La prisión de Madrid III (Valdemoro) ha vuelto a registrar un incidente regimental de gravedad. Cuatro funcionarios —dos mujeres y dos hombres— han resultado agredidos por un interno en tránsito en el Departamento de Ingresos, según ha denunciado CSIF Prisiones Valdemoro, que exige su clasificación en primer grado y critica las políticas de la dirección del centro.
Los hechos se produjeron sobre las 9:40 horas, coincidiendo con la bajada al patio. El interno, en un estado manifiesto de agresividad, violencia y nerviosismo, comenzó a amenazar e insultar a las dos funcionarias de servicio, manifestando que no quería salir al patio.
A continuación, el interno pasó a la agresión física, lanzando puñetazos y manotazos contra ambas funcionarias. Estas lograron esquivar la mayoría de los golpes, aunque durante el forcejeo una de ellas fue alcanzada en el cuello y la otra sufrió golpes en distintas partes del cuerpo.
Ante la situación, acudió en auxilio otro funcionario, que también fue agredido, recibiendo un puñetazo en la nariz y en el ojo. Como consecuencia del impacto, sus gafas cayeron al suelo y uno de los cristales se rompió.
El interno fue finalmente reducido por los funcionarios, aunque una vez fuera de la galería volvió a intentar agredir, ofreciendo resistencia. En esa intervención, un cuarto funcionario sufrió lesiones en un dedo.
El interno fue trasladado al Departamento de Aislamiento, previo paso por Enfermería.
Sin médico ni gestión de la prisión
CSIF Prisiones Valdemoro ha subrayado que, en el momento del incidente, la prisión carecía de médico, por lo que los cuatro funcionarios lesionados no pudieron ser atendidos ni evaluados hasta la tarde, cuando sí estaba prevista la presencia de un facultativo.
El sindicato advierte de que no se trata de un hecho puntual, ya que son frecuentes los días en los que Madrid III no cuenta con médico, lo que retrasa la valoración de lesiones tras episodios violentos.
Desde CSIF se reclama que el interno sea clasificado en primer grado, al considerar que su conducta evidencia una grave peligrosidad y una clara incompatibilidad con el régimen ordinario.
El sindicato denuncia además las políticas “buenistas” de la Dirección del centro, que —según señalan— fomentan un clima en el que los internos perciben que las agresiones “salen gratis”.
Reivindicaciones históricas
Tras este nuevo episodio, CSIF Prisiones Valdemoro ha reiterado sus principales reivindicaciones. En concreto, el reconocimiento del personal penitenciario como agentes de la autoridad, con la correspondiente protección legal frente a agresiones. También la actualización y mejora de los medios coercitivos, el aumento de la plantilla, y la formación continua y especializada para los funcionarios.
Requerimientos que, para CSIF, son imprescindibles para evitar este tipo de sucesos.
Y es que, para el sindicato, lo ocurrido en Valdemoro vuelve a poner de manifiesto la falta de medios humanos, sanitarios y de respaldo institucional con la que trabajan los funcionarios de prisiones, así como la necesidad de respuestas regimentales más contundentes frente a las agresiones.