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La irrupción de la tecnología es un factor que contribuye a que la relación entre despacho y cliente sea más fluida

Boutiques jurídicas, despachos new law y empresas analizan los últimos cambios en la abogacía de los negociosAbogados y asesores jurídicos confían que la tecnología les ayude a mejorar su relación profesional.
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El otro gran debate de este VI Legal Management Fórum tuvo lugar este jueves. Moderado por la periodista Glora Serra confluyeron Eduardo Cosmen, socio de fiscal de la firma de servicios profesionales Grant Thornton; Natalia Martos, socia directora de Legal Army, Pedro Rueda, socio fundador del despacho Araoz & Rueda, Marc Molins, socio director del despacho penal Molins & Panel y Santiago Thomas de Carranza, socio director del despacho del mismo nombre.

Junto a ellos, una representativa presencia de abogados internos como Alberto Mata director Llgal de Deutsche Pfandbriefbank AG en España y Elena Otero-Novas directora legal y secretaria del Consejo de Vodafone España y actual presidenta de la Corte Española de Arbitraje.

Un debate en el que se abordaron las cuestiones que más inciden en esa relación entre el despacho externo y la empresa a la que asesora.

Los siete ponentes coincidieron en sus primeras exposiciones en que el mercado legal está evolucionando “la relación de los abogados con el resto de los operadores jurídicos y la propia administración es diferente”, apuntó Thomas.

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Para Otero-Novas “los cambios que se observan en la abogacía vienen marcados por los clientes. Las empresas buscan más seguridad jurídica y controlar sus costes”.

Por su parte Rueda destacó que “este cambio lo venimos viendo en los últimos años. Quizás ahora hayamos viendo que algunas cuestiones se han modificado con más rapidez”.

Natalia Martos indicó que “mercados como el anglosajón y el australiano han sufrido notables cambios que en España llegarán algo más tarde.

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Para Molins “en esos cambios hay que darse cuenta de que el derecho también ha sufrido alteraciones importantes. En el derecho penal la llegada del compliance en los últimos años ha supuesto que la empresa pudiera sentarse en el banquillo”.

Mata, abogado de un banco alemán, recordó que “estos cambios llegan ahora España y la tecnología permite que el cliente esté mas informado de lo que quiere a nivel jurídico”.

Desde Grant Thornton, Cosmen apuntó que aún no hay el cambio organizacional que se espera y que posiblemente llegue a los despachos de abogados. “A este respecto la tecnología nos ayudará a ello y mejorará si cabe la relación con el cliente”.

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Relación con el cliente, en evolución

Otro de los grandes asuntos que debatieron estos siete juristas es la relación con el cliente y su evolución. Los ponentes coincidieron en que el cliente esta en el centro del trabajo del despacho.

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Para Pedro Rueda “ahora tu cliente te pide que conozcas tanto como él, su negocio. Gracias a la tecnología los despachos medianos somos más eficientes”.

En opinión de Thomas “la llegada de la tecnología debe ayudar a que los abogados nos centremos en aquellos aspectos de nuestra relación profesional que aporte valor añadido a nuestro cliente”.

Elena Otero-Novas asentía para decir luego “la tecnología ayudará a gestionar lo rutinario de los despachos. Ahora los abogados tendrán que desarrollar su parte más creativa. Y eso es un reto”.

A este respecto el penalista Marc Molins volvió a incidir que pese a la irrupción de la tecnología “debe ser esencial esa relación estrecha con el cliente. En nuestro caso algunas veces gestionamos determinadas situaciones con angustia”.

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Mata, como representante de la abogacía en entidades bancarias extranjeras no olvidaba que “ahora el enfoque global del servicio es importante. Esto puede ser una barrera para algunos bufetes”.

Eduardo Cosmen, en su turno de palabra, subrayaba la necesidad de que a tu cliente le asesore el mejor abogado en su especialidad y con el que tenga más empatía.

