Alfonso Guerra se mofa de la idea de su partido sobre la figura del relator: España no es Yemen
El exvicepresidente del Gobierno y exvicesecreario general del PSOE, Alfonso Guerra, con Ana Pastor, presidenta del Congreso de los Diputados, minutos antes de comenzar la presentación del libro en la Sala Ernest Lluch, del Congreso de los Diputados. EP.

Alfonso Guerra se mofa de la idea de su partido sobre la figura del relator: España no es Yemen

"Los políticos de la Transición nunca, nunca, necesitaron un relator"
|
07/2/2019 06:15
|
Actualizado: 07/2/2019 07:52
|

El que fuera vicepresidente del Gobierno durante 9 años (1982 a 1991), y vicesecretario general del PSOE durante 18 años (de 1979 a 1997), Alfonso Guerra, se mofó ayer del «desatino» por parte del Gobierno de su partido de entrar a negociar la figura de un relator para el diálogo entre partidos sobre Cataluña. Porque supone equiparar a España con países en conflicto como pueda ser Yemen, que lleva años en guerra.

En la presentación de su libro ‘La España en la que creo’ en el Congreso de los Diputados, Guerra advirtió de que mantener la «dignidad» del país es más importante que la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado y subrayó que los políticos que hicieron posible la Transición «nunca, nunca» necesitaron un relator.

«Los que han negociado tamaño desatino, ¿con qué país equiparan a España? ¿Con Yemen del Sur, con Burkina Faso? Aprobar un presupuesto es vital para un gobierno, mantener la dignidad de la nación es una prioridad que empequeñece la adversidad de una votación contraria a las cuentas del Estado«, afirmó Guerra arrancando los aplausos del auditorio que le escuchaba en la sala Ernest Lluch de la Cámara Baja.

En referencia a las explicaciones de la vicepresidenta Carmen Calvo relativizando el alcance de la figura del relator, Guerra ironizó señalando que si se trata sólo de alguien que tome notas, esa función la puede hacer «un funcionario, una secretaria o una grabadora».

Guerra subrayó que el independentismo exige negociar medidas «antidemocráticas» como la autodeterminación de Cataluña o el compromiso de no aplicar la Constitución, al tiempo que alertó de las consecuencias de mostrarse «comprensivos con quienes declaran la independencia» en Cataluña, porque detrás de ellos habrá movimientos similares en Euskadi, Baleares y el resto de territorios hasta llegar a convertir España en «17 miniestados».

A juicio de Guerra, la negociación con los independentistas ha llegado a un punto que «escapa del ámbito de la política para entrar en el del psicoanálisis».

«¿Nadie ahí es capaz de comprender que están calcinando la democracia al atender los requerimientos de un grupo de salteadores de la nación?», se preguntó.

PROGRESISTAS SIN COMPLEJOS

Hecha la denuncia, Guerra se permitió sugerir a los progresistas que se despojen de sus complejos y defiendan sin tapujos su patriotismo porque el futuro de la nación española necesita que sea reivindicada por los progresistas.

Porque «para defender el Estado de bienestar hay que defender primero el Estado», apostilló.

El exnúmero dos del PSOE en los tiempos de Felipe González lamentó que los partidos constitucionalistas se afanen por llegar a acuerdos con quienes no lo son e incluso lleguen a vetarse entre ellos.

Alertando de la amenaza que representa para Europa la llegada al poder de «personajes cuya actuación comienza a recordar los mismos problemas políticos de los años 30», Guerra recomendó a los partidos constitucionalistas españoles no que formen grandes coaliciones de gobierno «a la alemana», pero sí que lleguen a consensos sensatos que favorezcan el acceso al poder de grupos democráticos que se apoyen al menos para conformar las instituciones.

Guerra también compartió su inquietud por el hecho de que un 25 por ciento del Congreso de los Diputados actual no se sienta representado por la actual Constitución, que ha calificado de «democrática, moderna, avanzada y solidaria».

«EL LIBRO LO HE ESCRITO YO»

La nota de humor en el acto la puso el exvicepresidente del Gobierno cuando quiso dejar claro que el libro lo había escrito él.

«En este mundo hay muchos que escriben y otros ponen el nombre en la solapa», comentó, despertando las risas entre el auditorio.

«Será todo lo malo que sea, pero es mío», señaló un día después de conocer la próxima publicación de un libro de Pedro Sánchez escrito por Irene Lozano.

A Guerra le arroparon los presidentes de Aragón, Javier Lambán, y de Asturias, Javier Fernández, el expresidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y destacados dirigentes del PP y Ciudadanos, como la portavoz ‘popular’ en el Congreso, Dolors Montserrat, y el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas.

De hecho, a Guerra le presentó el fundador de Ciudadanos Francesc de Carreras, que recomendó en particular la lectura del libro a los catalanes, en compañía de la presidenta del Congreso, Ana Pastor.

En cambio, en representación de la dirección del PSOE el cargo más destacado fue el del secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, Rafael Simancas, acompañado de Sofía Hernanz, miembro también de la dirección del grupo parlamentario.

También acudió la secretaria de Educación de la Ejecutiva Federal del partido, Mari Luz Seijo.

La portavoz del PSOE en el Congreso y ‘número dos’ del partido, Adriana Lastra, intervenía a la misma hora en otro acto a pocos metros del Congreso, en el Ateneo de Madrid, en homenaje a la fallecida Carmen Alborch.

El ministro Josep Borrell, según reveló Guerra, iba a acudir al acto pero la reunión del grupo internacional de contacto sobre Venezuela en Montevideo se lo impidió. EP.

En esta noticia se habla de:

Noticias Relacionadas:
Lo último en Política