La tarde del jueves 10 de julio ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco, un desconocido concejal «popular» de Ermua y anunció que le ejecutaría si en 48 horas el Gobierno no acordaba “puesta en libertad, acercamiento y reagrupamiento” de los presos de ETA al País Vasco, un chantaje que fue rechazado por los partidos políticos y la ciudadanía.
Esa misma tarde-noche comenzaron las movilizaciones sociales en Ermua, donde fue permanente durante cinco días y cuatro noches, y al día siguiente, viernes, se celebró una multitudinaria manifestación que cerró la hermana del edil, Mari Mar Blanco, entonces con 23 años, con un emotivo discurso.
Ese mismo viernes, convocadas por el Pacto de Ajuria Enea, hubo concentraciones en todos municipios, en muchos casos con «contra-manifestaciones» para pedir el traslado de los presos de ETA a Euskadi convocadas por Herri Batasuna, que consideró «estéril e injurioso» condenar el secuestro de Blanco.
El sábado, día que se agotaba el plazo dado por ETA para asesinar al concejal secuestrado, se celebró en Bilbao la mayor manifestación habida en Euskadi, encabezada por los líderes del Pacto de Ajuria Enea, el Gobierno de España y los dirigentes de los partidos, sindicatos y patronales españolas.
Pese a las movilizaciones y las peticiones internacionales, incluido el Papa, ETA cumplió su macabra amenaza ejecutó Miguel Ángel Blanco.
El sábado 12 de julio el cuerpo del concejal fue hallado con dos disparos en la cabeza en un bosque de la localidad guipuzcoana de Lasarte, aunque el edil no falleció hasta la madrugada siguiente.
Al conocerse la noticia se produjeron numerosas manifestaciones espontáneas en la tarde del sábado, muchas de ellas ante locales de la izquierda abertzale, que no fueron asaltados gracias a la intervención de políticos como los alcaldes de Ermua, Carlos Totorika (PSE), o de Bilbao, Josu Ortundo (PNV).
El domingo, tras el fallecimiento en el hospital de Miguel Ángel Blanco, las concentraciones en los principales municipios vascos volvieron a ser multitudinarias y todavía el lunes -día del funeral- se realizó un paro de una hora al mediodía y por la tarde hubo nuevas manifestaciones en todo Euskadi.
El espíritu de Ermua
Como consecuencia de ese brutal asesinato surgió el denominado «espíritu de Ermua«, que se materializó en manifestaciones espontáneas en toda España como expresión de la solidaridad con el secuestrado en un principio y, por extensión, con todas las víctimas del terrorismo de ETA.
Fue un auténtico movimiento de rechazo multitudinario.
Esos cinco días de julio, supusieron «un antes y un después» y establecieron la derrota social de una ETA ya debilitada policialmente en años anteriores, además de ser el sustrato para el Pacto Antiterrorista del que se derivó la ilegalización de los partidos y candidaturas de la izquierda abertzale.
Recogiendo el ese espíritu de unidad surgió en 1998 el Foro Ermua, una asociación cívica, impulsada en su mayor parte por profesores universitarios y otros profesionales (políticos, escritores y periodistas) de origen vasco, que tiene como principal objetivo el apoyar, amparar y promover el reconocimiento de las víctimas del terrorismo.
Lamentablemente, el Foro también sufrió la barbarie de ETA cuando en el año 2000 la banda terrorista asesinó a su miembro fundador y periodista José Luis López Lacalle.
Rajoy presidirá su homenaje en Génova
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, presidirá el homenaje que organiza el PP a Miguel Ángel Blanco con motivo de los 20 años del secuestro y asesinato del concejal popular a manos de la banda terrorista ETA.
El acto será a las 12.30 horas en la sede del partido en Génova, donde se desplegará una lona en la fachada de la sede nacional del PP con la imagen de Miguel Ángel Blanco y se guardará un minuto de silencio en su honor.