“Hay mucho trabajo en esa relación abogado y empresa y es fundamental que la propia compañía se sienta protegida con un profesional bien formado.

“Hay que estar pendiente del cliente y escucharle”, fue una de las frases de Natalia Martos que recuerda que Legal Army nació “como alternativa a la abogacía tradicional y muy focalizado al sector tecnológico”.

Desde la empresa, Elena Otero-Novas recordó que el abogado debe arriesgarse más y parámetros empresariales para dar ese servicio que su cliente demanda.

Escenario a cinco años

En el debate se introdujo la variable de la evolución de la abogacía de los negocios en un escenario a cinco años. Molins incidió en como estaba afectando el auge de la tecnología a nivel de nuevos tipos penales “así ha sido y se han desarrollado nuevas conductas que se reflejan en el Código Penal”.

Para Cosmen esa relación será más flexible gracias al componente tecnológico que ya está llegado a despachos y empresas.

Como usuario de servicios legales en una multinacional germana bancaria, Mata subrayó que ya los cambios están llegando.

“En jurisdicciones como Nueva York ya se habla de smart contracts y de la gestión de costes automatizada” mientras que Natalia Martos indicaba que “estamos replicando muchas iniciativas que en otras jurisdicciones funcionan. Y es que el abogado debe dedicarse a aportar valor al cliente”.

Otro asunto que se analizó desde diferentes perspectivas fue la falta de mujeres juristas en puestos directivos de relieve en los despachos. Cosmen apuntó a que “igual ha llegado el momento de trabajar de otra manera para que todos los profesionales podamos conciliar nuestra vida laboral con la personal”.

Mata confesó que “algo debemos estar haciendo mal cuando hay compañeras brillantes que no han llegado a un puesto ejecutivo tanto en empresas como en los propios despachos de abogados”.

“Por su parte Otero-Novas mostro su convencimiento en que “en este escenario digital las mujeres tendremos más posibilidades de mejorar nuestra situación profesional”.

Sin embargo, Molins se mostró más pesimista “no hay igualdad, eso se ve en los puestos ejecutivos más destacados de la Administracion y judicatura”. Y dejó caer que igual era el momento de impulsar políticas de discriminación positiva.

“Las nuevas generaciones están apuntando otra forma de trabajar. Habrá que ver si los despachos la asumen”.

Para Martos algo hay que hacer “las sociaturas de los despachos están plagadas de hombres, éstos eligen a otros hombres y es difícil romper el círculo. Sin embargo, en el universo legaltech, las mujeres tenemos otro espacio donde podemos desarrollarnos profesionalmente”.

Thomas y Rueda recordaron en sus intervenciones que se ha avanzado bastante en este tema de la conciliación pero que aún no se ha dado con la tecla para que la mujer jurista tenga el lugar que merece “la tecnología puede ayudar mucho”, comenta el primero.

“Se trata de cambiar de forma progresiva la cultura de la empresa”, señaló el segundo.

Para Molins, Otero-Novas y Rueda no se puede olvidar que la profesión de abogado es dura y volcada a la abogacía de los negocios tiene unos ritmos especiales “es posible que haya que cambiar el modelo de trabajo actual”, apuntó el penalista mientras que la secretaria del Consejo de Vodafone recordaba que se debe la abogacía es una profesión dura que requiere sacrificios y atender al cliente.

Como experto en derecho mercantil y operaciones, el propio Rueda recordó que “tener una conciliación en un despacho de abogados volcado al mundo de la empresa no siempre se logra. Solemos tener picos de trabajo importantes que luego van encadenados con periodos valle”.

A lo largo de este debate, todos los ponentes reconocieron que la tecnología será muy útil en esa nueva relación abogado y empresa que siempre está viva. Una tecnología que ayudará al bufete a gestionar mejor sus procesos internos y a tener un mejor contacto con las empresas a las que asesora.