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“La profesión de abogado está en peligro de ‘uberización'», según el impulsor del Congreso de la Abogacía Independiente

José Muelas es exdecano del Colegio de Abogados de Cartagena y uno de los líderes de la Brigada Tuitera. El 85 por ciento de abogados en nuestro país ejercen enmiendas España como independientes, frente a lo que Muelas llama la abogacía del despacho-negocio; a ese 85 por ciento va dirigido este Congreso. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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José Muelas, exdecano del Colegio de Abogados de Cartagena, es uno de los impulsores del Primer Congreso de la Abogacía Independiente que se celebrará en el Rectorado de la Universidad de Córdoba los días 29 y 30 de este mes de noviembre.

La precariedad, el turno de oficio, la conciliación y la necesaria regularización del mercado de los servicios jurídicos ante los nuevos retos son algunos de los temas que se tratarán en este foro que ha levantado una gran expectación entre la abogacía.

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Según Muelas, «la profesión de abogado está en peligro inminente de ‘uberización'», ha manifestado en esta entrevista con Confilegal.

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¿Qué significa ser un abogado independiente?

La independencia es al abogado lo que la imparcialidad al juez, por lo que cualquier abogado que no sea independiente no es un abogado en el sentido estricto de la palabra.

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Lo que se quiere subrayar aquí con esta denominación es la diferencia entre los abogados que ejercen en España trabajando solos o con pocos compañeros, frente a los grandes despachos de influencia que tienen a cientos de letrados trabajando y miden su éxito en beneficios.

¿O sea, que va dirigido a la mayoría de profesionales?

Sí, porque el 85 por ciento de abogados en nuestro país ejercen como independientes, frente a lo que yo llamo la abogacía del despacho-negocio.

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Nuestro principal objetivo es otro, porque entendemos la profesión de otra manera, como siempre ha sido hasta ahora, midiendo el éxito por casos ganados y por cómo se han defendido los intereses de los clientes.

«Para poder defender una sociedad democrática se necesita una abogacía que defienda los derechos de la gente común. Porque ni siquiera ante la justicia somos todos iguales», afirma Muelas en esta entrevista.

LA ABOGACÍA NECESARIA

Usted lo llama ‘la abogacía necesaria’ ¿por qué?

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Creo que independiente no es el mejor adjetivo, es mejor decir la abogacía necesaria. Por ejemplo, tenemos el caso de las cláusulas abusivas de los bancos, una demanda importantísima que es poco probable que hubiera llevado uno de estos despachos- negocio, porque entre sus clientes hay bancos.

¿Quiénes son los clientes de esta abogacía necesaria?

Los clientes de estos despachos son los ciudadanos comunes, y nuestro trabajo es defenderlos con independencia.

Es una abogacía necesaria porque para poder defender una sociedad democrática se necesita una abogacía que defienda los derechos de la gente común. Porque ni siquiera ante la justicia somos todos iguales.

Un banco o una aseguradora son usuarios intensivos de la justicia, van todos los días a juicio y deciden qué apelan y qué no en función de los resultados previsibles, llevan al tribunal sólo los mejores casos o los que van a ganar, y de esta manera condicionan la jurisprudencia.

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“NECESITAMOS UNA ESTRATEGIA”

¿Cuál es la razón de celebrar un Congreso?

Lo que necesitamos básicamente es una estrategia, ante la precarización ante la adicción acrítica a las nuevas tecnologías.

Si nadie se operaría de apendicitis por 300 euros, pues tampoco debería buscar que le lleven un caso por 150, porque o se lo llevarán mal o se lo llevará uno mismo con una aplicación, como las que permiten un convenio regulador en el que el abogado sólo pone la firma.

¿Por qué es necesaria una ley que regule el mercado de los servicios jurídicos?

Hay que enfrentarse a la amenaza de uberización de la profesión. El mercado de los servicios jurídicos no es igual a otros mercados.

Porque antes que el beneficio económico está la defensa del derecho del cliente y el criterio del abogado no debe prevalecer ante el criterio del cliente. Y esa regularización no existe.

