Anthropic ha presentado dos demandas federales contra la Administración Trump, acusando al Departamento de Defensa de haberla incluido en una lista negra como represalia por sus límites éticos en el desarrollo de inteligencia artificial.
El detonante fue la negativa del consejero delegado Dario Amodei a permitir que Claude, el sistema de IA de la compañía, se utilizara para armas autónomas letales sin supervisión humana o para vigilar a ciudadanos estadounidenses, informa NPR.
Tras una reunión en febrero entre Amodei y el secretario de Defensa Peter Hegseth, el Pentágono designó a Anthropic como «riesgo para la cadena de suministro» por razones de seguridad nacional, una etiqueta que en la práctica impide a los proveedores del Departamento usar Claude.
El presidente Trump fue más lejos y anunció en redes sociales que todas las agencias federales dejarían de utilizar sus herramientas.
En los escritos judiciales, Anthropic sostiene que la medida es inconstitucional: el gobierno habría actuado para «destruir el valor económico de una de las empresas privadas de mayor crecimiento del mundo» por mantener una postura pública sobre seguridad tecnológica, lo que vulneraría la Primera Enmienda.
La designación resulta especialmente llamativa porque, según expertos en seguridad nacional, ese tipo de clasificaciones se aplican habitualmente a contratistas de potencias extranjeras adversarias, no a empresas estadounidenses.
Dos demandas ante dos tribunales
Las demandas fueron interpuestas ante el Tribunal de Distrito del Norte de California y el tribunal federal de apelaciones en Washington D.C. Anthropic pide que un juez bloquee la designación, argumentando que el gobierno se excedió en las competencias que la ley otorga para ese tipo de etiquetas.
El Pentágono rechaza que el conflicto gire en torno a armas autónomas o vigilancia masiva.
Su posición es que las empresas privadas no pueden dictar al gobierno cómo usa legalmente la tecnología que adquiere en contextos militares o tácticos.
El caso presenta, no obstante, aristas que complican el relato de ambas partes.
Según informó The Wall Street Journal —extremo que NPR no ha podido confirmar de forma independiente—, Claude habría sido empleado en operaciones militares reales, incluida la operación que condujo a la detención del líder venezolano Nicolás Maduro y en evaluaciones de inteligencia relacionadas con el conflicto con Irán.
La propia Anthropic reconoce en la demanda que desde 2024 colabora con contratistas de seguridad nacional como Palantir en tareas de análisis de datos, revisión documental y apoyo a la toma de decisiones en situaciones de alta presión, aunque traza una línea clara entre ese tipo de asistencia y el uso letal o de vigilancia masiva que rechaza.
El litigio plantea una pregunta de fondo que el sector tecnológico y los gobiernos occidentales aún no han resuelto: hasta dónde puede llegar una empresa privada en la definición de los límites de uso de su propia tecnología cuando el cliente es el Estado.