Oriol Pujol, ex diputado de Convergencia i Unió en el parlamento catalán, utilizó a Anna Vidal, esposa de su amigo Sergi Alsina -dueño de la consultora Alta Partners-, para cobrar comisiones por favores políticos a varias empresas en operaciones de deslocalización, según el auto elaborado por la titular del Juzgado de Instrucción 9 de Barcelona, Silvia López Mejía, que investiga la supuesta trama
La magistrada Mejía unifica el caso de deslocalizaciones con la pieza de las ITV en las que Oriol Pujol ya está imputado por tráfico de influencias y cohecho.
La juez recuerda un escrito de Fiscalía que relataba su presunto ‘modus operandi’: cuando una empresa necesitaba los servicios de asesoría de la consultoría Alta Partners –sociedad de Sergi Alsina, amigo de Oriol Pujol– contrataba «aparentemente» los servicios de la mujer del político, Anna Vidal.
Pero lo que cobraba Vidal presuntamente no era por los servicios que ella prestaba sino por los de Oriol Pujol, que «utilizaba sus múltiples influencias políticas en beneficio propio, de su mujer y de Sergi Alsina».
De esta forma el empresario conseguía «un indudable apoyo político en el Parlament y en la Generalitat de Catalunya que le facilita su labor profesional», según el auto.
«Así pues, Oriol Pujol Ferrusola utiliza sus influencias políticas en beneficio de Sergi Alsina a cambio de retribuciones económicas ingresadas en las cuentas bancarias de su mujer Anna Vidal, cuya labor de asesoramiento resulta ficticia», resume la juez.
En total, el importe de las facturas giradas y cobradas por Vidal a Alta Partners fue de 699.752 euros en siete años, por las deslocalizaciones de Sharp, Yamaha y Sony, además de varias operaciones de colaboración con Seat y asesoramiento en el análisis del sector de centros deportivos.