Se suele decir que la calidad de las personas se mide por la huella que dejan. El magistrado Alejandro Abascal, juez de refuerzo del Juzgado Central 6 de la Audiencia Nacional -cuyo titular es Eloy Velasco– ha dejado una profunda huella entre los compañeros de ese órgano judicial.
Según ha podido saber Confilegal, más de 40 personas se dieron cita a primera hora del viernes por la mañana en «La senda de Xiquena«, un bar ubicado en la madrileña calle Prim -a poco menos de cincuenta metros de la sede que ocuparon temporalmente hasta que se terminó el edificio actual- para despedir a Abascal, que el próximo miércoles 28 termina su comisión de servicio en el mencionado Juzgado.
Entre los asistentes -muchos de ellos ya de vacaciones- estaban el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, el presidente de la Sala de lo Penal y vocal del Consejo General del Poder Judicial, Fernando Grande-Marlaska, los seis jueces centrales de instrucción, Santiago Pedraz -decano-, Ismael Moreno, Carmen Lamela, Fernando Andreu, José de la Mata y Eloy Velasco.
También Enrique López, magistrado de la Sala de lo Penal de la AN, y Javier Zaragoza, fiscal jefe de ese órgano, la totalidad de los fiscales a sus órdenes y algunos más de la Fiscalía Anticorrupción, además de Manuel Marchena, presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y Antonio del Moral, compañero de Sala.
Se excusó telefónicamente el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, a quien Abascal conoce muy bien.
Los asistentes le regalaron, como recuerdo -firmado por todos-, el libro «Patria», una novela de 600 páginas recién publicado por Tusquets y del que es autor Fernando Aramburu, que narra el medio siglo de existencia de la banda terrorista ETA.
Abascal, juez de Adscripción Territorial, llegó al Central 6 de Instrucción, procedente del Penal 29 de Madrid, el pasado mes de julio para encargarse del día a día de ese Juzgado para darle el tiempo que necesitaba Velasco para avanzar con la «operación púnica» por un plazo de seis meses, el que llega a su fin ahora.
Durante este tiempo Abascal ha sabido granjearse la colaboración, el respeto y la admiración de sus compañeros. Su última intervención conocida se produjo recientemente, mano a mano con Santiago Pedraz, Carmen Lamela y José de la Mata, en el caso de lo 238 chinos detenidos por estafas a sus compatriotas, en la que trabajaron codo con codo con la Fiscalía de la Audiencia Nacional.
Nada más llegar a la AN, archivó la denuncia interpuesta contra Podemos por supuesta financiación ilegal con fondos de Venezuela e Iran, recogida en el falso informe policial PISA, y el procesamiento de dos hermanos marroquíes por financiar, desde Girona, al Daesh.
Abascal rechazó la aplicación de la jurisdicción universal para investigar los 379 asesinatos de ETA en Argentina. Además, rechaza la comisión rogatoria cursada por un juez argentino que pedía investigar estos crímenes como delitos de lesa humanidad, tras una denuncia de la Asociación “Dignidad y Justicia”. En su resolución recordó que el ordenamiento jurídico español incluyó el delito de lesa humanidad en 2004, que no se ha ratificado su aplicación con carácter retroactivo y que, por lo tanto, no se pueden investigar esos supuestos.
El nuevo destino de Abascal es el Juzgado de lo Penal 5 de Alcalá de Henares, población cercana a la capital -situada al este-, órgano de reciente creación.