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Francisco Oya: ‘En Cataluña se utilizan la Educación, los ‘Mossos’ y los medios públicos como armas para destruir el Estado y la única solución es recuperarlos’

Este profesor ha sido suspendido 10 meses de empleo y sueldo por ‘oponerse al adoctrinamiento independentista en las aulas’Oya se siente víctima de una "persecución implacable” a manos del Departamento de Enseñanza de la Generalitat, denuncia la “pasividad” de los sucesivos Gobiernos de la nación frente al “acoso generalizado” que sufren “los funcionarios constitucionalistas”, y hace un llamamiento a ponerle coto "de una vez" a esta situación.
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El profesor catalán Francisco Oya ha sido sancionado con 10 meses de inhabilitación y suspensión de empleo y sueldo por “oponerse al adoctrinamiento independentista en las aulas y a la manipulación y al falseamiento de la historia”, según ha informado él mismo a Confilegal.

Francisco Oya Cámara (Barcelona, 1957) es profesor de Historia del Instituto Joan Boscà, de Barcelona.

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En abril de 2018, el Consorcio de Educación, integrado por la Generalitat y el Ayuntamiento, le abrió un expediente por presuntos “incumplimientos en su actividad docente”.

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La administración autonómica lo ha resuelto acusándole de tres faltas graves:

“Desatender el ejercicio de sus funciones docentes”, “desobedecer una orden de un superior” y “desacato a la autoridad, haciéndolo de forma ostentosa”, así como haber ocasionado “un daño moral” al director del centro y una “perturbación significativa en el servicio público de educacióngenerada por su actitud y conducta”.

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La resolución del expediente está fechada a 21 de enero, pero todavía no se ha hecho efectivo.

Cuenta que la Generalitat le acusa de emprender “una campaña de difamación” contra el director del instituto, de “incumplimientos de temario”, de haber hecho comentarios homófobos, machistas y xenófobos “que han herido la sensibilidad del alumnado”, y de “haber alterado la buena convivencia del instituto, comunicando su posicionamiento político”.

Francisco Oya se siente víctima de una “persecución, un acoso, por motivaciones políticas, a manos del Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña”.

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El pasado 1 de abril presentó un recurso contencioso-administrativo, y se plantea denunciar a la dirección del centro y a la inspección por presuntos delitos de odio y prevaricación.

¿Desde cuándo es profesor de este centro?

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Llegué allí con mi plaza, ganada en concurso, en septiembre de 2017. Daba clase a dos grupos de 2º de Bachillerato, a dos de 4º de ESO y a otros dos de 2º de ESO.

En octubre se destapó completamente el proceso separatistacon el referéndum ilegal, y en el instituto concretamente hubo bastante follón.

Fue uno de los centros que se utilizó para hacer las votaciones y hubo enfrentamientos con la Policía. La postura de una gran parte de los profesores del centro se vio reflejada en la página de Facebook del instituto.

Además, el centro está en una zona donde hay un sector de alumnado que pertenece a las juventudes de la CUP, a Arran. Curiosamente no suele haber este tipo de juventudes radicales en barrios humildes, como, por ejemplo, Santa Coloma de Gramanet, donde estuve trabajando ocho años.

Francisco Oya, con dos compañeros, en el Instituto Terra Roja de Santa Coloma de Gramanet, donde fue profesor de 2008 a 2016.

De entrada, cuando llegué encontré cierta hostilidad por parte de la dirección, pese a que no me conocía de nada, y se fue convirtiendo poco a poco en acoso.

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¿A qué lo achaca?

A que soy miembro de una asociación de profesores, "Profesores por el Bilingüismo", que nos oponemos al adoctrinamiento independentista en las aulas, a la imposición del catalán y a la manipulación y el falseamiento de la historia.

Como profesor de Historia, le doy textos a mis alumnos y esos textos no le gustan al director, porque dice que hacen quedar muy mal al catalanismo. Le dije que no se trataba de que quedase bien o mal, que los textos son auténticos y son correctos. Y que si son auténticos, el especialista en Historia soy yo, que, además, tengo 35 años de experiencia docente.

También le dije que ni en la época de Franco un director de instituto se atrevía a censurarle materiales didácticos a un profesor.

A partir de entonces empezó a llamar a los inspectores para que me hicieran un control exhaustivo. Me mandó incluso a otro profesor del centro para que hiciera un seguimiento de mi clase.

Se trata de otro profesor de Historia, que por lo visto es bastante amigo suyo, porque lo ha nombrado adjunto a la dirección, dándole una liberación de la mitad de su jornada laboral.

"Soy miembro de una asociación de profesores, 'Profesores por el Bilingüismo', que nos oponemos al adoctrinamiento independentista en las aulas, a la imposición del catalán y a la manipulación y el falseamiento de la historia"

¿De quiénes está hablando, con nombres y apellidos?

