El mundo jurídico español está de luto. El presidente del despacho Pintó Ruiz & Del Valle, primer director del Máster en International Sports Law del ISDE, árbitro del Tribunal Arbitral du Sport (TAS), y uno de los juristas españoles más influyentes en el arbitraje deportivo internacional, José Juan Pintó Sala, ha fallecido.
No es, en absoluto, exagerado afirmar que el Derecho deportivo español ha perdido al hombre que lo puso en el mapa internacional. Pocos juristas pueden decir que contribuyeron a fundar una disciplina.
Pintó Sala fue uno de ellos.
Deja tras de sí deja una generación de juristas mejor formada y un estándar profesional al que muchos aspiran y pocos alcanzan. Su muerte deja un gran vacío en un ámbito que él contribuyó a construir desde sus cimientos.
José Juan Pintó Sala nació en 1951. Se licenció en Derecho por la Universidad de Barcelona, y en 1975 se unió al despacho que llevaría su apellido y del que llegó a ser socio y presidente.
Desde ese puesto construyó durante más de cinco décadas una carrera de referencia en el Derecho mercantil y societario —con especial atención a las empresas familiares y a las sociedades cotizadas— y en el asesoramiento a entidades deportivas de primer nivel.
Considerado por muchos como el mejor abogado español en Derecho deportivo, combinó como pocos el rigor técnico con una visión práctica y moderna del asesoramiento jurídico.
Árbitro del TAS, intervino como abogado de parte o árbitro en más de 250 procedimientos arbitrales, la mayoría de carácter internacional, en español, inglés, francés e italiano.
Fue uno de los pocos juristas españoles designados en divisiones «ad hoc» para grandes eventos: la Eurocopa de Portugal 2004, los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010, el Mundial de Sudáfrica 2010 y los Juegos de Río 2016.
Primer director del Máster en International Sports Law del ISDE
Una de sus aportaciones más perdurables al Derecho deportivo fue la académica. Pintó Sala fue el primer director y profesor del Máster en International Sports Law del ISDE, uno de los programas especializados de referencia en el mundo.
Desde ese papel pionero formó a generaciones enteras de juristas que hoy trabajan en federaciones, clubes, ligas y organismos deportivos internacionales.
Fue también ponente habitual en el Foro Aranzadi del Deporte y participó activamente en la International Bar Association y en la International Sport Law Association, consolidando un perfil que tendía puentes entre el Derecho privado, el deportivo y la gobernanza jurídica internacional. Recibió, entre otros reconocimientos, la medalla al mérito deportivo y la Real Orden del Mérito Deportivo.
Un jurista que disfrutaba ejerciendo la abogacía
Quienes trabajaron con él coinciden en algo poco frecuente: Pintó Sala disfrutaba ejerciendo la abogacía. Y lo hacía visible.
Desprendía entusiasmo, cercanía y una energía contagiosa que mantuvo hasta el final. Incluso en los momentos más difíciles, nunca perdió esa forma positiva de afrontar el trabajo y la vida.
Su perfil no era solo el del jurista técnico: era también un extraordinario relaciones públicas, capaz de generar confianza, tejer alianzas y representar con solvencia los intereses de sus clientes.
Su muerte llega marcada por otra pérdida reciente: la de su esposa, María del Mar Martín, también jurista, cuya ausencia había dejado ya una profunda huella en su entorno más cercano.
Le sobreviven sus cinco hijos: Gimena, Mar, José Juan, Camila y Marta.