La Inteligencia Artificial (IA) ha entrado de llena en nuestro día a día. Y las consultas médicas no son una excepción.
Ante esta realidad, Sanidad ha elaborado la primera guía oficial sobre Inteligencia Artificial dirigida a los profesionales sanitarios bajo el nombre ‘Orientaciones para profesionales sanitarios en el uso de la IA’.
«La incorporación de la inteligencia artificial a la práctica sanitaria abre nuevas posibilidades para mejorar y agilizar determinados procesos, pero también plantea la necesidad de establecer criterios claros sobre cómo y cuándo deben utilizarse estas herramientas. Esta guía supone un paso importante para avanzar hacia una integración de la IA que combine innovación, seguridad y responsabilidad profesional», señala Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO (Asesoramiento de Servicios Hospitalarios), una empresa dedicada a la codificación clínica y los sistemas de información sanitaria, la IA.
Con este documento el Ministerio que dirige Mónica García intenta responder a una de las preguntas: ¿quién responde si la Inteligencia Artificial se equivoca en consulta?
La IA no traslada la responsabilidad de una decisión clínica al algoritmo
El documento establece una serie de pautas para garantizar un uso seguro y responsable de estas tecnologías y pone el foco en aspectos como la supervisión humana, la protección de los datos de los pacientes, la validación de las herramientas y la formación de los profesionales.
Tal y como explica ASHO, al carecer de responsabilidad jurídica, traslada la responsabilidad de una decisión clínica al profesional o la institución sanitaria, sin perjuicio de la posible responsabilidad del fabricante o proveedor cuando exista un defecto del sistema.
«La IA puede ayudar a procesar información y agilizar determinados procesos sanitarios, pero el profesional debe mantener en todo momento la capacidad de revisar, cuestionar y, cuando sea necesario, rechazar el resultado generado por la herramienta», explica Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO sobre la realidad que se vive en los centros sanitarios y que ahora el documento elaborado por Sanidad intenta establecer una guía.
La guía incide en que en caso de que una recomendación generada por la herramienta contradiga el criterio médico o la evidencia disponible, el profesional deberá priorizar la seguridad del paciente, documentar la discrepancia y evitar basar su decisión exclusivamente en el resultado del algoritmo.