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Robles, Bal y Martínez-Almeida elogian a Marchena en la presentación de su biografía

Margarita Robles, ministra de Defensa, durante su intervención, la autora, Carmen Remírez de Ganuza y Edmundo Bal, diputado de Ciudadanos; de espaldas, José Luis Martínez Almeida. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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“Esta mañana llamé a Manuel Marchena y le pregunté si iba a venir aquí”, reveló ayer la ministra de Defensa, Margarita Robles, en la presentación del libro “Marchena. El poder de la Justicia”, del que es autora la periodista Carmen Remírez de Ganuza.

“‘No, me da mucha vergüenza’, me contestó. Por lo que este acto es como una boda sin novio“, añadió, con cierto humor Robles, quien se declaró públicamente “amiga de Marchena”. 

Robles se solidarizó con el magistrado por los ataques personales sufridos tras la sentencia del “procés”, en la quedó jurídicamente establecido que los delitos cometidos por los separatistas procesados fue de sedición y no de rebelión.

“Una sentencia que fue fruto de una deliberación por unanimidad dictada por los siete magistrados que formaron el tribunal”, recordó la ministra de Defensa y magistrada en servicios especiales durante su intervención en la presentación que tuvo lugar en la Biblioteca Municipal Eugenio Trías, de Madrid; el edificio de lo que fue la desaparecida “Casa de las Fieras”, el zoo que hubo en El Retiro.

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Junto a Robles, participaron en el acto, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, a quien le correspondió introducir la figura de Marchena en una intervención corta pero intensa en la que le calificó como “uno de los grandes servidores públicos”.

Y el diputado de Ciudadanos, Edmundo Bal, amigo –”buen amigo”– también del magistrado canario.

Los tres coincidieron en sus elogios a la figura del presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y también al libro, la primera biografía sobre uno de los personajes más desconocidos –fuera del mundo judicial– y más interesantes de nuestro país. 

Fueron 36 personas, en total, las que pudieron asistir a la presentación pública de la obra; entre casa silla debía haber una libre. Foto: Yolanda Rodríguez.

SER JUEZ ES ARRIESGADO

Robles, que subrayó varias veces que hablaba a título particular, recordó que “ser juez es una de las profesiones más bonitas del mundo y más arriesgadas”.

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Pero recordó que “un juez no puede contentar a todo el mundo. Por eso, puede pasar de ser un héroe a un villano en muy poco tiempo”, dijo, en referencia a las críticas recibidas por Marchena por la sentencia al proceso catalán.

Críticas que alcanzaron también a su familia. “Ser juez es difícil. Hay que tener un temple especial”, afirmó.

Por eso, la ministra de Defensa rompió una lanza a favor de todos los jueces españoles y, de un modo particular, a favor de Marchena. Un hombre que “ha sufrido su profesión” y con el que “no comparte algunas de sus resoluciones”, pero quien le merece un profundo respeto.

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Robles se declaró, durante su intervención una firme partidaria de la crítica a las resoluciones judiciales, pidió respeto por la presunción de inocencia e hizo un llamamiento para que no se judicialice la vida política: “La política tiene unos cauces y unos parámetros distintos a la judicatura. La política está para resolver conflictos. Quienes están en política deben tratar de no judicializar la vida política”.

La magistrada en servicios terminó su intervención con un elogio final al biografiado: “Conozco el pasado y el presente de Manuel Marchena. Sea cual sea su futuro, si es positivo, será bueno para España. Porque se lo merece”.

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Es la primera biografía que se publica sobre el magistrado que presidió el juicio del “procés”. Foto: Yolanda Rodríguez.

INTELIGENTE Y EMPÁTICO

El portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, Edmundo Bal, durante su intervención resaltó tres cosas de Marchena: “Primero, su inteligencia. Te deslumbra. Su saber es enciclopédico. En sus conferencias no hace uso de ningún papel. Y sus sentencias son brillantes, como la de Hervé Falciani, que fue confirmada, punto por  punto, por el Tribunal Constitucional. Posee, además una gran virtud: Conociendo la técnica jurídica sabe explicar las cosas para que se entienda lo que dice. Esto se echa mucho de menos en los jueces”.

Bal, abogado del Estado en servicios especiales, quien compartió con Marchena durante un año un tribunal de oposición para el acceso a la judicatura, resaltó, como segundo punto “su empatía y su simpatía. Algo raro en un juez”. 

“Los operadores jurídicos siempre queremos tener razón a la vez. En aquel tribunal no hubo ni un roce. Marchena sabe llegar a acuerdos porque tiene una enorme voluntad de consenso”, enfatizó.

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Edmundo Bal, portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, en una instantánea durante su participación en el acto. Foto: Yolanda Rodríguez.

Como tercer punto, recordó, “se ha dicho que Marchena es una persona ambiciosa. Ese adjetivo, en España, es peyorativo. Se entiende que es una persona capaz de hacer cualquier cosa para ascender. Ese no es el caso de Manuel Marchena. Su sentido de servicio público está fuera de toda duda. Ha llegado donde ha llegado por méritos propios. Esto hay que resaltarlo. Su propia valía es lo que le ha elevado a donde está”.

Bal terminó su intervención con un rasgo de humor: “No era delito de sedición“, en referencia a su defensa de la acusación por rebelión contra los procesados por el intento independentista catalán cuando era el máximo jefe de la sección de lo Penal de la Abogacía del Estado, de la que fue removido por negarse a cambiar la rebelión por la sedición.

Cerró el acto la autora, Carmen Remírez de Ganuza, destacando que su libro trata sobre “un juez, pero también es un retrato en bambalinas de uno de los poderes del Estado”.

Y remachó diciendo que “hoy la Sala de lo Penal tiene, sin duda, más poder real que la Presidencia del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo”.