¿Quién investiga realmente en España?

5 / 04 / 2016 09:43

Actualizado el 05 / 04 / 2016 11:30

¿Quién investiga realmente en España? Nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal regula la figura del juez instructor y es a este a quien se le atribuyen las competencias para reconstruir los hechos y, por lo tanto, para investigar  lo ocurrido.

Sin embargo, esta verdad formal queda muy lejos de la verdad material pues en España quien realmente investiga no es el juez, ni el fiscal: es la Policía.

¿Y qué ocurre cuando la investigación criminal no depende del juez? La respuesta conduce a un sistema anacrónico y disfuncional con una ley que prevé que quien investigue sea un  juez y una realidad que permite que la investigación criminal quede en manos del Ministerio del Interior y no en la ciega balanza de la justicia.

Esto conduce a una duplicidad en funciones que provoca una justicia lenta e ineficiente pues no es el juez el que va a practicar la diligencia solicitada sino que será la Policía a petición del Juez, con los tiempos de demora que esto producen.

Nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal ha permutado de un juez que debería investigar a un proceso donde quien investiga es la Policía, muchas veces a petición de las partes, y una Fiscalía que según la ley debería estar en el proceso desde el primer momento pero que muchas veces llega sólo al final del proceso para calificar los hechos, pedir diligencias ampliatorias o solicitar en archivo.

Una Fiscalía que aparece tarde provoca lentitud en la justicia y que el supuesto doble control del poder punitivo del Estado por parte del «juez y fiscal» no sea una verdad.

El proceso penal español merece una profunda reforma para agilizar y definir quien debiera ser el «investigador» del procedimiento y reconstruir, desde la verdad, los hechos ocurridos.

Tampoco parece que esta investigación penal debiera ir de la mano de un fiscal investigador mientras la Fiscalía sea un cuerpo jerárquico cuyo Fiscal General ha sido nombrado por el ejecutivo.

La investigación penal es la columna vertebral de la Justicia y de un Estado de Derecho democrático que defienda la libertad, la igualdad y la seguridad, por lo que su reforma no debiera de seguir haciéndose esperar.

“Libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades.” Immanuel Kant

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