Miguel Ángel Gimeno es el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), la máxima autoridad y representante de la justicia española en esa Comunidad Autónoma. A él le ha tocado esta “patata caliente” que ninguno de sus 16 compañeros de los respectivos TSJ hubiera querido para sí jamás.
Porque al ser aforado el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, el órgano competente es la Sala de lo Civil y Penal del TSJC. Está compuesta por Gimeno y cinco magistrados: Carlos Ramos, María Eugenia Alegret –antecesora en el cargo de Gimeno-, Enrique Anglada, Joan Manel Abril y José Francisco Valls.
En esta Sala han recibido las doce denuncias que se han presentado contra Mas en los juzgados de instrucción de Martorell, Terrassa y Gavà (Barcelona) por un delito de desobediencia.
A estas hay que unir las cuatro querellas presentadas con anterioridad por el sindicato Manos Limpias –por desobediencia, rebelión, prevaricación, provocación a la sedición y malversación de fondos públicos-, el partido conservador Vox – por sedición, rebelión, prevaricación, desobediencia al cumplimiento de resolución judicial y usurpación de atribuciones y funciones-, Unión Progreso y Democracia –por desobediencia y prevaricación- y por la asociación Pro Justicia Siglo XXI, del abogado Emilio Rodríguez Menéndez, por prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos, desobediencia, coacción así como otros delitos electorales.
Son, en total 17 acciones legales.
A estas se unirá la de la propia Fiscalía, que se ampliará a la la vicepresidenta Joana Ortega y la consejera de Educación Irene Rigau por los delitos de desobediencia, malversación, prevaricación y de obstrucción a la Justicia o usurpación de atribuciones judiciales, tras cuatro horas de reunión.
Una pesadilla para cualquier jurista que se precie.
La Sala ya ha designado a un ponente para cada una de las denuncias, y querellas presentadas, siguiendo el estricto turno de reparto establecido por el reglamento del TSJC.
Estos ponentes remitirán los escritos contra Mas a la Fiscalía, como es preceptivo, para que el Ministerio Público se pronuncie a favor o en contra de su admisión a trámite o su rechazo.
Cuando Gimeno tenga la respuesta de la Fiscalía se constituirá una sala de admisiones que estará compuesta por el propio presidente del TSJC y dos magistrados. Uno de ellos será el ponente. Esta Sala tendrá la competencia para acuerda la admisión de las denuncias o no. Si la respuesta es positiva, el ponente asumirá el papel de juez instructor de la causa.
Los que conocen a Gimeno opinan de él que es un magistrado competente, íntegro y progresista –pertenece a Jueces para la Democracia-.
Nació en Binéfar, Huesca, el 4 de octubre de 1950. Estudió Derecho en la Universidad de Lleida y en la de Barcelona e ingresó en la carrera judicial en 1987.
Siempre ha ejercido en Cataluña. Su primer destino fue el juzgado número 3 de Hospitalet de Llobregat y luego pasó al Juzgado de Instrucción 22 de Barcelona.
En 1993 pasó a formar parte de la Audiencia de Barcelona, donde sirvió como magistrado de la Sección X hasta el año 2000. Desde esa fecha y hasta hace 2010, fue magistrado presidente de la Sección VI de esa Audiencia. Hace cuatro años que es presidente del TSJ de Cataluña.