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De la España Global al mundo del Deporte, la exdiputada de UPyD y del PSOE, Irene Lozano, aterriza en la Presidencia del CSD

Irene Lozano, la nueva presidenta del Consejo Superior de Deportes. Foto: EP.
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La nueva presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, ha aterrizado en el cargo, que tiene rango de Secretaría de Estado, no sin críticas internas desde este universo, por el desconocimiento que tiene de él, pero, de forma especial, por su perfil escasamente político.

Lozano, que hasta ahora había venido siendo secretaria de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores, responsable de la imagen y la reputación de España en el extranjero, se licenció en lingüística en la Universidad Complutense de Madrid y se diplomó en filosofía por el Birkbeck College de la Universidad de Londres.

Su predecesora era María José Rienda, que contaba con una trayectoria deportiva bastante más amplia que la de Lozano, así como de una experiencia política y de gestión en el ámbito político-deportivo que la ha permitido dirigir con verdadero talante la máxima instancia de la política deportiva española.

La formación de la nueva presidenta consiste en una de las propuestas que pretende llevar a cabo el PSOE, derivando el cargo en una vertiente más política que deportiva con el objeto de una reforma de la Secretaría.

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El propio José Manuel Rodríguez Uribes, el nuevo ministro de Cultura, manifestaba la necesidad de buscar un perfil mucho más político que deportivo. Objetivo que revertirá, asegura en nuevo gobierno, de una forma mucho más positiva y dinámica en la política deportiva española.

Además, puede que ese sea el pequeño empujón que requiere la Secretaría de Estado del Deporte en el seno de este año 2020 y así, de una vez por todas, se consiga consolidar e implantar una nueva Ley del Deporte, cuestión que lleva paralizada desde el pasado año.

El anteproyecto de la nueva Ley del Deporte se encuentra presentado desde el pasado enero de 2019 y, a pesar de su paralización por la falta de gobierno efectivo, se pretende que Irene Lozano tome las riendas de ese objetivo y pueda, por fin, sustituir aquella norma que entró en vigor en el año 1990 y que requiere un cambio urgente.

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No obstante, Irene Lozano, había sido hasta el momento secretaria de Estado de la España Global.

Esta Secretaría depende del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Su objetivo es, primordialmente, la adopción de medidas para la mejora de la imagen exterior de España.

Esta cuestión, ha supuesto un punto a favor de la filósofa y periodista, puesto que lo que se pretende tras su trayectoria en este puesto es exportar y dinamizar el deporte español fuera del territorio nacional.

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La propia Lozano alegaba en su acto de nombramiento que “lo más visible de un país son los éxitos deportivos, y en España, están ligados tremendamente a la modernización, la democratización y la evolución de España en todos los niveles”.

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Esto demuestra no solo aquello de lo que veníamos advirtiendo hasta el momento, el perfeccionamiento e implantación de una nueva Ley del Deporte, sino también se relaciona con la voluntad de fomentar la política deportiva en aras de evolucionar en cuestiones que, alega determinantes, como el fomento e igualdad de la mujer en el deporte.

Por todo ello, el giro que ha dado la Secretaría de Estado del Deporte con la inclusión de Irene Lozano como presidenta puede que revierta en una situación positiva, desligándose en cierta medida de su papel anterior, para adoptar uno mucho más dinámico y político con el fin de llevar a cabo todas aquellas reformas que exige el panorama deportivo español.

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