Manuel Fernández Padín, el que fuera uno de los dos principales narcotraficantes “arrepentidos” de la Operación Nécora, afirmó que “he sido un muñeco utilizado por la Policía y por el poder judicial” en el curso de la presentación de su biografía, titulada “Dejadnos vivir. La generación perdida”, que fue presentada en Madrid.
En su libro, Fernández Padín hace un repaso de su vida y de su gente, la mayor parte de ella muerta a consecuencia del consumo de droga, en cuyo tráfico estuvo implicado y que le llevó a convertirse en uno de los dos narcos “arrepentidos”, junto a Ricardo Portabales, y en el eje principal de la mencionada Operación Nécora, que tuvo lugar en el año 90.
Fernández Padín se quejó amargamente por haber sido abandonado por aquellos a los que sirvió en su momento, y, en especial, de Baltasar Garzón. “A lo largo de 24 años nos dijo que no teníamos nada que temer por nuestro futuro. Ahora tengo que sobrevivir con una pensión de 310 euros mensuales”, declaró en el curso de la presentación que le organizó el abogado Emilio Rodríguez Menéndez.