El director se llama Ignacio García Barrera, que no es precisamente catalán de ocho apellidos.

El profesor es Josep María Descarregas. Este sí que es catalán de origen, y es un tipo que debe tener 35 años. Es decir, que no había nacido cuando yo empecé a dar clase.

Lo mandó a controlarme y no hizo ningún informe ni nada, sino una especie de plantilla con unas valoraciones sobre 18 items, tales como relevancia de los contenidos seleccionados, percepción didáctica adecuada, adaptación de los objetivos de aprendizaje a las características personales del alumnado...

Él tenía que poner si lo había hecho “mucho”, “bastante”, “poco” o “nada”, y lo rellenó marcando “poco” o “nada”. Esto fue en enero de 2018.

¿Cuándo le abrieron el expediente?

El 12 de abril de 2018 y el 21 de enero de 2019 se ha resuelto y me imponen esta sanción.

¿Y de qué le acusan?

De daño moral al director. Es como si a una mujer violada la acusaran de haber provocado irritación genital a su violador.

También me acusan de “perturbación significativa en el servicio público de educación generada por mi actitud y conducta”, que no se sabe muy bien lo que es. Si uno es culpable de algo tienen que especificar de qué.

Dicen es que soy un machista, un racista, un xenófobo, y un fascista.

Todo son acusaciones genéricas.

¿Quién firma ese informe?

Lo ha hecho inspección. La inspectora, Montserrat Figarolas Bosch, se basa en los informes realizados por la inspectora del centro, María Nieves Lorenzo Galés; otro inspector que mandaron por allí, Antoni Domenech Bonet, y el citado profesor.

¿Ha sido apartado ya?

Ahora mismo estoy de baja, he tenido problemas cardiacos, y todavía no me han comunicado la aplicación ni han dejado de pagarme el sueldo. Supongo que me la comunicarán de un momento a otro.

¿Desde cuándo está de baja?

Desde principios de curso. Desde septiembre de 2018. También había estado más días en el curso anterior.

¿Y qué pasos ha dado contra esta resolución?

El pasado 1 de abril presenté un recurso contencioso administrativo.

¿Quién le lleva el caso?

Un abogado de los servicios jurídicos del sindicato CSIF.

¿Y qué alega?

Hay cuestiones formales y de fondo. Alegamos indefensión, entre otras cosas.

Por ejemplo, si se supone que soy un xenófobo y que he hecho comentarios racistas en clase, lo lógico es que digan que he dicho exactamente esto, tal día, en tal clase y, además, lo atestiguan el alumno fulanito y menganito.

Es algo elemental. Lo contrario no es más que maledicencia.

Sin embargo, no se admitió que testificaran los alumnos, que no sabemos quiénes han dicho esto.

"Mi caso es el de una persecución absoluta desde el primer día y que luego fue ‘in crescendo'"

¿A la hora de realizar la resolución ha sido tenida en cuenta la documentación que presentó?

No se tomó en cuenta, y algunas testificales que pedimos no se admitieron. Y algunas que se admitieron luego no quisieron concederlas.

Por ejemplo, la única que aceptaron de alumnos fue la del delegado de clase de Segundo de Bachillerato por una cuestión que se supone que me fui un día del aula, así por las buenas, lo cual era falso porque los alumnos de la CUP me habían montado una huelga, no comunicada con la antelación legal, que son 48 horas, y aún así el director la admitió.

Pedí la declaración del delegado porque lo cité aquel día para que me aclarara si estaban o no de paro, porque no podía obligarles a hacer clase.

Aceptaron de la testifical, pero luego dijeron que no se iba a presentar.

La razón que adujeron era que este alumno ya está en la universidad y que no se le podía contactar, lo cual es absolutamente absurdo porque su dirección, su teléfono y el de sus padres están en el archivo del instituto.

¿Considera esto una persecución?

Mi caso es el de una persecución absoluta desde el primer día y que luego fue ‘in crescendo’.

Impartir clases en castellano es uno de los motivos, y el principal, que soy muy crítico con el adoctrinamiento sistemático que se hace y con los materiales de los libros de texto, que son absolutamente infumables.

¿Ha sido crítico también dentro del aula?

En el aula no les digo nada especial a los chavales, pero sí les presento materiales alternativos. Por ponerle un ejemplo: Según los libros de texto, el catalanismo es algo maravilloso.

Es el movimiento político más extraordinario, progresista, avanzado, generoso...

El catalanismo político existe desde finales del XIX, desde que se empiezan a formar los primeros grupos, sobre todo la “Lliga Regionalista”, fundada por Francisco Cambó​​, que fue el primer partido catalanista importante.

A partir de la pérdida de las colonias de Cuba y Filipinas surge un movimiento catalanista que va derivando poco a poco en separatismo.

