Banqueros rusos trasladaron su patrimonio privado al extranjero antes de la guerra, según los Papeles de Pandora
Cuatro de los banqueros rusos que identifica el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación: Herman Gref, Peter Aven, Igor Shuvalov y Andrei Akimov.

Banqueros rusos trasladaron su patrimonio privado al extranjero antes de la guerra, según los Papeles de Pandora

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13/4/2022 06:47
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Actualizado: 13/4/2022 00:28
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Después de que las naciones occidentales pusieran en la lista negra a los mayores bancos de Rusia en respuesta a la invasión de Ucrania, muchos rusos se apresuraron a acudir a los cajeros automáticos, haciendo largas colas para intentar retirar sus ahorros. Algunos de los banqueros, principales ejecutivos de los bancos, tuvieron menos motivos para preocuparse.

Ya habían tomado medidas que podrían ayudar a amortiguar el impacto de las sanciones en su patrimonio personal, según documentos secretos examinados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación como parte de la investigación de los Papeles de Pandora.

A lo largo de la última década, ocho ejecutivos de cinco de las mayores instituciones financieras rusas –Sberbank, Alfa Bank, VTB, Gazprombank y VEB– explotaron el secreto del sistema financiero «offshore» para esconder su riqueza en jurisdicciones lejanas, según revelan los Pandora Papers.

Son Herman Gref, director general de Sberbank, el mayor banco de Rusia, Peter Aven, Mijail Fridman, German Khan and Alexey Kuzmichev, fundadores y propietarios del Alfa Bank, el banco más grande de Rusia fuera del control del gobierno de Putin, Andrei Akimov, presidente del Consejo de Administración de Gazprombank durante más de dos décadas, el tercer banco más grande de ese país, Yuri Soloviev, del banco VTB, e Igor Shuvalov, presidente del VEB y exviceprimer ministro ruso.

Los ocho banqueros participaron en una serie de maniobras en paraísos fiscales en los últimos años, a medida que la relación de Rusia con el resto del mundo se volvía cada vez más tensa, muestran los registros.

Estos movimientos, de los que no se había informado anteriormente, incluían el cambio de activos justo antes o poco después de que las naciones occidentales sancionaran a las élites y empresas rusas. Algunas de estas sanciones comenzaron en 2014 en respuesta a la toma de Crimea por parte de Rusia a Ucrania.

Otras se añadieron en respuesta a las actividades cibernéticas de Rusia, su intromisión en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y su continua agresión en Ucrania y Siria.

Tres de los banqueros, según los registros filtrados, utilizaron empresas ficticias en paraísos fiscales para invertir en propiedades de lujo en Londres y Chipre. Otros cuatro colaboraron en empresas «offshore» que poseen al menos 2.000 millones de dólares.

Los documentos también muestran que Herman Gref -el director general de Sberbank, el mayor banco de Rusia- utilizó un operativo «offshore» en Singapur en 2015 para reestructurar un fideicomiso familiar de 75 millones de dólares vinculado a una maraña de empresas «offshore».

Los Papeles de Pandora muestran que Gref dio entonces más de 50 millones de dólares que tenía en el fideicomiso a un sobrino de entonces 24 años que vivía fuera de Rusia.

Tras entregar los activos a su sobrino, Gref seguía controlando el patrimonio y la estrategia de inversión de la familia, según indican los documentos secretos.

Cinco banqueros cuyos movimientos en el extranjero se examinan en este artículo no respondieron a las solicitudes de comentarios del ICIJ.

Tres banqueros -el presidente de VEB, Igor Shuvalov, y los fundadores de Alfa Bank, Mijail Fridman y Peter Aven– negaron haber actuado mal.

Los ejecutivos del banco forman parte de un grupo de más de 4.400 rusos cuyas actividades en paraísos fiscales están documentadas en los Pandora Papers.

La investigación de los Papeles de Pandora se basa en una filtración de más de 11,9 millones de archivos pertenecientes a 14 proveedores de servicios financieros en paraísos fiscales, agentes que ayudan a los políticos, a los ultra ricos y a los delincuentes a ocultar su riqueza en empresas y fideicomisos registrados en paraísos fiscales de todo el mundo.

Los registros incluyen los nombres de al menos 42 multimillonarios rusos cuyo valor neto combinado en 2021 equivalía al 15% del producto interior bruto de Rusia.

De esos multimillonarios, al menos 12 fueron objeto de las recientes sanciones.

El impacto total de la nueva ronda de sanciones de 2022 contra los poderosos rusos no se conocerá durante algún tiempo.

Pero los expertos en anticorrupción afirman que la simple inclusión de banqueros, multimillonarios y otras personas cercanas al presidente ruso Vladimir Putin en las listas de sanciones no es suficiente para asegurarse de que sus activos sean marcados, congelados o confiscados.

Los agentes «offshore» son expertos en ayudar a los clientes ricos a esconder sus activos detrás de empresas ficticias y apoderados humanos, que pueden ser amigos, familiares o lacayos a sueldo.

Los banqueros, oligarcas y otras personas vinculadas al Kremlin «saben perfectamente que son vulnerables a las sanciones y habrán tomado medidas para garantizar que la identificación de sus activos sea lo más difícil posible», declaró en una entrevista Tom Keatinge, director del Centro de Estudios sobre Delitos Financieros y Seguridad de Londres.

Si los gobiernos no atacan también a los apoderados y a las empresas ficticias que apoyan a estas élites, dijo, «las sanciones no valen nada».

Las sanciones económicas impuestas recientemente por Estados Unidos, la UE, el Reino Unido y otras potencias prohíben a los bancos dentro de sus fronteras realizar transacciones con las empresas rusas incluidas en la lista negra.Las sanciones hacen imposible que las empresas rusas hagan negocios como de costumbre. Los individuos sancionados tienen prohibido viajar y sus activos ーincluyendo cuentas bancarias y bienes de lujo dentro de esas jurisdicciones ー están congelados.

Los funcionarios del gobierno ruso se han mostrado mayoritariamente reacios a las posibles repercusiones de la última oleada de sanciones contra su país.

A mediados de febrero, antes de la invasión de Ucrania, el embajador de Rusia en Suecia, Viktor Tatarintsev, dijo al periódico sueco Aftonbladet que las sanciones económicas con las que amenazan Estados Unidos y otras potencias no eran «nada positivas, pero no tan malas como Occidente hace parecer.»

«Disculpen mi lenguaje», dijo Tatarintsev, «pero nos importan una mierda todas sus sanciones».

Los registros de los Papeles de Pandora indican que los ocho banqueros cuyos negocios en paraísos fiscales fueron examinados por el ICIJ sí se preocupan, sin embargo, por cómo se salvaguarda su riqueza en todo el mundo.

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