Mi gozo en un pozo, podría ser la síntesis de lo que el Partido Popular estaría sintiendo tras conocer que el comisario de Justicia europeo, el belga Didier Reynders, ha sido nominado como candidato a la Secretaría General del Consejo de Europa.
Un puesto que quedará vacante tras la decisión de Marija Pejčinović Burić de no presentarse a la renovación para un segundo mandato de cinco años.
El Consejo de Europa es una organización que nació de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, en 1949, para promover la democracia, los derechos humanos, y el Estado de derecho en Europa.
Tiene su sede en Estrasburgo, Francia.
No forma parte de la Unión Europea, pero todos los países de la Unión Europea forman parte de él. En total, lo conforman 46 países –Rusia fue suspendida por su guerra contra Ucrania–.
El Consejo de Europa desarrolló el Convenido Europeo de Derechos Humanos, la base de actuación del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que supervisa su cumplimiento por parte de los estados miembros, entre ellos España.
Un puestazo, en suma.
Reynders fue nominado el pasado miércoles por su país, Bélgica, como candidato a esta responsabilidad. No lo tiene seguro. Como rivales están, nada menos, que ae expresidente de Suiza, Alain Berset, y el exministro de Cultura de Estonia, Indrek Saar, líder del Partido Socialdemócrata de su país hasta hace dos años.
No es la primera vez que Reynders lo intenta. Ya lo hizo en 2019 y salió derrotado.
OBLIGADO A PEDIR UNA EXCEDENCIA COMO COMISARIO DE JUSTICIA
La candidatura de Reynders le obliga pedir una excedencia en su cargo de comisario de Justicia una vez que se haga oficial su candidatura, que será pronto. El procedimiento de elección exige el examen de las candidaturas a finales de enero, una entrevista con los candidatos en marzo y la elección final, en junio, por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, compuesta por 306 miembros de 46 estados miembros.
Habrá que hacer mucho «lobby» para que a la segunda vaya la vencida para el belga.
Lo que quiere decir que Reynders, la baza con la que contaba el PP para que mediara en la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ya no va a estar presente.
La formación de Alberto Núñez Feijóo contaba con que «el amigo» Reynders «hiciera magia «y en esa mediación no solo consiguiera un acuerdo «seguro» sobre el CGPJ sino también que obtuviera del PSOE su conformidad para modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) para que en la siguiente renovación, la que correspondería a 2029, los 5.400 jueces pudieran elegir a sus 12 representantes jueces por voto secreto y directo.
Acabando con 38 años de «tradición» de elección por el Parlamento.
A lo que el PSOE se ha negado una y otra vez.
Para la Comisión Europea el compromiso al que había sido inducida por Núñez Feijóo el 22 de diciembre pasado, en su reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, era poco menos que «un marrón».
Prueba de ello es que hoy, a 15 de enero, no habían dado ningún paso en esa dirección de mediación, supervisión o como se le llamara.
En la Comisión Europea eso de mediar entre los dos principales partidos de un país grande, como España, para renovar el CGPJ no terminaba de encajar del todo. En especial por la segunda parte, lo de la modificación de la LOPJ. Una línea roja que el PSOE siempre marcó.
Falta por ver si la vicepresidenta de la Comisión, la checa Vera Jourova, quien fue antes comisaria de Justicia, toma el testigo de Reynders. Parece improbable, aunque sorpresas te da la vida, que dice la canción.
Entramos en un periodo político muy «sensible». A 5 meses de las próximas elecciones al Parlamento Europeo, fijadas para el 9 de junio.
Las esperanzas de mediación de la Comisión Europea, con la marcha de Reynders, se desinflan como un globo dejando desolado el panorama.
Lo curioso es que el PP tuvo la oportunidad en 2011 de cambiar este estado de cosas. Lo llevaba en su programa. Tenía una mayoría de 187 diputados, 11 por encima de la mayoría absoluta.
Como se suele decir, de aquellos polvos, estos lodos.
Toca esperar o que suceda un milagro porque con este giro en la historia personal de Reynders, pero todo parece indicar que el CGPJ seguirá estando como está durante un tiempo… largo.