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El hilo violeta: Luchar contra la violencia de género no es odiar a los hombres

Susana Gisbert es fiscal en la Audiencia Provincial de Valencia. Twitter: @gisb_sus.
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Hace unos días tejí un hilo en Twitter para quejarme de algo que me tiene harta: las continuas respuestas a cada mensaje sobre la lucha contra la violencia de género enlazando otros crímenes.

Es desazonador, por no emplear otro término menos delicado, que a la indignación por los asesinatos de mujeres se responda con insultos, o con insinuaciones de que no condenamos otras cosas o incluso nos alegramos de ello.

Si una, como es mi caso, es además fiscal, es doblemente ofensivo, por lo que tiene de acusación respecto a un trabajo que desconocen.

Un trabajo en el que he perseguido todos los delitos que me ha correspondido, incluyendo el asesinato de un niño en el que, precisamente, fui yo misma quine acusó y obtuve una contundente sentencia condenatoria.

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Quienes dedicamos tiempo y esfuerzo a la lucha contra la violencia de género hemos de enfrentarnos, un día tras otro, a recriminaciones por no volcar todos nuestros esfuerzos en la lucha contra otros crímenes igual de horribles.

Se nos exige, a diferencia de lo que ocurre con cualquier otro tipo de activismo, que carguemos sobre nuestras espaldas con todas las injusticias de este mundo.

Y nos tiran a la cara los asesinatos cometidos por mujeres como si nos alegráramos e incluso los alentáramos. Llegando, sin ningún empacho, al insulto personal.

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El hilo en cuestión empezaba así :

1.- “Como estoy harta de que cada día alguien responsa a tuits contra la violencia de género con cosas que me repugnan, he decidido, pese a que no suelo hacerlo, abrir un hilo”.

A continuación desmigaba algunas de esas cosas que me repugnan aunque confieso que podría haber escrito muchos más tuits en vez de los 11 que componían el hilo.

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De hecho, las respuestas a tan comentada sucesión de tuits son la prueba más evidente de lo que digo.

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Hoy, sin ir más lejos, alguien respondió a mi mensaje diario contra la violencia de género con la noticia de una mujer que ha asesinado a su pareja.

Hecho que condené y condeno, como no hacen respecto a los asesinatos de mujeres esos abanderados del ataque a todo lo que signifique luchar contra el maltrato.

Siempre me quedo con las ganas de preguntar si con eso quieren decir que el hecho de que haya mujeres asesinas justifica que haya asesinadas, pero no lo haré.

A veces es un excelente consejo eso de que no hay mejor desprecio que no hacer aprecio.

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2.- “Quienes defendemos la lucha contra la violencia de género no nos alegramos cada vez que es una mujer quien comete un delito. Es más, nos repugna”.

3.- “Es mezquino enlazar asesinatos de niños y niñas por parte de sus madres como si esto justificara el asesinato de mujeres. Una muerte nunca compensa otra”.

4.-  También es mezquino acusarnos de no defender otras causas, desde la siniestralidad laboral al calentamiento global. Defender la lucha contra la #ViolenciaDeGenero no incapacita para luchar contra otras injusticias”.

5.- Tampoco es aceptable el argumento de que hay más hombres asesinados que mujeres, sin citar que los asesinos (tanto de hombre como de mujeres) son hombres en más de un 90 por ciento.

Ahí haré un inciso, porque lo de las estadísticas da mucho de sí.

Suelen arrojarnos estadísticas de desconocida procedencia, cuestionando sin embargo lo oficial.

Y, además, utilizarlas según su conveniencia.

La realidad es que, evidentemente, son más los hombres asesinados que las mujeres, en un cómputo global que incluye cualquier delito, como reyertas, ajustes de cuentas o cualquier otra cosa.

Pero los autores son, en mucha mayor proporción, hombres.

Y el dato esencial es que de ese total de asesinatos cometidos en cualquier ámbito, cerca de una cuarta parte son mujeres asesinadas por hombres en crímenes de género. Un detalle escalofriante que parecen olvidar.

A continuación, el hilo desgranaba sus estambres sobre el “y tú más”, otro de los argumentos recurrentes.

6.-  Cuando alguien se queja de un delito, nunca le respondo diciendo que hay otros delitos. Sin embargo, cuando hay asesinatos de mujeres lo hacen siempre

7.-  Incluso en alguna ocasión me han enlazado con el asesinato de un menor insinuado que eso no me importa, y ha dado la casualidad que ese asunto lo llevó yo misma.

Aquí haré una invitación a quien me lea. ¿Alguien ha encontrado una respuesta a la condena de un asesinato cometido por una mujer enlazando una noticia donde la mujer sea la víctima? Pues eso.

8.- Además, el hecho de identificarse en twitter con una toga no nos convierte en una oficina de denuncias de todos los delitos del mundo, ni en culpables de que no se persigan. Cada cual tiene sus competencias reguladas por ley

Esta sensación es algo compartido con muchos otros tuiteros miembros de la carrera judicial y fiscal. Pretenden que tomemos conocimiento de todos los delitos, reales o presuntos, cometidos en cualquier tiempo o lugar y que actuemos contra ellos. Obviamente, la ley de enjuiciamiento criminal nos lo impide. Y si no fuera así, sería en cualquier caso imposible. Los juicios se ventilan en los tribunales, no en redes sociales.

A otros de los cásicos de los mitos en contra la ley de violencia de género me refería en los siguientes tuits: las denuncias falsas, y el supuesto enriquecimiento a costa de ella.

9.- Nos gustan tan poco como a cualquier persona de viene todos los delitos, incluida la denuncia falsa. Pero no es denuncia falsa todo lo que muchos conceptúan como tal.

10.- Quienes luchamos contra la #ViolenciaDeGenero no cobramos más por ello. Si somos funcionarios/as tenemos un sueldo que no depende de eso. Y la colaboración con determinadas entidades es altruista y voluntaria.

Y, a modo de recapitulción, el último de los tuits

11.- En resumen.

Luchar contra la #ViolenciaDeGenero no es odiar a los hombres, ni aplaudir los delitos cometidos por mujeres, ni algo incapacitante para condenar otras injusticias.

Tampoco es una fuente de enriquecimiento. Es convicción y vocación de servicio público.