Madrid ha sido escenario, en el marco del I Congreso FAMILEX de Derecho de Consumo, de la primera entrega de los premios que da nombre al portal jurídico.
Dos trayectorias, dos maneras de entender la profesión, un mismo hilo conductor: la defensa de los derechos de la ciudadanía desde el Derecho.
La cita reunió a jueces, abogados, catedráticos y representantes institucionales para debatir sobre los grandes retos del Derecho de consumo. Pero el momento más emotivo de la jornada llegó con la entrega de los galardones.
Una vida dedicada al turno de oficio
El primero de los reconocimientos recayó en Flor Carrasco, cuyo premio fue presentado por Pilar Garrido y por Nielson Sánchez Stewart, decano emérito del Colegio de la Abogacía de Málaga y mentor de la homenajeada.
Lo entregaron el vicepresidente de la Abogacía Española y decano del Colegio de la Abogacía de Granada, Leandro Cabrera, junto al fundador de FAMILEX, Jesús Sánchez, decano emérito del Colegio de la Abogacía de Barcelona y una de las reconocidas autoridades jurídicas en derecho de civil de España.
Hubo memoria, hubo afecto, hubo también reivindicación. La organización quiso poner en valor una carrera construida desde la docencia universitaria y la defensa del turno de oficio, con una mención expresa a su papel en una causa que hoy es bandera del colectivo: el derecho de los abogados a suspender juicios y plazos procesales por enfermedad, embarazo, parto o conciliación familiar. No es un asunto menor —lleva años en la agenda de la profesión— y la vinculación de Carrasco con esa lucha fue uno de los ejes del homenaje.
Su relación con FAMILEX, además, no es circunstancial. El portal nació con vocación divulgativa y de cercanía, y Carrasco ha sido una figura próxima a ese espíritu fundacional desde el principio.

El jurista que cambió la lectura del Derecho de consumo
El segundo premio distinguió a Javier Orduña Moreno, exmagistrado de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo y catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Valencia, una de las referencias ineludibles del Derecho Civil español de las últimas décadas.
Mariola Aguilar presentó el galardón, que entregó Eugenio Ribón Seisdedos, decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid.
Erika Torregrossa intervino para subrayar —con esas palabras que solo se emplean cuando de verdad hay algo que decir— la altura jurídica, doctrinal y humana del homenajeado.

Pocas trayectorias han dejado una huella tan reconocible en la jurisprudencia de consumo. Su paso por la Sala de lo Civil supuso, según destacó la organización, una renovación interpretativa de calado: técnica, europea, comprometida con la justicia material antes que con el automatismo normativo.
Ahí están sus votos particulares en cláusulas suelo, vencimiento anticipado, transparencia contractual y control de abusividad, materias en las que su lectura marcó camino para tribunales posteriores.
El mensaje de fondo, explícito en el homenaje, fue este: la técnica jurídica solo alcanza su sentido pleno cuando se pone al servicio de las personas.

Una foto de familia con la abogacía institucional
El acto congregó a una representación decanal amplia, señal de hasta qué punto la profesión ha querido arropar esta primera edición de los premios. Asistieron las decanas de los Colegios de Abogados de Zamora, Ana Martín García; Soria, Carmen Fernández Zabalza; y Tortosa, Marta Martínez i Gellida; y los decanos de Guadalajara, Emilio Vega Ruiz; Gijón, Benigno Villarejo Alonso; Valencia, José Soriano; Albacete, Albino Escribano; la vicedecana de Madrid, Isabel Winkels; junto al decano del Ilustre Colegio de Procuradores de Barcelona, Javier Segura Zariquiey, y el decano del Colegio Notarial de Cataluña, José Alberto Marín.

También asistieron los magistrados de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, Antonio García, del Tribunal Constitucional, Laura Díaz, y la directora general para la Eficiencia del Servicio Público de Justicia del Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Verónica Ollé.
Con esta primera edición, FAMILEX ha querido dejar un mensaje claro sobre qué tipo de juristas quiere reconocer: los que, desde trincheras distintas —la práctica diaria en el turno de oficio o la más alta magistratura civil— nunca han perdido de vista que detrás de cada norma hay una persona.