“El aplazamiento no cambia nada en lo esencial: España sigue avanzando hacia un modelo de facturación más seguro, trazable y estandarizado. Lo único que aporta es algo más de tiempo para que empresas, autónomos y pymes puedan prepararse correctamente y evitar las prisas de última hora», afirma Oriol Bausà, CEO de B2Brouter, la plataforma catalana de facturas electrónicas,
«Lo que no podemos hacer es interpretarlo como una invitación a detenerlo todo. Ahora es el momento de planificar con cuidado, elegir las herramientas adecuadas, formar a los equipos y garantizar una transición fluida, y no una nueva fuente de estrés dentro de unos meses», añade.
¿Cómo deben las empresas ajustar los planes de implantación que ya habían iniciado o completado?
Mi recomendación es sencilla: no se detengan. Sigan con los planes que ya han puesto en marcha, ahora sin la presión de una fecha límite inminente, pero con el mismo compromiso para completarlos. Detener un proyecto para retomarlo meses después nunca es buena idea, ya que, en la práctica, supone volver a empezar. El impulso existe ahora, no lo pierdan.
¿Deben seguir preparándolo todo ya o esperar a que se publiquen nuevos detalles técnicos?
No hay nada nuevo que esperar. Los requisitos técnicos no han cambiado, solo se ha movido la fecha de aplicación obligatoria.
Si acaban de empezar, igualmente necesitarán un sistema que cumpla con la Ley Antifraude, así que lo más sensato es que continúen con su plan de implantación. El retraso no cambia el destino, solo el calendario.
¿Seguirán los programas de facturación actuales alineados con los requisitos futuros de Verifactu?
Sí, la fecha límite para los proveedores de software (julio de 2025) no se ha modificado. Cualquier herramienta de facturación comercializada en España debe cumplir ya con la normativa Verifactu.
Lo que se ha retrasado es la fecha límite para que los usuarios adopten dichas herramientas. Mi consejo es empezar a utilizarlas igualmente, aunque la activación de Verifactu sea opcional por ahora: así ganan experiencia y operan desde el primer día en un entorno conforme a la ley.
¿Qué impacto tiene el retraso en los procesos internos que ya se habían adaptado al calendario anterior?
Ninguno. Las empresas que ya se han adaptado cumplen plenamente y no necesitan realizar ningún cambio. Si ya han activado Verifactu, sigan utilizándolo. Les resultará familiar y eliminará el riesgo de sorpresas desagradables en el futuro, todo ello sin la presión de posibles sanciones.
Entonces, ¿cómo hay que aprovechar este tiempo adicional para evitar una transición de última hora cuando Verifactu sea obligatorio?
Los dos últimos meses han demostrado lo que ocurre cuando todos intentan cumplir la fecha límite en el último momento: cuellos de botella, estrés y proyectos que casi no llegan a tiempo.
Esta prórroga no debe convertirse en una invitación a procrastinar. Es una oportunidad para completar la transición con calma y de manera adecuada. Y recuerden: enero de 2027 es la fecha límite, pero pueden empezar en julio de 2025. Esperar solo hará que sea más difícil después.