La ministra de Defensa -y magistrada-, Margarita Robles, se ha pronunciado por trasladar a los políticos presos en cárceles de la Comunidad de Madrid a prisiones catalanas una vez que el juez instructor del caso, el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ha dado carpetazo a la instrucción y no hay más diligencias procedimentales, como es el caso
«Si el juez no tiene que tomar ninguna decisión sobre diligencias procedimentales, y ha dicho que no tiene ninguna que tomar, considero que las personas privadas de libertad deben estar lo más cerca posible de su entorno y de su familia. Si el Gobierno tiene que tomar decisiones, valorará las circunstancias», ha declarado al diario El Mundo en una entrevista publicada hoy.
En la misma línea se han pronunciado ya la ministra de Justicia, Dolores Delgado, y el titular de la cartera de Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Para Robles, el caso de los presos de ETA es diferente.
«Los presos de ETA ya son penados y hay una actuación del juez de vigilancia penitenciaria. Sobre el penado hay una decisión individualizada. Si hablamos de los que tenían un cargo público en Cataluña, cuando están en prisión provisional, la decisión la toma el instructor y, si no tiene inconveniente, entonces lo deja al albur de las autoridades penitenciarias. Es un principio de ley general penitenciaria que la gente esté lo más cerca posible de sus familias. Respecto a los presos etarras hay algo que debe quedar claro: ETA ha sido derrotada por la sociedad y esa derrota no puede tener ninguna contraprestación política. Cuando uno es derrotado no tiene derecho a pedir contraprestaciones», explica la ministra de Defensa.
Robles, hasta la moción de censura portavoz del Grupo Parlamentario Socialista y persona de máxima confianza de Pedro Sánchez, explica que las perspectivas planteadas para el encuentro del presidente del Gobierno y del presidente del gobierno autonómico catalán, Quim Torra, están muy bien definidas.
«La posición del PSOE ha sido siempre muy clara: una defensa a ultranza del Estado de derecho y la Constitución. Fuera del marco de la Constitución no hay ninguna posibilidad de diálogo. Dentro, todo se puede hablar y el diálogo es un valor en sí mismo. Creo que la sociedad nos pide recuperar la ilusión, tener esperanza en la política, desterrar la confrontación y apostar por el diálogo. Los dirigentes de Cataluña tienen que entender que hay que superar esa página negra que supuso Robles
y lo que ocurrió desde el 6 y 7 de septiembre. Eso no excluye que podamos abordar una reforma de la Constitución para hacerla más moderna. Una reforma legal desde la propia legalidad», explica.