Ser abogado, profesión de alto riesgo que reclama políticas de bienestar de sus despachos

La gestión del estrés, uno de los retos a asumir en los despachos de abogados.
|

En países como EEUU y Reino unido, ya existe una preocupación por la salud mental de los abogados. Hay entidades que trabajan con despachos para mejorar las condiciones de vida de estos profesionales. En España, hay falta de estudios y datos sobre este tema. El Instituto de Salud Mental de la Abogacía es una entidad que da sus primeros pasos en nuestro país y que quiere ser el valedor de las políticas de bienestar que los bufetes desarrollen para proteger el estado mental de sus profesionales

Hace unos días tuvo lugar la presentación oficial del Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA), en el marco del desayuno informativo “Preocuparse por los profesionales de la abogacía genera valor añadido”, organizado por el Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE), colaborador oficial de ISMA. El acto fue presidido por Montserrat Pintó, directora ejecutiva de ISDE.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Manel Atserias, abogado colegiado del ICAB y estudioso de estos temas a nivel internacional, presidente y uno de los fundadores  de ISMA. En su intervención, expuso las líneas maestras del Instituto, su carácter social, las alianzas nacionales e internacionales establecidas y los proyectos en curso, como la búsqueda de financiación para la constitución de ISMA en Fundación.

En su opinión, de acuerdo con los estudios realizados por la abogacía anglosajona, pioneros en el ámbito del bienestar, los problemas de salud mental de los citados colectivos son superiores a los de la media de la población.

Esta realidad genera unos costes, tanto personales como económicos, muy elevados en el sector legal.

PUBLICIDAD

En relación con los costes personales, “hemos constatado que los problemas de salud mental (estrés, ansiedad y depresión, entre otros) y las adicciones (alcoholismo y drogadicción) son realidades que no son ajenas a las profesiones jurídicas. Sin embargo, no sabemos hasta qué punto el sector legal español padece igual que el anglosajón”.

En cuanto a los costes económicos , “nuestros colegas norteamericanos han señalado que la falta de políticas de bienestar acarrean pérdidas importantes en los despachos. Esto último afecta al final a los derechos de empresas y ciudadanos”.

PUBLICIDAD

Para Atserías “la implementación de políticas de bienestar ha de convertirse en el principal objetivo de los despachos y colegios profesionales, de la Administración de Justicia y de las facultades de Derecho. No solo está en juego nuestra salud, sino también la eficacia del artículo 24 y 25 de nuestra Carta Magna”.

PUBLICIDAD
De izquierda a derecha, Carlos Bel, Montserrat Pintó, Manel Atserias y Tomás Gabriel García en presentación del ISMA en ISDE.

Poca información sobre abogacía y salud mental

A nivel informativo hay escasa información sobre el abogado, su entorno y su estado mental. La que existe el presidente del ISMA nos la refiere a países como EEUU y Reino Unido donde la abogacía tiene un peso específico importante.

A nivel de EEUU señala que en  2016, se publicaron dos estudios sobre el bienestar de la abogacía y de los estudiantes de Derecho. Los resultados fueron extremadamente preocupantes. “La American Bar Association Commission on Lawyer Assistance Programs (CoLAP) y la Fundación HAZELDEN BETTY FORD publicaron una encuesta en la que participaron 12.825 abogados (muestra: colegios de abogados de 16 estados) sobre el consumo de alcohol y sustancias, cuestiones de salud mental y comportamientos de búsqueda de ayuda”

Los resultados fueron los siguientes:

Entre el 21-36% de los encuestados eran bebedores problemáticos. Otro  28% de los encuestados eran bebedores sufrían depresión mientras que un 19% de los encuestados sufrían ansiedad y un 23% de los encuestados sufrían estrés. Al mismo tiempo un 0,7% había intentado suicidarse (si la muestra fuera del total de abogados norteamericanos, 1.300.000, nos llevaría a concluir que 9.100 abogados han intentado suicidarse).

En EEUU un 28% de los abogados encuestados eran bebedores y sufrían depresiones. Otro 0,7% había intentado suicidarse. Unos 9,100 abogados, en definitiva.