Y esto es algo maravilloso, según los libros de texto que se utilizan en las escuelas catalanas.

¿Cuáles son las mayores barbaridades que ha encontrado en los manuales escolares?

Que Cataluña es un estado independiente en el siglo X, cuando en el siglo X no existía siquiera la palabra Cataluña. Una cosa absolutamente delirante.

Entonces existían unos cuantos condados independientes unos de otros, de los cuales Barcelona llegó a ser el más importante, pero el término de Cataluña aparece en el siglo XII.

¿Qué más?

Otra de las cosas cuando hablan de Cuba y de Filipinas es dar una imagen caricaturesca y penosa de los políticos españoles.

A Cánovas y a Sagasta, por ejemplo, se les representa siempre con un aspecto vulgar. Aparecen como unos pringados, en caricaturas groseras y brutales.

En cambio, a los grandes gerifaltes del catalanismo, como Cambó o Prat de la Riba, como hombres de Estado, siempre en cuadros magníficos hechos por Ramón Casas o Zuloaga, pintores de primera fila.

Del general Weyler se dice que es un genocida, por la política de reconcentración que hizo en Cuba, lo cual es absolutamente falso. De hecho, era una política que no pretendía el exterminio de la población, ni mucho menos, simplemente "quitarle el agua al pez”.

Estas tácticas fueron empleadas posteriormente por muchos otros países en circunstancias similares, por ejemplo, EE UU en Vietnam.

Más ejemplos.

Se habla de que existía un estado catalán en el siglo XVIII y que los malvados españoles entraron allí y nos dejaron sin nuestro estado catalán.

¿De qué editoriales son estos libros de los que habla?

Prácticamente casi todos los libros que se editan en Cataluña son así. Unos más y otros menos, pero prácticamente no hay ninguno que se salve.

Hablo de toda la educación obligatoria, tanto de primaria como de secundaria. Son cosas absolutamente vergonzosas.

Sobre esto hay unos informes del sindicato AMES. Alguno de esos manuales lo examiné yo, concretamente uno de 4º de ESO de la editorial Teide, que es el libro que se utilizaba en mi instituto.

El libro de la editorial Teide al que hace referencia, "uno de los manuales adoctrinadores que se utilizan en el Instituto Joan Boscà, de Barcelona".

Conozco el trabajo del sindicato Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria. ¿Ese libro era el que presentaba a los extremeños y andaluces como inmigrantes?

Exactamente. Y da a entender que Cataluña siempre es rica, sensata, pacífica y los españoles, brutos, malvados y sucios.

También presentaba a los anarquistas catalanes como pacíficos, y a los anarquistas del resto de España, los andaluces sobre todo, como unos terroristas que van siempre con la bomba en la mano.

Como si en Barcelona no se hubieran provocado los mayores atentados terroristas de la Historia de España durante el siglo XX, en el primer tercio. “La ciudad de las bombas”, la llamaban, y “La rosa de fuego”.

Por cierto, una de las autoras de esos manuales es precisamente una profesora de Historia de mi instituto, Montserrat Pantaleón.

"La Educación en Cataluña en estos momentos se ha convertido, desde hace tiempo ya, pero últimamente a calzón quitado, en un arma para el adoctrinamiento a las nuevas generaciones en el odio a España"

¿Alertó de su caso al Gobierno de Mariano Rajoy?

Sí. De hecho, me abrieron el expediente cuando estaba vigente el artículo 155. El responsable de Educación era el ministro Méndez de Vigo.

No podían decir que las competencias estaban transferidas, porque en aplicación del 155 dependían del ministro.

Gracias a CSIF, que procuró mediar en este asunto y llevó mi caso, tuvimos una entrevista con el secretario de Estado de Educación de Rajoy, Marcial Marín, que me atendió muy bien; fue un hombre muy agradable en cuanto a trato.

El 19 de mayo de aquel año también di una rueda de prensa en Madrid, organizada por CSIF, en la que pedimos al Gobierno que actuase contra las presiones que padecemos servidores públicos, como yo.

¿Y qué hizo el ministro por usted?

Exactamente nada.

En mayo de 2018, el Ministerio informó que había pedido a la Consejería de Enseñanza catalana información sobre este expediente. No sé qué información le llegó a Educación, pero lo que sí le puedo decir es que el expediente no lo pararon.

También encargó un informe de libros de texto a la Alta Inspección, que luego no se atrevió a hacer público.

Podían haber archivado el expediente.

¿Qué mensaje quiere trasladar a la ciudadanía?

Que la Educación en Cataluña en estos momentos se ha convertido, desde hace tiempo ya, pero últimamente a calzón quitado, en un arma para el adoctrinamiento a las nuevas generaciones en el odio a España.

