PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Lo que no se sabe de la custodia compartida

| | Actualizado: 01/04/2019 1:22

Releyendo a Linda Nielsen, traigo a colación lo que muchos científicos médicos y sociales saben desde hace tiempo: la custodia compartida paritaria es lo que mejor protege la salud y el bienestar de un niño de padres divorciados.

Nielsen revisó 54 estudios internacionales que comparaban los dos modelos: el estándar de custodia materna y visitas para e padre que se viene aplicando desde hace más de cien años, y el modelo de custodia compartida paritaria más actual con las necesidades de las familias modernas.

Es curioso que la mayoría de la gente que decide una custodia compartida desde el inicio de su divorcio, suelen ser gente mas educada, con mejores ingresos (medios o altos) y sin problemas de salud mental.

Las parejas más conflictivas son de salarios bajos o medios, pero en los que falta una educación adecuada en su infancia o sufrieron en su infancia algunas carencias afectivas.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Sobre todo, si quienes se divorcian viene de una familia desestructurada.

Esto es, que los hijos del divorcio, dan lugar a los nietos del divorcio, porque es como un virus que se trasmite generación tras generación. Sobre todo, si fueron divorcios conflictivos.

Nielsen nos trae a colación sus hallazgos sobre todo esto, y que se pueden resumir en estos.

PRIMERO

En todos los estudios (54) encontró que los niños bajo la custodia compartida son más felices y tienen menos problemas en su desarrollo que los que viven en custodia exclusiva, que tiene problemas de ansiedad, depresión, falta de autoestima, (satisfacción con sus vidas), problemas de comportamiento (delincuencia, mal comportamiento escolar, acoso escolar, drogas, alcohol, fumar), salud física y enfermedades relacionadas con el nivel de estrés, así como graves carencias en los afectos con sus padres y familias extensas.

PUBLICIDAD

SEGUNDO

Los bebés y niños pequeños en las familias con custodia compartida no tienen resultados peores que los de las familias con custodia exclusiva. Compartir el tiempo de crianza durante la noche no debilita los lazos de los niños pequeños con ninguno de los padres.

TERCERO

Incluso con cierto grado de conflicto entre los padres, los niños con custodia compartida obtuvieron mejores resultados en múltiples medidas de bienestar.

El alto conflicto no anuló los beneficios vinculados a la crianza compartida, por lo que los mejores resultados de los niños con custodia compartida, no pueden atribuirse a un menor conflicto entre los padres.

PUBLICIDAD

CUARTO

Cuando se tiene en cuenta los ingresos familiares, los niños con custodia compartida tuvieron mejores resultados que los que viven en custodia exclusiva.

QUINTO

Los padres con custodia compartida tienen unos niveles similares relaciones parentales de conflicto que los que tiene custodia exclusiva. Por lo que los beneficios vinculados a la custodia exclusiva no pueden atribuirse a una mejor crianza conjunta ni a una reducción de conflictos.

PUBLICIDAD

SEXTO

La mayoría de los padres con custodia compartida no la aceptan desde el principio. En la mayoría de los casos, uno de los padres inicialmente se opuso al plan y se comprometió como resultado de negociaciones legales, mediación o por sentencia judicial.

Sin embargo, en estos estudios, los niños con custodia compartida todavía siguen teniendo mejores resultados que los niños con custodia exclusiva.

SÉPTIMO

Cuando los niños están expuestos a un alto nivel de conflicto continuo entre sus padres, incluido el conflicto físico, no tienen peores resultados en custodia compartida que en la exclusiva.

PUBLICIDAD

Estar involucrado en niveles altos de conflicto perjudican algo más a los niños con custodia exclusiva que con custodia compartida, aunque de forma similar.

OCTAVO

Aunque exista un cierto nivel de conflicto parental, la custodia compartida no elimina el impacto negativo en los niños de estar atrapados en medio de un conflicto elevado y continuo de sus padres, pero en custodia compartida, ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión de los niños.

NOVENO

Los padres con custodia compartida tienen más probabilidades de tener relaciones de crianza separadas, distantes y «paralelas» que de tener relaciones de «coparentalidad” en las que trabajan juntos, se comunican a menudo, interactúan regularmente, coordinan las reglas y rutinas domésticas, o tratan de ser padres con el mismo estilo de crianza.

En la custodia exclusiva no ocurre ni lo uno ni lo otro.

