La Junta del Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) concede el amparo colegial a una abogada que sufría acoso y vejaciones continuadas por parte de su cliente, a fin de proteger su libertad, prestigio e independencia profesional.
La abogada fue designada por Turno de Oficio para defender los intereses de su representado en un procedimiento laboral.
Según la letrada, las dificultades e intromisiones de su cliente en su función técnica fueron continuas y constantes desde el inicio de la relación.
Llegó a recibir “alrededor de 6 horas de grabaciones mediante audios enviados por correo electrónico y WhatsApp, más de 50 correos electrónicos y multitud de llamadas y WhatsApp”.
Además, en el contenido de los mensajes recibidos, se alude constantemente a su “supuesta inutilidad y faltándome el respeto de manera continuada”, todo ello por discrepar con la línea de defensa y estrategia letrada.
“Es usted una vaga y una irresponsable” o “Sinvergüenza que es lo que es usted” fueron algunos de los mensajes que recibió la letrada como discrepancia con la estrategia de defensa emprendida
En la fecha en la que estaba señalada la celebración del juicio, antes de entrar en Sala, su cliente se dirigía a ella con gritos y con una “actitud amenazante”.
Este comportamiento, que mina su profesionalidad y respeto en el ámbito legal, llevó al ICAM a actuar para proteger su integridad.
Desde el ICAM han iniciado una campaña para promover el soporte institucional, inspirada en situaciones reales.
Más del 70% de los abogados sufren violaciones de derechos sin apenas denuncias.