La ministra de Defensa compareció ante el Congreso para dar explicaciones sobre la crisis migratoria en las dos ciudades autónomas y respondió, una por una, a las críticas de los grupos parlamentarios.
Reivindicó la labor de las Fuerzas Armadas, negó haberse sentido «chantajeada» por Rabat y trazó la cronología de los días previos a las últimas entradas masivas.
Margarita Robles no quiso dejar margen a la ambigüedad. En su comparecencia ante el Congreso de los Diputados para explicar la gestión de la última crisis migratoria en Ceuta y Melilla, la ministra de Defensa fijó como línea roja cualquier cuestionamiento externo sobre la soberanía española de ambas ciudades autónomas.
«Ceuta y Melilla son España, la mejor de España, y no se toca», declaró la ministra de Defensa con rotundidad.
Y se refirió hasta tres veces –sin nombrarlo– al ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, que en los últimos días ha reivindicado la soberanía de Ceuta y Melilla.
«No voy a aceptar que ningún ministro de ningún gobierno, en este caso de Marruecos, pueda poner en duda la españolidad de Ceuta y Melilla», la primera.
La segunda: «Lo que no voy a aceptar de ministros del país vecino es que cuestionen la españolidad de Ceuta y Melilla. Eso sí que se lo digo y se lo digo con absolutamente toda claridad«.
Y la tercera: «Lecciones de ningún ministro sobre las españolidad de Ceuta y Melilla tampoco ninguna. Absolutamente ninguna«. Para dejarlo del todo claro.
Robles: «Si los ciudadanos de Ceuta se sienten abandonados, angustiados, solos y tristes, es porque algo habremos hecho mal».
La titular de Defensa reclamó para sí un discurso alejado de «narrativas» o «argumentarios» y reivindicó ceñirse «a los hechos, tal y como han ocurrido».
Reconoció, no obstante, que si los ciudadanos de Ceuta «se sienten abandonados, angustiados, solos y tristes, es porque algo habremos hecho mal», y pidió disculpas desde la tribuna parlamentaria, al tiempo que reclamó extraer lecciones de la crisis de 2021 para que «esta situación no se vuelva a producir».
Réplica a Vox: convivencia frente a sospecha de deslealtad
Robles dedicó buena parte de su intervención a responder al diputado de Vox, Ignacio Asarta, a quien reprochó «sembrar algo que los ciudadanos de Ceuta no quieren ni admiten».
La ministra defendió el modelo de convivencia religiosa en la ciudad autónoma —recordó actos militares en los que «el Cristo de la Buena Muerte» fue portado a hombros por un militar musulmán durante el Ramadán— y le pidió, en referencia a sus críticas al Ejecutivo marroquí, que «respete a los ciudadanos de Ceuta» y no imponga «nada» sobre un clima de tolerancia que, según dijo, la propia población reclama preservar.

Al PP: «yo no he mandado a nadie a Ceuta»
En su respuesta a la diputada popular Ester Muñoz, Robles rechazó la idea de que hubiera «enviado» tropas a la ciudad autónoma: «En la Comandancia General de Ceuta viven allí 3.000 militares de la Legión, regulares y demás. No hay que mandarles, están allí, cumplen su labor allí y saben por qué están allí.»
La ministra reivindicó además sus visitas reiteradas a la zona —dijo haber estado «más de seis veces» en Ceuta y «tres veces» en Melilla y los tres Peñones desde que asumió la cartera— como prueba de un compromiso sostenido con «nuestras plazas de soberanía».
El cruce subió de tono cuando la ministra reprochó a su interlocutora un comentario sobre menores migrantes: «Cuando la oigo a usted hablar […] con esa simplicidad, de que 500 niñas no vienen a comunidades, ¿por qué no los niños?, ¿qué quiere que le diga, señora?».
Robles reivindicó haber visitado personalmente la situación de las menores en Ceuta y pidió, invocando la trayectoria de Juan Vivas, expresidente de la ciudad autónoma por el PP, «una política de Estado» frente a la crisis.
A Sumar y ERC «avalanchas híbridas» y responsabilidad institucional
Ante el diputado de Sumar, Txema Guijarro, Robles defendió el uso del término «avalanchas en masa» frente al de «invasión», situándolo en el marco, dijo, ya estudiado por la Unión Europea de las «amenazas híbridas».
Se comprometió a la «firmeza máxima en la protección de nuestras fronteras» junto al «respeto máximo» a la legislación española y a los derechos humanos en relación con los menores.
Al republicano Marc Álvaro, de ERC, la ministra respondió reivindicando su responsabilidad sobre «más de 120.000 hombres y mujeres, casi 140.000» efectivos de las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia —CNI y CIFA—, a los que sumó «medio millón» de personas si se contabiliza a sus familias. Robles subrayó que no está en redes sociales («soy de Atapuerca») y que sus palabras responden «al sentido de la responsabilidad, no al tuit».
La cronología del 27 al 29 de julio
El punto más sustantivo de la comparecencia llegó en la respuesta al diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, sobre la existencia o no de informes previos de inteligencia.
Robles evitó pronunciarse sobre informes «manuscritos» de los servicios secretos, pero detalló una cronología concreta: el 27 de julio se habría celebrado una reunión entre el presidente de la comunidad autónoma, el delegado del Gobierno, las Fuerzas de Seguridad del Estado y el Centro Nacional de Inteligencia en la que se planteó la situación, citando como respaldo una información de El País sobre Ceuta «en situación de emergencia por las entradas a nado» fechada esos días.
Según Robles, el 29 de julio funcionarios cuya identidad no reveló trasladaron a la Delegación del Gobierno el aviso de una convocatoria para entrar a nado al día siguiente, aprovechando una festividad en el país vecino.
La ministra evitó pronunciarse sobre la actuación de las autoridades marroquíes —»no me corresponde a mí hablar del país vecino»— pero insistió en que nunca se sintió «chantajeada» por Rabat.
Preguntada, según relató ella misma, sobre la posible intervención de su teléfono móvil –con el software israelí Pegasus– , remitió la cuestión a la investigación judicial en curso, tanto española como, en su caso, marroquí. Y afirmó no tener inconveniente en que trascendiera el contenido de sus comunicaciones.
«Más del 90% retornó voluntariamente»
En su respuesta final, dirigida al diputado socialista, José Antonio Rodríguez, Robles reconoció desconocer la cifra exacta de personas que entraron durante los últimos episodios —»son especulaciones», dijo—.
Pero sostuvo que, gracias a la actuación de las Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas, «más del 90% de la gente que entró retornó voluntariamente».
Cerró su intervención reclamando refuerzo fronterizo, apoyo de la Unión Europea y «políticas de Estado» que, defendió, no deben convertirse en munición contra el Gobierno: «Estamos hablando de España, una nación de la que nos sentimos orgullosos».