La Audiencia Nacional juzga hoy al etarra Alberto María Ilundain Iriarte, alias ‘Mollejas’, por presuntamente intentar asesinar en 1990, junto a otros miembros del comando Amaiur, a un vecino de Pamplona, Enrique Muñoz Berrio, «Brillantinas».
Una patrulla policial abortó el atentado.
La Fiscalía y la acusación que ejerce la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) piden para él 18 años de prisión.
Por estos hechos ya fueron condenados en firme los etarras Bautista Barandalla Iriarte y Juan Carlos Pérez Ojuel. Alberto Ilundain consiguió huir.
El cuarto integrante del grupo, Mikel Castillo, murió en el tiroteo con la Policía.
Ilundain fue detenido en septiembre de 2001 en Francia y cumplió allí condena por robar 1.650 kilos de dinamita.
En 2006 también fue condenado en el país galo a 17 años de cárcel por delito de asociación de malhechores para fines terroristas por hechos cometidos en 2001, en relación al zulo de Txernóbil, descubierto en 2002 en el Rivière-Saas-et-Gourby (País Vasco francés) en el que la banda terrorista escondió un arsenal durante años.
Francia lo entregó el pasado 27 de mayo para este juicio y desde entonces se encuentra en prisión preventiva.
Muñoz Berrio vivía junto al bar que regentaba en Pamplona Ilundain Iriarte y a quien el comando ‘Amaiur’ decidió ejecutar el 18 de septiembre de 1990.
En junio de ese año había recibido una carta de ETA: «Vete ya tú el próximo ETA (m)».
Según el relato de las acusaciones, el 18 de septiembre de 1990, sobre las 8.45 horas, Bautista Barandalla Iriarte, que iba a ser el autor material, se dirigió al mercado de Santo Domingo de Pamplona y se juntó con Ilundain, que se había encargado de transportar las tres pistolas de que disponía el comando en su propio coche.
Desde allí vieron pasar a Juan Carlos Pérez Ojuel en furgoneta camino del Portal de Francia, la misma en la que debían escapar después.
En ese momento, Ilundain, Barandalla y un tercer etarra ya fallecido, se metieron en el coche del primero y se repartieron las pistolas, de acuerdo al relato de las acusaciones.
Indican que su actitud despertó las sospechas de agentes de policía nacional en labores de vigilancia y prevención, que les pidieron la identificación.
Ilundain Iriarte y Barandalla salieron por la puerta del conductor y se dieron a la fuga aprovechando que el tercer etarra se abalanzó contra uno de los policías y se produjo un tiroteo.
Barandalla fue detenido minutos después de haber huido, escondido en una tienda portando una pistola en perfecto estado con una bala en la recámara y 11 en el cargador.
Juan Carlos Pérez Ojuel, al oír los disparos emprendió también la huída, y fue arrestado dos meses después.
Según la Fiscalía, Ilundain era el encargado de transportar en su vehículo las tres pistolas de las que disponía el comando y después debía recoger con el coche al autor material del asesinato de Muñoz Berrio.
En el coche de Ilundain se intervino una mochila con una pistola apta para el disparo, montada y sin seguro, con un proyectil en la recámara, así como un cargador con otros cuatro proyectiles, un portafolios y fotografías.
El cuarto etarra que participó en la acción, Mikel Castillo, resultó herido y falleció.
Llevaba otra pistola con proyectil en recámara ya percutido y dos cargadores con 12 y nueve proyectiles, detallan los escritos de acusación.