Las reconstrucciones infográficas ayudan a conocer la verdad en los juicios

Los dos policías de Getafe que mataron a un joven durante una persecución entrarán en la cárcel en 15 días

13 / 02 / 2017 18:10

Actualizado el 13 / 02 / 2017 18:41

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Antonio Miguel González Montero e Ismael García-Morato García-Valdivieso, los policías locales de Getafe, Madrid, condenados por matar a un hombre tras una persecución en noviembre de 2011, ingresarán en un plazo de 15 días en prisión tras ser notificados este lunes de la orden de ingreso carcelario dictado por la Audiencia Provincial de Madrid.

Hace ya un año, la Audiencia madrileña les impuso 15 años de cárcel como autores responsables de un delito de homicidio consumado y un delito de homicidio en grado de tentativa.

Más tarde, el tribunal de la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo -compuesto por Andrés Martínez Arrieta como presidente, José Manuel Maza, actual fiscal general del Estado, como ponente, Alberto Jorge Barreiro, Ana Ferrer y Carlos Granados– les rebajó las penas a de 15 años a 3 años y 9 meses de cárcel.

A un tercer agente, Oscar Daniel Castro Usón, quien había sido igualmente condenado a 15 años de prisión, lo absolvieron.

Los dos agentes locales condenados fueron citados esta mañana en la sede de la Audiencia de Madrid para recibir el auto que ordena que deben entrar en la cárcel después de que se rechazara su solicitud de ingreso por haber solicitado un indulto al Gobierno.

En la resolución, los magistrados que denegaron la suspensión de la entrada en prisión recuerdan que el artículo 32 de la ley de ejercicio de la gracia de indulto determina que «la solicitud propuesta de indulto no suspenderá el cumplimiento de la sentencia ejecutoria» y que deberá ser «ejecutada al margen de propuesta o solicitud de indulto».

HECHOS JUZGADOS

Los hechos se produjeron sobre las 11.15 horas del 21 de noviembre de 2011 cuando 6 agentes locales de Getafe iniciaron una persecución de un vehículo tras recibir un aviso, por parte de un compañero de permiso, de un supuesto secuestro, en plena calle, del que éste había sido testigo.

En la calle Canarias de Madrid, ya fuera de su jurisdicción, les dieron alcance, dándoles el alto.

Tras varias maniobras agresivas, los agentes dispararon contra el coche.

En el juicio quedó confirmado que no existió tal secuestro, según manifestaron los policías que investigaron los hechos y una de las víctimas que sobrevivió al tiroteo.

Según la resolución, los tres agentes se personaron en el lugar del aviso de secuestro para dar auxilio y cobertura al agente franco que había dado el aviso.

Allí fueron informados de la ruta que había tomado el Citroën, a bordo del cual habían huido los supuestos secuestradores.

Se inició entonces una larga persecución por la carretera con dirección a Madrid capital.

Ya en Madrid, los agentes localizaron al vehículo al cual seguían en la calle Canarias y, al llegar a la altura de esta vía con la calle Vara del Rey, uno de los vehículos policiales que les seguían se colocó en la parte izquierda del Citroën a fin de cerrarle el paso, llegando a continuación los otros dos vehículos que habían participado en la persecución.

Los agentes conminaron entonces a los ocupantes a que detuvieran el vehículo y descendieran del mismo, momento en el que el conductor del Citroën, haciendo caso omiso de las indicaciones policiales, realizó una brusca maniobra de marcha atrás colisionando con uno de los vehículos policiales.

En ese momento de incertidumbre, y al observar el policía local condenado, Ismael García-Moratoque el copiloto del Citroën giraba el cuerpo hacia la izquierda, gritó «¡Arma de fuego!» y efectuó varios disparos con su arma reglamentaria.

Durante el juicio se  hizo una reconstrucción infográfica.

Igualmente hizo el policía absuelto, Oscar Daniel Castro, quien efectuó varios disparos con su arma reglamentaria gritando en los mismos términos.

Al observar el movimiento del copiloto del Citroën, el condenado Antonio Miguel González, también efectuó varios disparos contra el vehículo objeto de la persecución.

Los agentes, asumieron, mientras accionaban sus armas que podían acabar con la vida de los ocupantes del vehículo. Cuando el Citroën ya había superado el cerco policial y emprendía la huida por la calle Vara del Rey, cuando no se disponían de datos fehacientes sobre la existencia de arma alguna en el vehículo de los perjudicados y sin que los procesados hubieran comprobado que la persona que hubiera podido ser introducida a golpes en el coche se encontrara en los asientos traseros del mismo.

Algunos de los disparos sobre el vehículo efectuados por el condenado Antonio Miguel González impactaron en el copiloto del vehículo que se había dado a la fuga.

El herido fue trasladado a la UCI de un centro hospitalario donde falleció el 22 de noviembre de 2011.

Como consecuencia de los disparos efectuados por los condenados,, también resultó herido el conductor del Citroën, quien sufrió una herida por arma de fuego frontal derecha con destrucción parcial del pabellón auricular.

El perjudicado permaneció ingresado tres días en el recinto hospitalario y le han quedado significativas secuelas estéticas y de audición. EP

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