¿Porque hasta ahora no había hecho falta?

Seguramente, porque es ahora cuando hay intermediarios que están tratando de quedarse con el valor añadido, al mismo tiempo que subemplean a graduados en Derecho a los que pagan una miseria, o que incluso son todavía estudiantes o no están colegiados.

Nos enfrentamos a una nueva realidad que al estar desregulada es susceptible de ser uberizada y es una amenaza para los abogados que siguen prestando un servicio como el cliente y nuestra sociedad se merece.

¿La idea es formar una asociación?

Una asociación o un sindicato, o una patronal. La única forma de parar la amenaza es tener un sindicato, un lobby, lo que en España parece una herejía.

Sindicarse no está prohibido pero la Audiencia Nacional por ejemplo, dice que los abogados de oficio no se pueden sindicar.

Ya veremos lo que dice el tribunal europeo de Derechos Humanos.

La idea es formar una asociación, un sindicato o una patronal. «La única forma de parar la amenaza es tener un sindicato, un lobby, lo que en España parece una herejía», dice Muelas.

BOLSAS DE POBREZA

¿Se sienten poco representados por los colegios de abogados?

No, los colegios de abogados tienen una función estatutaria y legal, tiene sus funciones deontológicas y la organización del turno de oficio, entre otras, aunque ahora organicen también concursos literarios y  patrocinan otras relaciones.

Pero nosotros tenemos que defender un sector muy caracterizado de la abogacía y tenemos derecho a expresar nuestras necesidades, que no necesariamente coinciden con las de otros.

Un colegio de abogados engloba a todos los profesionales, a los de los bancos, los de los grandes bufetes, los de las grandes corporaciones y a los de los despachos pequeños y medianos, y las necesidades de unos y otros son diferentes.

Por ejemplo, en el reciente congreso de Valladolid, lo que más trascendió fue la protesta de los grandes despachos ante el control horario, un tema que no preocupa en absoluto a este 85 % de abogados independientes.

¿Cuya situación es crítica?

Sólo le diré que las bolsas de pobreza entre los profesionales, los abogados, no son una metáfora, son una realidad.

A este paso ¿cuál es el futuro?

Que los ciudadanos sólo tengan dos opciones: o un gran despacho o una abogacía low cost, lo que significa que habrá ciudadanos de segunda que no podrán optar a la primera. Porque si no se cambian determinadas cosas, no vamos a poder competir.

Cuando un ciudadano elige un abogado se  establece una relación personalísima de confianza, y el abogado tiene que cumplir pase lo que pase, esté de parto, recién operado, o agonizando.

En nuestra profesión no existe el derecho a la desconexión, porque yo he visto a un abogado amigo mío, con la muerte pintada en la cara, que iba a su despacho a trabajar porque se le cumplía un plazo y no podía dejar colgado a su cliente. ¿Esto lo va a hacer una franquicia low cost? Más bien no.

GANAS DE CONGRESO

¿Tienen ya una lista de reivindicaciones o saldrá del congreso?

Hay ya 80 ponencias. La gente está con unas ganas terribles.

¿Y asistentes?

Tenemos 570 inscritos, incluso yo estoy sorprendido. Hemos tenido que buscar un local más amplio y creo que el éxito se debe a que en España no hay un congreso  donde todos los abogados puedan hablar.

Los congresos de la abogacía desde hace más de doce años se han convertido en realidad en una feria de muestras.

¿Cómo está estructurado?

Aparte de la parte protocolarias habrá tres partes importantes, la de conciliación, que es un tema que ya está hablado con los grupos parlamentarios.

De hecho presentamos nuestro proyecto ley de modificaciones de la ley de procedimiento civil, pero con las dos legislaturas fallidas se nos ha quedado atrancado.

Por otro lado, el tema de la precarización, los problemas en el mercado de los servicios jurídicos de los que hemos hablado y la necesidad de una regularización específica. El turno de oficio no se nos puede olvidar y luego una parte más miscelánea para el resto de las ponencias.