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[Opinión] In Memoriam: Ángel Benito, el decano que consolidó la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense

Ángel Benito fue decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense desde 1981 a 1990, nueve años decisivos, los primeros, que hicieron de esta Facultad un referente en España. El profesor y catedrático emérito, Felicísimo Valbuena, quien trabajó codo con codo con él, recuerda en su obituario quién fue. FOTO: JJBenítez.
| | Actualizado: 13/12/2020 12:23

Las últimas veces que quedamos con Ángel Benito, y después de estar dos horas  con él,  la profesora Eva Aladro y yo le preguntábamos cuál era el secreto de conservar un físico casi idéntico al que tenía veinte años antes.

Se reía y nos llamaba exagerados.

Le insistíamos y, por fin, nos respondía que, tal vez, acaso, quizá era porque siempre se lo pasaba bien con lo que estaba haciendo en el momento.

Su única limitación, que él declaraba desde el principio, era que nos viéramos en un restaurante en el que no tuviera que bajar escaleras.

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Seguía con la misma agilidad mental y estando al corriente de la actualidad.

El director de cine, Frank Capra, declara en sus Memorias que, lo que más le gustaba en los rodajes era cuando le hacían diez preguntas a la vez sobre problemas de la película que le tenía ocupado, y las iba respondiendo una tras otra.

Así actuaba Ángel Benito cuando se hizo cargo del Decanato de la Facultad de Ciencias de la Información en 1981.

Él quería hacer de la Facultad la más prestigiosa de España. A la vez, se encontraba con lo que suele ocurrir en las organizaciones que están consolidándose: Por muy bien que esté planificado el día, casi siempre hay acontecimientos que desbaratan las previsiones.

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Es lo que les ocurre también a la mayoría de quienes se dedican a la política.

La diferencia, en no pocos casos, es que el político se hace cargo de un campo que desconoce. Benito sí conocía el campo de la Información. Había sido uno de los fundadores del Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra y, desde 1962, director del mismo.

Precisamente esa experiencia se convertía en un inconveniente, porque asociaban a Benito con el Opus Dei y para muchas personas, en aquellos tiempos, constituía una connotación negativa.

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Cuando se incorporó a la Facultad, a comienzos de los años setenta, ya no pertenecía a la Obra.

Lo que llenaba su tiempo, además de ser vicedecano de la nueva Facultad, era poner por escrito lo que había aprendido y reflexionado en Alemania e Italia.

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Y así lo hizo. Dio a conocer a la publicística alemana, de Otto Groth. y las aportaciones de Emil Dovifat.

Y así llegó a catedrático en 1980.

UN BUEN JUEZ DE LA CONDICIÓN  HUMANA

Después, más que sumergirse en el estudio y en las publicaciones, Ángel Benito se dedicó a seleccionar a profesores competentes. Y si en una oposición, sacaba la plaza el más capacitado, pero había quedado fuera un buen candidato, hacía todo lo posible por conseguir otra plaza y consolidar a otro profesor valioso.

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Dedicaba todo su tiempo a la Facultad.

No tenía a alguien que le sustituyese mientras él se dedicaba a sus proyectos particulares, como algún decano que he conocido.

Él quería  que le presentasen proyectos y, después buscaba financiación. Y aparecía en los actos públicos cuando él veía que podía contribuir a aumentar la reputación de la Facultad.

Renunciaba a aparecer en muchos otros.

Conocía a muchas personas en los medios de comunicación.

Sabía emitir juicios muy acertados sobre los periodistas. Quiero decir, también, que sabía detectar a los camelistas. Y tenía mucha gracia cuando soltaba lo que algunos llaman malicias, pero que eran diagnósticos muy certeros sobre la condición humana.

Cuando se veía en el trance de decidir entre amistad con periodistas o defender los intereses de la Facultad, desde luego que se inclinaba por esta segunda vía. Alguno de estos encontronazos tuvo lugar cuando le llamaban desde una radio de mucho cartel.

En esos momentos, demostraba «tener buenos repentes», como decía Baltasar Gracián.

Casado con la periodista Marisa Ciriza, desde aquí le envío mi pesar y el de otros muchos que trataron y apreciaron a Ángel y le deseamos un duelo sereno.