PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

12.330 familias españolas de desaparecidos: Entre la desesperación y la esperanza

El periodista Paco Lobatón, presidente de la Fundación QSDGlobal, al final del acto de lanzamiento de globos blancos con el que culminó la lectura del manifiesto. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
|

En España hay 12.330 desaparecidos y, por lo tanto, 12.330 familias que viven entre la desesperación, por no saber qué es lo que ha ocurrido con los suyos, y la esperanza de que algún día aparezcan, vivos, o quizá también muertos, para poder hacer duelo y cerrar esta tortura diaria en la que se ha convertido sus vidas.

Ayer, 9 de marzo, Día de las personas desaparecidas sin causa aparente, muchas de esas familias protagonizaron un encuentro con periodistas en Caixa Forum, de Madrid, organizado por QSD Global, Fundación Europea por las Personas Desaparecidas, de la que Paco Lobatón, es su «alma matar».

PUBLICIDAD

Fue un encuentro muy emotivo en el que muchos de los familiares expresaron su confianza en que el Estatuto del Desaparecido vea pronto la luz -se han comprometido el PP, el PSOE y Ciudadanos-, en que el Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES) sea algo más que un centro estadístico y en que la red provincial para coordinar la búsqueda de desaparecidos, anunciada el pasado 4 de marzo por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sea eficaz y sirva para algo.

PUBLICIDAD
Lobatón minutos antes de que comenzara el diálogo familiares de desaparecidos-periodistas. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Lobatón, por su parte, celebró la publicación del tercer informe sobre personas desaparecidas, el primero con la firma del CNDES, y que se haya creado un protocolo único para la actuación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

«Avances que son fruto del tesón de las familias y del empuje del movimiento asociativo que sigue reclamando más recursos y cambios legislativos, porque las leyes no serán justas hasta que reconozcan y haga de obligado cumplimiento el derecho de toda persona a ser buscada», especificó.

PUBLICIDAD

De acuerdo con los datos del informe, desde 2010 hasta el 2018 se han interpuesto 163.733 denuncias por desaparición en España. 12.330 -la cifra mencionada al principio de este artículo- son búsquedas en activo o casos sin resolver.

454 son de personas mayores.

A la izquierda, los familiares. A la derecha, los informadores. La mujer que vuelve la cara hacia la cámara, a la izquierda, es Antonia Guevara, la madre del «niño pintor». Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
Todos y cada uno de los familiares fueron identificados con sus seres queridos en las camisetas que portaban. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

EL DIÁLOGO CON LOS INFORMADORES

En ese diálogo con los informadores, las familias también contaron la otra cara de la moneda.

PUBLICIDAD

«La investigación depende, en gran parte, del grado de empatía del investigador que toque«, dijo Jero Hernández, hermano de Alberto Hernández, que desapareció el 4 de agosto pasado cuando salió a dar un paseo por el campo de Casas Nuevas, una pedanía de Murcia.

«Dependemos de la carta de trabajo de los agentes que investigan y de lo que les piden los jueces. Los efectivos son limitados y hacen uso de ellos en las causas abiertas. Estamos destinados a caer en el olvido. No se sale a la calle a buscar«, apuntó Juan Jesús Muriel, sobrino de Rafael Muriel, desaparecido el 1 de septiembre de 2016.

PUBLICIDAD

Blanca Martínez Santamaría, hermana de Miguel Ángel Santamaría, fallecido hace 13 años y 5 meses -cuyos restos no han sido identificados por ADN todavía-, reconoció que había ciertas ganas de hacer cosas. «Pero aquí estamos solos y abandonados. Muchos de los casos son homicidos. Queremos que los encuentren, vivos o muertos, y que nos ayuden a superar esta situación«, explicó.

LAS LEGACIONES DIPLOMÁTICAS ESPAÑOLAS EN EL EXTRANJERO NO COLABORAN

Blanca, igual que Alberto Encinas, padre de la pequeña Olivia Encinas, desaparecida por secuestro parental, y otros familiares de desaparecidos en el extranjero, se quejaron de la falta de colaboración de las legaciones diplomáticas españolas.

«Los diplomáticos españoles no colaboran en casos como los nuestros. El de mi hermano fue un ejemplo. El cónsul español en Estocolmo, donde nuestro país tiene una gran embajada, no nos hizo ningún caso en nuestra relación con las autoridades locales«, reveló Blanca.

Antonio Zurera, hermano de Ángeles, desaparecida el 2 de marzo en Aguilar de la Frontera, Córdoba, puso el dedo sobre la llaga: «Si para investigar no hay medios humanos y técnicos suficientes, no se llega a nada. Hace falta que los presupuestos doten de dinero suficiente para poder dirigir las búsquedas de desaparecidos. Que haya profesionales especializados y dedicados expresamente a estas investigaciones«.

En la misma línea se expresó Carmen Gómez Alarcón, hermana de Juan Antonio, que salió de su casa el 20 de julio de 2010, en Mijas, vestido con ropa y botas de montaña, mochila gris oscuro y un bastón para hacer senderismo y se le tragó la tierra: «Es necesario que los investigadores de desaparecidos tengan la mejor formación posible. Porque estos casos son los más difíciles. Sin esa formación específica no será posible tener éxito en las investigaciones«.

