Purchil, Vegas del Genil (Granada). Son las 19,00 horas del 3 de julio de 2016. Elia B.C., de 46 años, está en su casa con su madre, de 82. En el salón de la planta baja.
De pronto coge un cuchillo de 35 centímetros y comienza a asestarle una puñalada tras otra a su progenitora. Hasta 58, repartidas por todo el cuerpo.
Le ocasionaron la muerte.
Así lo detalla el escrito del Ministerio Público sobre este caso que comienza a juzgarse hoy en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada.
Un jurado popular enjuiciará a Elia B.C. Habrá cinco sesiones.
La Fiscalía ha solicitado una pena de 23 años de prisión para la acusada, que se encuentra en prisión provisional desde que se produjeran los hechos.
¿Cómo puede alguien hacer algo así y menos a un progenitor?
En aquella época, la acusada sufría trastornos de personalidad esquizoide y ansioso-depresivo con alteraciones de la conducta.
LA ANCIANA INTENTÓ PROTEGERSE CON SU BRAZO IZQUIERDO
Elia B.C. provocó a su madre lesiones en la cara, el tronco y las extremidades.
La octogenaria, que no alcanzaba el metro y medio de altura y pesaba 52 kilos, no pudo repeler el ataque, aunque intentó contener las agresiones y proteger su cuerpo con su brazo izquierdo.
Según el relato del fiscal, la acusada buscó «ocasionarle el mayor dolor posible» aprovechando la situación de ventaja de la que gozaba por encontrarse solas en la vivienda y al ser mucho más joven y ágil que su progenitora.
El fiscal califica los hechos como constitutivos de un delito de asesinato con la circunstancia atenuante de alteración psicológica a consecuencia de la descomposición puntual del estado de salud de la acusada.
En el momento del suceso esto afectó levemente su capacidad cognitiva, limitando en parte su capacidad volitiva, según expone el fiscal, que también pide aplicar la agravante de abuso de superioridad y la de parentesco.