PUBLICIDAD

Sobre los estudiantes de Derecho, la Survey of Law Student Well-Being, en la que participaron más de 3.300 estudiantes (muestra: 15 facultades de Derecho), arrojó también resultados muy negativos:

El 17% de los encuestados padecía algún nivel de depresión. Otro 14% de los encuestados experimentaba ansiedad severa mientras que 23% de los encuestados tenía ansiedad media o moderada y un  6% de los encuestados había tenido pensamientos suicidas.

Se ha puesto en marcha un Comité de Bienestar, donde están integrados los diferentes colectivos del mundo del Derecho, como órgano que elabore el Plan Anual de Bienestar de la abogacía

Sobre su relación con el alcohol, el 43% de los encuestados había consumido niveles excesivos de alcohol al menos una vez en las dos semanas anteriores. Otro 22% de los encuestados había consumido niveles excesivos de alcohol dos o más veces en las dos semanas anteriores mientras que un 25% de los encuestados caía en la categoría de estar en riesgo de alcoholismo.

Otros datos de este estudio señalan que 1 de cada 7 encuestados había tomado medicación recetada sin tener la receta del facultativo en el año anterior. Asimismo, se destaca el aumento en el consumo de marihuana y cocaína desde 1991. Para acabar, se detectó que ambos colectivos eran reacios a pedir ayuda.

Tras estos resultados, se creó un grupo de trabajo por la  ABA Commission on Lawyer Assistance Programs (ABA COLAP), la National Organization of Bar Counsel (NOBC) y la Association of Professional Responsibility Lawyers (APRL)  para abordar este problema. En agosto del pasado año publicaron un informe “The Path to Lawyer Well-Being: Practical Recommendations for Positive Change”. Este documento propone un conjunto de recomendaciones a los múltiples colectivos implicados con el objeto de afrontar esta cuestión  y de garantizar que todos los profesionales jurídicos ejercen sus funciones de forma saludable.

Un proyecto pionero en Europa

El Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA) es un proyecto pionero en Europa continental. Trabaja para contribuir al bienestarde los/las profesionales del Derecho (abogados, procuradores, notarios, etc.) y de los/las estudiantes de Derecho. Uno de sus campos de acción más relevantes es la lucha contra el estigma.

Desde el ISMA se pretende trabajar en tres áreas correlativas. Una primera para  determinar el estado de salud mental de los y las profesionales del Derecho y de los y las estudiantes de Derechopor medio de encuestas y entrevistas, las cuales, serán realizadas por el Comité Científico. El otro elemento se centraría en identificar cuáles son los factores de riesgo psicosociales propios del ejercicio de las profesiones jurídicas y de los estudios en Derecho.

Parte del equipo del ISMA. De izquierda a derecha Ferran García de Palau, Manel Atserias, Marta Lopera, Dolors Liria (Colegio Oficial de Psicología de Cataluña), Marisa Méndez, Tomás Gabriel García y Francesc Domínguez.

Se trataría, por tanto de poner en marcha  las llamadas  Encuesta de Bienestar de los y las Profesionales del Derecho (EBPD) y   Encuesta de Bienestar de los y las Estudiantes de Derecho (EBED). Ambas encuestas serán minuciosamente elaboradas por profesionales del ámbito de la psicología y psiquiatría. Tomando como referencia los test oficiales (ejemplo: Test de Goldberg GHQ-28), el Comité Científico incluirá las especificidades de cada uno de los colectivos citados .

Trabajado este tema, el siguiente paso desde el ISMA sería el fomento de políticas  organizativas y de funcionamiento en los despachos profesionales (abogacía y procura de los tribunales), en la Administración de Justicia (Oficina Judicial) y en las facultades de Derecho con el fin de aumentar el bienestar de estos colectivos.

Desde ISMA se ha puesto  en marcha un Comité de Bienestar, integrado por los distintos colectivos del mundo del Derecho, será el órgano competente de elaborar el Plan Anual de Bienestar (PAB).

El trabajo final de esta entidad culminaría, como tercera tarea en comprobar el grado de cumplimiento de las políticas organizativas recomendadas por el Comité de Bienestar por parte de aquellas organizaciones que voluntariamente se sometan a dicho control. El cumplimiento de las políticas propuestas será debidamente reconocido por el ISMA, mediante cualquier forma de certificación.