Un país no puede permitir que en la escuela pública se promueva el odio a la propia nación y al propio Estado. Esto es una barbaridad.

La enseñanza, entre otras cosas, tiene que servir para la cohesión nacional, para amar a tus compatriotas, porque sino mal vamos.

Además, para empezar, en cualquier país la enseñanza es una competencia del Estado que no se cede a los gobiernos regionales.

¿Considera que mientras la Educación, los ‘Mossos’ y los medios públicos no estén controlados Cataluña irá a la deriva?

Absolutamente. Los medios públicos, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, evidentemente son un nido de propaganda separatista.

¿Qué piensa que debería hacer el Gobierno? ¿Aplicar de nuevo el 155?

Creo que se debería ir más allá. No es muy sensato pasarnos la vida aplicando el artículo 155, sobre todo si se hace con tan poca traza y con tan poca eficacia como se ha hecho esta vez, que no ha servido absolutamente para nada.

En mi caso, se me abre un expediente en plena aplicación del 155 y no son capaces desde el Gobierno de Madrid de archivarlo. Están dejando a los funcionarios del Estado desamparados.

Esta situación hace muchos años que está así, con gobiernos del PSOE y del PP. El Estado hace mucho tiempo que dejó de estar en presente en Cataluña, y se va incrementando la situación de absoluto desamparo de los funcionarios constitucionalistas, y de abandono de la población que no tiene deseos separatistas.

Está claro, para cualquier persona que quiera ver los hecho, que la Educación, la policía autonómica y los medios de comunicación públicos son armas que se han utilizado para intentar destruir el Estado y se siguen utilizando, y la única solución es recuperar estos instrumentos.

Se tiene que acabar con que la Generalitat siga utilizando a los profesores para adoctrinar al alumnado, y esto entiendo que sería relativamente fácil si hubiera voluntad política.

También pediría al Gobierno la aplicación de un protocolo de protección a docentes, agentes y funcionarios de diversos sectores ante los ataques que estamos sufriendo por motivos espurios.

Los expedientes disciplinarios se han convertido en un instrumento para acosar a los funcionarios constitucionalistas, respetuosos con la ley. Hay algunos casos en los que se le ha amargado la vida a profesionales con acosos de este tipo, que luego han quedado en nada, y no deberían salir gratis.

La Alta Inspección de Educación tendría que recibir medios y autorización para entrar en los centros públicos y que fuera la última instancia en cuestiones disciplinarias.

También veo fundamental que el Estado sea el que pague a los profesores, porque quien paga, manda.

¿Planea seguir trabajando en ese centro?

Es algo que no me he planteado. Imagino que el director se jubilará de un momento a otro, porque tiene ya unos 65 años, pero efectivamente no ha sido una experiencia agradable trabajar allí con una dirección tan sectaria.

¿A quienes dicen que no hay adoctrinamiento en Cataluña usted qué les contesta?

Que existe un adoctrinamiento evidente en institutos y colegios y el que no lo vea es porque no quiere verlo.

¿Y en alguna zona concreta hay más?

Por norma general, cuanto más te alejas de la ciudad de Barcelona, más complicado se vuelve el asunto. Sufrí unas experiencias también atroces en otro instituto que estaba al lado de Manresa.

¿Cómo se llama ese centro?

Gerbert d'Aurillach.

¿Y allí qué pasó?

Cosas increíbles. Fui a hacer mis prácticas y me pusieron como tutora a una persona que no era de la especialidad, era profesora de Biología. Una cosa increíble, porque si no había ningún funcionario de Historia, tendrían que haber colocado a la persona más afín, que en aquel caso era un catedrático de filosofía.

Pero la cuestión no era buscar a la persona adecuada, sino buscar a la persona que me hiciera un informe negativo, que es lo que hicieron.

Lo que pasa es que presenté tal cantidad de pruebas de las irregularidades que habían hecho que al final, a pesar del informe negativo de la directora del centro, de la tutora de prácticas y del inspector de zona, que me hizo un informe negativo sin conocerme de nada, sin haber estado por el instituto jamás, la comisión que se encargaba de evaluar las prácticas a los funcionarios no tuvo más remedio que aprobarme.

¿Le queda mucho para retirarse?

Los profesores tenemos la posibilidad de retirarnos con el sueldo completo con 60 años cumplidos siempre que tengas 32 años de servicio.

En mi caso, tengo ya 61 añitos y llevo 35 años de experiencia docente, con lo cual podría jubilarme si lo deseara, pero si me jubilo en estos momentos sería de alguna manera como abandonar el campo de batalla y esto tampoco me apetece.

El profesor, rodeado de alumnos de 3º de la ESO, señala a este diario que otra de las razones para retrasar su jubilación es que no quiere "abandonar" a los chicos sin que se haya enderezado la situación, "sin que se hayan tomado medidas contra el adoctrinamiento".