Opinión | Un espacio jurídico compartido

Javier Junceda explica como el Espacio de Estudios Jurídicos Hispanoamericanos impulsa un puente jurídico entre España y América con una visión teórico-práctica del derecho y cooperación entre juristas. Foto: Confilegal.

11 / 03 / 2026 05:44

Actualizado el 11 / 03 / 2026 16:36

Llevaba tres décadas rondándome por la cabeza la idea de montar una iniciativa jurídica hispanoamericana que supiera de la letra y la música, como me gusta decir. 

Existen, desde hace años, propuestas muy estimables impulsadas por el medio académico en ambas orillas del Atlántico, pero tal vez sin proyectar demasiado su mirada en la práctica del derecho. 

Hasta el uso del lenguaje en estas plataformas persigue ese fin más focalizado en lo teórico, lo que está muy bien si se quiere alimentar acreditaciones y engordar currículos.

Conversando sobre este tema con el gran jurista argentino Carlos Balbín, primero caminando por Buenos Aires, y luego haciéndolo por Oviedo, me despejó las dudas: “creo que hay hueco para ofrecer programas que reúnan contenidos más teórico-prácticos, y que proporcionen al alumno recursos susceptibles de ser empleados en su trabajo cotidiano”.

Carlos pensaba, como yo, que el derecho se basa en construcciones teóricas clásicas o modernas, que cualquier aplicador jurídico que se precie debe llevar al terreno de juego en una sala de vistas o un despacho. 

Pero ambos consideramos, también, que quedarse solo en lo doctrinal hace que a un jurista le falte bastante para lograr redondear su desempeño, máxime si se dedica a algunos de los oficios legales.

El Espacio de Estudios Jurídicos Hispanoamericanos surge, pues, de esa visión de las cosas que los profesionales del derecho en sus aulas y juzgados buscan materializar, y que permite además contar con compañeros que coinciden en esa misma perspectiva.

Unir a la hispanidad jurídica «on line»

Otra meta que nos mueve es unir a la hispanidad jurídica a través de la red.

La comunidad de naciones en lengua española compartimos en buena medida un derecho común, muy visible en las diferentes construcciones legales y jurisprudenciales.

Aún recuerdo cuando, al comienzo de los buscadores por internet, descubrí con sorpresa referencias a publicaciones técnicas mías en sentencias puestas en Perú, Bolivia o Chile. 

Nos une, pues, un mismo idioma jurídico, aparte del español. 

De ahí que el Espacio se denomine “Hispanoamericano” y no “Iberoamericano” o “Latinoamericano”, porque nuestra intención es dirigirnos a la colectividad vinculada a asuntos legales de España y las diecinueve naciones que hablan castellano, más los Estados Unidos, donde crece cada día.

En el claustro de Espacio, en formación constante, se dan cita un buen puñado de juristas de la hispanidad que participan de esa concepción teórico-práctica y tendente a fortalecer los lazos entre las “Españas de ambos hemisferios”, como decía La Pepa.

La respuesta a este ambicioso proyecto está siendo francamente positiva.

En medios jurídicos y periodísticos de los dos continentes se ha recibido con ilusión.

Un Espacio que reúne a prestigiosos juristas

Se han querido sumar al Espacio, además, prestigiosos juristas de la región, en las distintas especialidades.

Y el número de asistentes a las sesiones internacionales celebradas sobre asuntos monográficos, no deja de aumentar.

Estamos empeñados en seguir robusteciendo ese puente entre nuestros derechos, ocupándonos de temas de interés, como el próximo a celebrar el día 19 de este mes sobre los horizontes constitucionales en Hispanoamérica, con la participación de tres constitucionalistas de primera, el español Daniel Berzosa, el peruano José Palomino y el argentino Alfonso Santiago. 

Continuarán después jornadas dedicadas a los retos del derecho mercantil, del derecho internacional tras los sucesos de Venezuela, de la relación de los medios de comunicación con lo jurídico, del derecho penal en Hispanoamérica o, en fin, de las consecuencias que la IA tiene en materia legal.

Algunos consideramos que para volver a tender un puente entre España y América no son necesarias suntuosas citas institucionales de líderes vestidos con guayabera o poncho, ni otros inventos pensados para hacer negocios. 

Solo reuniendo a un grupo de colegas que compartimos criterios, y a un ordenador y una plataforma de videoconferencia en línea, es posible ya conectar lo que durante tanto tiempo ha estado extrañamente desconectado.

Y en esa senda proseguiremos en el futuro, extendiendo el Espacio por toda Hispanoamérica, abriendo las puertas a aquellos especialistas o entidades que deseen participar, y estrechando lazos fraternales entre una familia jurídica que siempre se ha reconocido como tal.

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