Una situación ante la que JUCIL exige la aprobación inmediata de las normativas pendientes. «No queremos que ningún compañero más nos deje por falta de acción,” apuntan.