El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 92 años de cárcel que la Audiencia Nacional impuso al exdirigente de la banda terrorista ETA, Eneko Gogeaskoetxea, por varios hechos delictivos, entre ellos intentar matar al rey Juan Carlos I en la inauguración del Museo Guggenheim en Bilbao en 1997.
Un aatentado en el que perdió la vida un miembro de la Ertzaintza que les sorprendió cuando intentaban descargar en la zona unas jardineras que contenían las granadas con las que iban a cometer la acción.
El Supremo, que celebró hace días la vista del recurso que Gogeaskoetxea presentó contra su condena, y hoy ha confirmado íntegramente la sentencia de la Audiencia Nacional de 6 de mayo de este año, que consideró a Gogeaskoetxea autor de un delito contra la Corona en grado de conspiración, otro de homicidio, dos de detención ilegal, coacciones, depósito de armas de guerra, tenencia ilícita de arma corta y falsificación de documento oficial.
Según consideró probado el fallo de la Audiencia, Gogeaskoetxea, junto a su compañero del «comando Katu» Kepa Arronategi -condenado también por estos hechos-, fue sorprendido manipulando el artefacto entre unas jardineras por dos agentes de policía que se interesaron por lo que hacían.
En ese momento el condenado disparó a uno de los policías ocasionándole la muerte. La condena castiga también este asesinato y le obliga a indemnizar a su viuda con 500.000 euros.
En su huida, el etarra amenazó con el arma a varios conductores, a quienes obligó a que le trasladaran a diversos puntos de la ciudad de Bilbao.
Por todos estos hechos fue condenado por un delito contra la Corona española en grado de conspiración; y por delitos de atentado con resultado de muerte, depósito de armas de guerra, tenencia ilícita de armas y coacciones, además de detención ilegal.
Gogeaskoetxea era considerado uno de los máximos responsables del aparato ‘militar’ y ‘logístico’ de la banda terrorista ETA cuando se produjo su detención en Cambridge (Reino Unido) en 2011.