PUBLICIDAD

«Otra cosa que es necesario dejar claro es que no hay que hacer caso con las normas esas de que hay que esperar 24/48 horas. Si se tiene la certeza de que nuestro familiar ha desaparecido hay que denunciar de inmediato. Da lo mismo que no se haya llegado al día», señaló.

FORMACIÓN Y MEDIOS PARA LOS INVESTIGADORES

Esa falta de formación fue un factor evidente en el caso de la desaparición de Antonio Ortega, en Torremolinos, el 22 de enero de 2018, hoy hace un año y poco más de un mes.

«Los restos de Antonio fueron encontrados en la sierra de Alhaurín de la Torre el 18 de agosto de 2018. En tres partes. El levantamiento se hizo tan mal que se dejaron parte de los restos en la sierra. Lo tuvimos que hacer la familia. Al parecer, hubo problemas de competencias entre Policía Nacional y Guardia Civil. Legalmente», cuenta su hermano, Cristóbal Ortega, que es abogado, «son tres casos. A día de hoy, siete meses después, no se le ha identificado mediante ADN».

Cristóbal Ortega, en el centro, es abogado y hermano de Antonio Ortega, de quien cuenta el caso. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Cada familia es una tragedia de meses, de años, o de muchos años, como el de David Guerrero Guevara, llamado «el niño pintor» por el don que poseía para el arte, desaparecido el 6 de abril de 1987 en Málaga con 13 años de edad.

Hace 32 años.

Su madre, Antonia Guevara, también estuvo presente. «Sólo queremos que las instituciones sigan investigando para saber qué es lo que pasó. Ya no albergamos la esperanza de que mi David aparezca con vida. La policía ya no investiga«, contó desolada.

Su hijo, Jorge Guerrero, de 43 años -dos menos de los que hoy tendría David- apunta una novedad.

«Recientemente recibimos un anónimo que daba nombres. Habría que investigarlos. Aquel 6 de abril la Reina Sofía visitó Málaga y la ciudad estaba prácticamente tomada por la policía. ¿Cómo fue posible que mi hermano se desvaneciera? Vamos a ver dónde nos puede conducir este hilo», relata.

Y es que las familias, ante la ausencia de actividad por parte de Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos, Ertzaintza y Policía Foral, se convierten en investigadores, agentes encubiertos o lo que sea con tal de tener alguna pista para encontrar a su ser querido.

Antonia Guevara y Jorge Guerrero, madre y hermano de David Guerrero, «el niño pintor», desaparecido en Málaga hace 32 años, uno de los grandes misterios de nuestra democracia. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Al terminar el encuentro, José Antonio Meneses, hijo de la desaparecida Francisca Cadenas en Hornachos, Badajoz, leyó un manifiesto, en nombre de todos los familiares, en el que expresó la «rabia e impotencia» al comprobar que existe «una gran diferencia a la hora de investigar» desapariciones que acaban «dibujando un callejón de sufrimiento en el alma» en los familiares.

«No se imaginan lo que tenemos que pasar», manifestó.

«Una diferencia que puede depender tan sólo de la fortuna de poseer un amigo político, teniente, juez o fiscal. No merecemos tanto dolor, tanto distanciamiento, tanta apatía por parte de los investigadores, sólo y únicamente pedimos flexibilidad, comprensión y empatía«, destacó.

José Antonio Meneses, hijo de la desaparecida Francisca Cadenas, leyendo el manifiesto final. Foto: Carlos Berbell/Confilegal. 

PREMIOS QSD

Tras la lectura del manifiesto y el lanzamiento de globos, se celebró la cuarta edición de los premios de la Fundación QSD en el salón de actos del Medialab Prado, a pocos metros de Caixa Forum.

Al acto asistió Patricia Ramírez, la madre de Gabriel, el niño asesinado en Almería, quien agradeció todo lo que se hizo por encontrar a su hijo, pero lamentó que «no todos los casos se traten igual», por lo que ha pedido «protocolos para que los medios de comunicación sepan cómo abordar estas informaciones».

Ramírez recogió la distinción que ha merecido la iniciativa ‘Marea de buena gente’, que fundó con el padre de Gabriel, Ángel Cruz, después de asegurar que la «lealtad» con las personas desaparecidas prevalece en «no hacerlos invisibles» ni dar más importancia a un caso que a otro.

Foto final de familia de premiados y familiares. Twitter.

La Fundación también premio como ‘Mejor labor institucional’ al Parlamento de las Islas Baleares y con la insignia 9M al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha por «su sensibilidad en el tratamiento jurídico de la sustracción parental de menores».

Otros galardonados fueron la campaña ‘Los Invisibles’ con la distinción ‘Mejor labor informativa y de comunicación’ y la insignia 9M a la periodista Loida Cabezas.

Al subinspector del Cuerpo Nacional de Policía, Carlos Segarra, se le entregó el premio ‘Acción policial y judicial’ y la insignia 9M en la misma distinción al fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Alardro.

Al escritor Jaime Corvasí por su libro ‘Lucharé por encontrarte’, con el galardón ‘Mejor aplicación tecnológica, estudio científico o investigación’.

Y la insignia 9M a la ‘Mejor labor de voluntariado, acción social y protección civil’ a la Agrupación de Protección Civil de Palos de la Frontera (Huelva). Con información de EP.