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La importancia de la “cultura del esfuerzo”

Gonzalo Jiménez-Blanco
La importancia de la “cultura del esfuerzo”
El autor de esta columna, Gonzalo Jiménez-Blanco Zubiaga, es hijo de Gonzalo Jiménez-Blanco Carrillo de Albornoz, desaparecido recientemente tras una larga enfermedad; fue uno de los grandes abogados españoles de las últimas dos décadas. El funeral por su alma será en la Iglesia de ICADE COMILLAS el próximo jueves, 12 de septiembre, a las 20h. Entrada por Santa Cruz del Mercenado 23.
20/9/2017 05:58
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Actualizado: 23/9/2017 16:10
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Siempre me ha gustado inculcarles a mis hijos eso que se ha dado en llamar la cultura del esfuerzo.

Desde pequeños habíamos oído en el colegio que miltábamos en el bando opuesto; el del mínimo esfuerzo.  Cuando empecé a ejercer de padre, a veces me parecía que los niños, en esa línea, no distinguían entre un cinco y un nueve. Les daba igual Juana que su hermana, como decía un conocido locutor radiofónico.

¿En que se resume la cultura del esfuerzo?

En que nada te lo regalan, en que si quieres algo tienes que luchar por ello, que todo lo que obtienes en la vida es directa consecuencia del esfuerzo que pongas en conseguirlo.

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La cultura del esfuerzo debe inculcarse desde pequeños, pero el último momento hábil para imbuirlo, creo, es la universidad y debe acompañarte siempre.

Desde luego en el trabajo, la cultura del esfuerzo debe acompañarte siempre. Que nadie se crea que, acabada la universidad empieza la buena vida. Al contrario, acaba una etapa y empieza otra, más dura quizá, que es la laboral.

A continuación, se recogen unas máximas que, todas ellas conjuntamente, forman esa “cultura del esfuerzo”:

1.- El comienzo: no puede esperarse a más adelante, hay que esforzarse desde el primer momento; que se lo digan a Usain Bolt: si sales mal, no siempre lo puedes arreglar;

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2.- La fase intermedia: es la más importante, dicen que la liga es el torneo de la regularidad: la gana quien se esfuerza todo el rato, no sólo en los partidos estelares; el partido contra el Leganés a mitad de temporada vale tres puntos, igual que un Madrid-Barça en la última jornada;

3.- Otra fase final: las carreras nos han mostrado muchos ejemplos de atletas que creían que iban a ganar y al final son superados; hasta el final no se pueden bajar los brazos;

4.- Valorar el trabajo bien hecho: no hay que conformarse con superar todas las etapas, hay que hacerlo “bien” y apreciar la perfección;

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5.- Disfrutar los triunfos parciales: hay que disfrutar cada etapa, dar lo máximo en cada una de ellas;

6.- Disfrutar el esfuerzo por el esfuerzo: nada produce más placer que vaciarse en todo momento; hacer siempre el mayor esfuerzo y disfrutarlo;

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7.- No desanimarse por el fracaso: cuando la empresa es complicada, es normal que alguna etapa no salga bien; lejos de desanimarse hay que tomárselo como un estímulo;

8.- Valoras más lo que consigues con esfuerzo, no lo que te regalan.

Lo que aconsejo en estas líneas no vale sólo para abogados, vale para cualquiera. No estoy de acuerdo en que los jóvenes de hoy no se esfuerzan. Eso será una parte, pero vagos han existido siempre. Pero el secreto del éxito siempre ha sido y siempre será esforzarse.

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¿Por qué el tenista Rafael Nadal vuelve arriba una y otra vez? ¿Por su talento? Sin duda, su talento es importante. Pero más importante es su esfuerzo permanente, su capacidad de sacrificio.

Hace años oí a Jesús Alierta, el que fuera presidente de Telefónica, en ICADE: su secreto siempre fue el esfuerzo: desde joven, miraba al de al lado en la biblioteca y se decía que tenía que quedarse más rato. Y se quedaba.

Si quieres trabajar como abogado no regatees esfuerzo. Es una profesión dura pero gratificante. Doy fe de ello.

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