Los bancos deben adaptar cien nuevas normas entre 2018 y 2022

La normativa sobre solvencia es la que ha tenido un mayor impacto agregado en las entidades, seguida de las de protección de la clientela y contabilidad, según un informe de KPMGEl Banco de España tiene su sede en la Plaza de Cibeles, en pleno centro de Madrid.
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Con el informe “Claves de la regulación financiera: impacto y horizonte para las entidades de crédito”, KPMG ha querido conocer los principales efectos que la regulación financiera ha tenido en los últimos años.

Para ello, ha realizado una serie de entrevistas a directivos de un número significativo de bancos españoles sobre 72 regulaciones diferentes que han sido aprobadas e implantadas en el periodo más reciente, y les ha preguntado sobre el impacto de cada una de ellas en seis áreas: global, capital, pérdidas y ganancias, estructura y organización, negocio y liquidez.

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Entre los bloques con mayor impacto en las entidades, la nueva regulación sobre solvencia es la más destacada, seguida muy de cerca por las regulaciones relacionadas con la protección de la clientela y la contabilidad. De las entrevistas realizadas, se desprende que el impacto de la regulación sobre recuperación y resolución, así como de la relacionada con el gobierno corporativo han tenido un impacto menor en la banca española que la regulación contable. Las entidades encuestadas son tanto de ámbito global como internacional, nacional y nacional con vocación local.

Ante esta situación del sector, el 80% de los directivos encuestados encuentran a la carga regulatoria como la principal amenaza del negocio bancario, siendo Mifid 2 –con un 53%– la normativa que más inquieta, por la revolución que supone en banca privada y gestión de patrimonios. En segunda posición, la incertidumbre política también genera inquietud al 54% de los directivos, más incluso que la creciente competencia bancaria (en tercera posición), preocupante para el 38% de los encuestados

Por regulaciones específicas, las que mayor impacto agregado han generado en las entidades españolas han sido IFRS 9 (contabilización de instrumentos financieros), MiFID II (protección a la clientela), ICAAP&SREP (capital), RDA (gestión del dato), PSD2 (acceso a datos de clientes por los intermediarios financieros) y DTAs (activos fiscales).

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Por bloques regulatorios, la solvencia es el factor que más impacto ha provocado entre los directivos encuestados -exigiendo aumentar ratios de capital a los bancos- con una puntuación de 2,7 (en una escala del 0 al 4). “Este hecho es lógico porque cuando el G20 aprobó en 2009 su roadmap, lo que quería era entidades más solventes”, explica el coordinador del estudio y socio del sector financiero de KPMG, Mariano Lasarte.

La protección a la clientela se sitúa en segunda posición, con 2,5 puntos. “Hecho significativo es que la contabilidad se encuentre en un tercer puesto, ya que no se consideró que los errores en la regulación contable estuvieran en el origen de la pasada crisis económica”, añade Lasarte.

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La regulación fiscal se sitúa en cuarta posición. El motivo radica en el tratamiento específico, dado por España, a determinados activos y pasivos fiscales, que posteriormente tuvo que ser modificado. Esto supuso una carga relevante para las entidades.

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Con respecto al horizonte regulatorio, el estudio de KPMG identifica más de 100 nuevas regulaciones tanto globales como europeas y nacionales ya aprobadas y a implantar por parte de las entidades financieras en el periodo 2018-2022.

A estas habría que sumar otras 120 que están en fase de desarrollo (sobre las que los reguladores han iniciado ya trabajos de discusión y redacción) y en propuesta (ya existe una propuesta de texto y se encuentra en fase de discusión y aprobación). Para dar una idea del reto que ha supuesto para las entidades la adaptación a este nuevo entorno cabe destacar que solamente en el mes de enero de 2018 los bancos han tenido que implantar 42 regulaciones diferentes.

Normativa compleja, con diferentes niveles regulatorios

“La correcta implantación de la regulación ha pasado al primer plano en el sector bancario, ya que existe un elevado grado de complejidad derivado del gran número de iniciativas aprobadas y de los distintos niveles regulatorios existentes”, explica Lasarte. A su juicio, este primer semestre del 2018 ha sido pródigo en regulación financiera y especialmente el mes de enero donde se implantaron 59 regulaciones diferentes. En especial  IFRS 9,  MiFID II y PRIIPS (productos de inversión minorista).

En su opinión, sería necesario centralizar la monitorización de la correcta implantación de la regulación, a efectos de que las entidades tengan una visión global de su situación en materia de cumplimiento. De hecho ya está empezando a aparecer en Europa la figura del Chief Regulatory Officer.

A su juicio, junto con la rentabilidad, la regulación de solvencia es la que mayor impacto agregado ha tenido, seguido muy de cerca por las regulaciones relacionadas con los clientes y de la contabilidad. Para este experto es curioso que la regulación de Recuperación y Resolución de Bancos, así como la relacionada con el Gobierno Corporativo haya tenido un impacto menor en la regulación española que la regulación contable

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Para Francisco Uría, socio responsable del Sector Financiero de KPMG en España y socio principal de KPMG Abogados, “las entidades no han afrontado la nueva regulación en condiciones de igualdad. En función de su tamaño, geografía, modelo de negocio y ámbitos de actividad, los efectos han sido muy diferentes para ellas pero, en todo caso, han sido relevantes y nada volverá a ser como fue en el negocio bancario”.

No está todo hecho, en su opinión, ya que “a pesar de que ya se han aprobado las normas más importantes que han protagonizado la reforma de la regulación financiera, queda todavía un importante número de normas pendientes de ser aprobadas, transpuestas a los ordenamientos nacionales y, sobre todo, implementadas”.

Uría añade que se están produciendo numerosas iniciativas en materia de regulación del uso de las nuevas tecnologías que afectan a la intermediación financiera (blockchain, cyber resistencia, fintech…). “Claramente, se trata de un asunto a seguir de cerca por las entidades”. Para este experto es posible que se esté gestando una avalancha de iniciativas regulatorias para ver el impacto de la tecnología sobre la intermediación financiera.

En su opinión, existe un riesgo de fragmentación de la regulación financiera que pudiera convertirse en ventajas para unos actores frente a otros. EN este sentido, la revisión de la regulación financiera en EEUU, junto con los todavía efectos inciertos del Brexit introducen dudas sobre como la nueva regulación será implementada en los mayores mercados financieros. Uría reclama homogeneidad en dicha regulación financiera para evitar toda situación de arbitraje regulatorio.

Para estos expertos la implantación de la normativa en el sector bancario está generando  un elevado grado de complejidad derivado del gran número de regulaciones aprobadas,  de los distintos niveles de regulaciones existentes y de la confusión generada por las diferencias entre fechas de publicación, entrada en vigor y aplicación efectiva.