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José Miguel Tabares, vicedecano de los Registradores: «El 90 % de las empresas que entran en concurso acaban en liquidación»

"Hay sectores que están muy próximos a niveles de 2019, y no van a ir avocados a concurso. Pero hay otros sectores que no se están recuperando, como por ejemplo el sector del comercio tradicional. Y de forma especial el que ha sufrido más fuerte el avance de las compras por Internet, como por ejemplo los comercios de venta de ropa. Esta tendencia no se está revirtiendo", según José Miguel Tabares.
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«Se confunde el objetivo teórico y la situación real a la que hay que dar solución. El objetivo teórico tiene que ser la subsistencia de la empresa. Y si no se puede la empresa pues una unidad de producción. La realidad es otra. Cuando llegamos al concurso en muy pocas ocasiones se encuentra viabilidad a la empresa. El problema que se plantea es: ¿cómo lo liquidamos? Porque el 90 % de las empresas que entran en concurso acaban en liquidación. Ese no debería ser el objetivo, pero es lo que nos encontramos la mayor parte de las ocasiones», explica José Miguel Tabares, vicedecano del Colegio de Registradores.

«Hay algo que no se está sabiendo hacer», afirma.

Tabares explicó esta situación en el marco del VI Congreso de Registradores que ha tenido lugar entre el miércoles y el viernes pasado en el Teatro Calderón de la Barca, de Valladollid, bajo el lema «Humanismo y tecnología al servicio de la sociedad».

El vicedecano de los Registradores recordó que existe una fase preconcursal y que el Anteproyecto de Ley Concursal en ciernes también lo recoge.

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Lo que ocurre, subrayó, «es que las empresas se resisten a acudir a esta fase hasta que están en una situación de insolvencia real. Quizá esa fase puede ser muy útil si se acude en una situación, a la que se refiere la ley como de ‘insolvencia posible’. Pero en España mayoritariamente no se acude en esa situación a las fases preconcursales. ¿Por qué? Por muchas razones. La primera de ella es que desde el momento en que la empresa dice que va a acudir al mecanismo preconcursal se le cierran las puertas. Nueve de cada diez veces no voy a cobrar lo que le entregue a esta empresa, piensan otras empresas».

Y eso es un handicap.

En la actualidad, según Tabares, en lo que a los concursos se refiere, España se encuentra en cifras equivalentes a las de 2015.

«Es probable que en lo que queda de año y el año que viene las cifras sigan ascendiendo. Porque se van a terminar los plazos y las moratorias concedidas para no tener que acudir forzosamente al concurso. Las cubrirán los plazos para las carencias de los préstamos ICO», añadió.

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De acuerdo con el vicedecano, desde el Colegio de Registradores están viendo que la crisis económica, en muchos sectores, tiene un perfil V.

«Hay sectores que están muy próximos a niveles de 2019, y no van a ir avocados a concurso. Pero hay otros sectores que no se están recuperando, como por ejemplo el sector del comercio tradicional. Y de forma especial el que ha sufrido más fuerte el avance de las compras por Internet, como por ejemplo los comercios de venta de ropa. Esta tendencia no se está revirtiendo. Al contrario, se ha acelerando», señala.

REFORMA CONCURSAL

Sobre la reforma de la Ley Concursal en ciernes, a través del mencionado Anteproyecto, ahora en el Congreso de los Diputados, Tabares explicó que, desde el Colegio habían hecho alegaciones al mismo.

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«En la exposición de motivos se habla de la modificación de uno de los principios hipotecarios, en cuanto a la cancelación de cargas que entendemos que no es conveniente y que crearía inseguridad. Es un punto relevante desde la perspectiva registral», explicó.

Sobre la segunda oportunidad, y de forma específica, sobre el hecho de que no se perdonen las deudas con la Administración, Tabares reconoció que deberían verse afectadas también, en mayor medida.

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«No va en ese sentido el proyecto. Eso ha generado críticas, es cierto. Es difícil buscar ese equilibrio. Quizá en el proyecto entran fuertes sobre los préstamos hipotecarios, a los que sí modifican sus garantías. Y eso tampoco es bueno. Porque si al final el que presta no tiene garantías, la conclusión es que no presta. Quizá se ha orientado al reforma sin afectar a los créditos públicos y afectando mucho a los hipotecarios. Ahí puede haber un desequilibrio», apuntó.

Porque las empresas, cuando tienen dificultades, no aportan pagos a la Seguridad Social o dejan de ingresar lo que adeudan por IVA.