DÉCIMO

Ningún estudio ha demostrado que los niños cuyos padres se encuentren en un conflicto legal de nivel alto o, que lleven su disputa de custodia a los tribunales tengan peores resultados que, los niños cuyos padres tienen menos conflictos legales y firman un acuerdo pacífico de custodia.

ESTUDIOS DESMITIFICADORES

Estos estudios desmitifican a otros que, aunque escasos, han tenido mucha publicidad como el de Salomon de 1999, o de la Universidad de Virginia de 2013 que afirmaban que «Pasar una noche lejos de la mamá, debilita los afectos y la seguridad en los bebés».

Se ha ocultado que dichos estudios o son, de ninguna manera, aplicables a la población en general.

Ya que en dichos estudios solo se estudiaron casos con padres no blancos empobrecidos, o de familias en exclusión social, con niveles muy bajos de educación, que nunca habían estado casados ​​o vivían juntos, que tenían altas tasas de encarcelamiento, abuso de drogas y violencia intrafamiliar, y además, que tenían hijos con múltiples parejas.

Además, se ocultaba un dato muy importante, no existían relaciones claras entre la noche y el día y tampoco se estudiaron los apegos de los niños a sus madres.

Nielsen llega a la conclusión de que, independientemente del nivel conflicto entre los padres y de sus ingresos familiares, los niños en familias con custodia física compartida y paritaria, con la excepción de situaciones en las que los niños necesitan protección de un/a progenitor/a violento o negligente, tienen mejores resultados en una variedad de medidas de bienestar que los niños bajo custodia exclusiva.

Y mismo, hace años, llegaba a la misma conclusión, en el estudio que finalizamos en 2009 en nuestro despacho, estudio que se hizo sobre casi 2.000 familias. Hicimos una comparación de las 1.411 familias con custodia exclusiva y otras 378 con custodia compartida. La recogida de datos lo fue a través de una encuesta estructurada usada en el método Coy&Sariego, registrado en 1995.

A los tres años desde el proceso judicial, realizamos una encuesta sobre los niveles de satisfacción de las madres y los padres, sobre diferentes facetas de sus vidas, y nos dieron estos resultados, según modelo de custodia:

A los niños, pudimos preguntarles, sobre si estaban más contentos o menos, según el modelo de custodia en la que vivían. Muchos decían si estaban más o menos felices, simplemente. Muchos de ellos, fueron sus padres quienes evaluaron esta encuesta.

Otra variable que hay que tener en cuenta, es que hicimos esta encuesta durante 3 años de seguimiento de la familia, como se suele hacer con los padres adoptivos y los niños adoptados, y este es el resultado de la misma:

Esto es, que los niños con custodia compartida subieron en su grado de satisfacción con sus vidas, de un 43% inicial a un 83% a los 3 años.

Sin embargo, en los niños con custodia exclusiva y régimen de visitas, tan solo un 24% se sentían bien con su situación y, a los tres años sólo fueron el 28%.

Creo que este ultimo apunte, nos debe hacer reflexionar sobre cual el mejor interés de un niño, tras el divorcio de sus padres.

Y creo, firmemente, que la custodia compartida es lo que mejor garantiza su felicidad y su mejor desarrollo como futuro ciudadano.

 

por José Luis Sariego Morillo.

Abogado de familia desde hace casi 30 años. En 1991 fundó junto con otros muchos idealistas la primera plataforma de la promoción de la mediación en España, (AMPE) en Madrid, para promover la cultura del diálogo. Entre 2001 y 2004 fue asesor del CGPJ en prevención de actos de violencia sobre la mujer, niños y otras violencias intrafamiliares. Actualmente es miembro de las Plataformas Europeas de Derechos de la Infancia Colibrí (Italia) y Two Homes (Alemania). Asesor en los 90 de organizaciones de familias con parejas del mismo sexo. Colaborador de diversas universidades, instituciones públicas y privadas, entre ellas los Ministerios de Justicia, Asuntos Sociales, Interior, etc., Junta de Andalucía, Generalitat de Catalunya, CA Galicia, Comisión Europea, Parlamento Europeo, etc. Es autor de varios libros: varios libros: Guía de la separación matrimonial (Tecnos 1998), Familia y Violencia (Dykinson 1999), Guía de la adopción internacional (Tecnos 2004) Guia de la mediación en divorcio (psimatica 2017) y Coautor del Manual del síndrome de alienación parental (Planeta-Paidós 2017).
Para comentar, suscríbete
Si ya eres suscriptor, Inicia sesión