En esta entrevista el magistrado Raimundo Prado explica por qué escribir un libro de poemas y por qué un título como este, tan… desconcertante. Foto: R.P.B.

Raimundo Prado, un magistrado con alma de poeta, publica el poemario «Soliloquio de la pantera»

6 / 07 / 2024 02:30

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Es magistrado de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx) desde hace 20. Antes sirvió en los Juzgados de Instrucción en Castuera y Cáceres. También ocupó plaza en comisión de servicio en el Juzgado de Menores, además de desempeñar funciones, durante instancias prolongadas por sustituciones en todas las Salas del TSJEx y en la Audiencia Provincial de Cáceres.

Raimundo Prado Bernabeu, de 61 años y 35 años y medio de servicio activo en la Justicia, ha tenido tiempo para ejercer, durante dos mandatos, la portavocía de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria. La segunda en número de afiliados de las 4 asociaciones de jueces existentes. Y para ser profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Extremadura durante más de 10 años.

El magistrado es un hombre directo, claro e inteligente. Pero lo que uno no podía sospechar es que dentro de su cuerpo habita el alma de un poeta. La propia definición de «magistrado poeta» –que es lo que es– es un oximorón de libro. Un oximorón es una figura retórica que combina dos términos de significado opuesto en una misma expresión dando a la luz un significado nuevo o una paradoja.

Como, por ejemplo, silencio atronador o sofisticada simplicidad.

La obra de Raimundo Prado se titula «Soliloquio de la pantera«.

Así de comienzo, que un juez, en este caso un magistrado, se dedique a escribir sobre temas ajenos al mundo jurídico no es normal, ¿no le parece? La imagen de ustedes es la de gente poco menos que aburrida muy centradas en la cosa de las leyes.

Un maestro de pueblo en la infancia nos obligó a hacer un dictado cuyo significado comprendí con el tiempo. Decía: “Toda persona son tres. La que cree ser, la persona que creen los demás que es y la que realmente es”.

Puede parecer un tópico, pero en nuestro interior portamos otras personalidades que nos empujan a salir de lo cotidiano, a expresar nuestros deseos de conocimiento, bien sea artístico o en otras facetas que la gente no imaginaría.

Dicho de manera más sencilla, la profesión no tiene por qué ser incompatible con otras inquietudes.

De izquierda a derecha, José Antonio Patrocinio Polo, magistrado y poeta también, el autor, Raimundo Prado, y Jesús M. Gómez y Flores, coordinador de la Sección Editorial de la Asociación Cultural Norbanova, editora de la obra. La presentación tuvo lugar en la Biblioteca Pública de Cáceres A. Rodríguez Moñino / M. Brey. Foto: RPB.

¿Conoce a otros compañeros que escriben textos literarios?

¡Claro! Quizás no sea lo normal. Pero existen. No es tan inusual. A nivel internacional hay ejemplos. Un libro que me encantó y que fue llevado a las pantallas del mundo, titulado “El lector”, lo escribió un juez alemán, Bernhard Schlink.

A nivel nacional y recordando así “a bote pronto” a conocidos, mi amiga Natalia Velilla ha publicado además de otras cosas, un ensayo sobre la autoridad y su crisis.

En Extremadura, diversos amigos, como Mariano Mecerreyes, José Antonio Patrocinio o Jesús María Gómez, (este último incluso premio Internacional Rubén Darío) han publicado libros interesantes sobre poesía y novela.

Por cierto, todos “vitorinos”, como nos llamamos a los miembros de nuestra asociación, la Asociación Judicial Francisco de Vitoria. Nos va más la creación artística que las Vocalías o los puestos discrecionales, por lo que se ve [sonríe abiertamente]

    En serio ahora, los jueces, por el hecho de haber ejercido en juzgados de instancia y de instrucción, hemos sido testigos directos de la” fragilidad”, de la “miseria humana”, pero también de nuestra grandeza y solidaridad. Eso da mucho para componer poemas.

    «Una sentencia evidentemente influye en personas concretas y eso es sumamente importante, pero en un determinado momento, un poema, puede llegar a instalarse en muchas personas distintas y emocionarlas, hacerlas sentir y eso es asimismo gratificante»

    Es consciente de que ha dado a la luz un poemario, ¿verdad?

    Exacto. Bueno un poemario y diversos relatos de prosa poética. 

      El libro, no obedece a una estructura formal lógica y continuada.  Está formado por diversas partes que no poseen similitud.

      Una historia inventada sobre un amor imposible a través de frases en Twitter y Wasap, poemas con cobertura formal clásica, canciones.

      Canciones escritas, pero también lo que he sentido al escuchar alguna de ellas… Paisajes y lugares a los que nunca acudiré pese a sentir que los conozco.

      El Libro termina con varios poemas, reflexiones acerca de cuestiones íntimas, personales en los que la noche, la luna y la soledad han mantenido su importancia.

      ¿Qué es más importante para usted, crear sentencias o crear poemas?

        No son compartimentos estancos. Cuando te lanzas a examinar el problema de los ciudadanos que depositan su confianza en el sistema, pues te centras de manera profesional, racional, jurídica y algo aséptica.

        Te conviertes en demandante y demandado. Esa es mi profesión.

        Siempre he tenido claro que profesionalmente hago lo que me gustaría que un juez hiciera conmigo si tuviese un pleito personal.

        Una sentencia evidentemente influye en personas concretas y eso es sumamente importante, pero en un determinado momento, un poema, puede llegar a instalarse en muchas personas distintas y emocionarlas, hacerlas sentir y eso es asimismo gratificante.

        ¿Por qué el título ‘Soliloquio de la pantera’? Un soliloquio es un monólogo en el que un personaje habla consigo mismo en voz alta, expresando sus pensamientos y sentimientos internos. Y, además, aparece una pantera en la portada….

        Es un juego. Los felinos desean siempre cazar, alimentarse. Pero en los intermedios, cuando se sienten plenos, tienen tiempo para hablar consigo mismos, para conocerse mejor y saber que cada uno, en su camino, va espantando sus penas, como decía la canción de Carlos Chaouen.

        Raimundo Prado en una foto tomada en 2018, cuando era portavoz de la Asociación de Jueces y Magistrados Francisco de Vitoria. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

        Fue presentado recientemente en su tierra, el 28 de junio en la Biblioteca Pública de Cáceres A. Rodríguez Moñino/M. Brey. ¿Cómo fue el acontecimiento?

        Entrañable. Estuve arropado por gente muy diversa con la que he coincidido a lo largo de los años. Mayores, jóvenes, gente del mundo jurídico y personas que nada tienen que ver con el mismo.  Fue un viernes extraño de lluvia, pero fresco y relajante.

        Si le planteara el dilema de elegir sus poemas y relatos preferidos, ¿cuáles escogería?

          Uf, con eso sucede como con los hijos. Cada uno es de una manera y surgió en un momento determinado por circunstancias especiales. Unos (los de Twitter, o X, como se le llama ahora) son muy cortos.

          Podría quedarme con cualquiera ya que forman parte de una historia imaginaria. En los clásicos elegiría “A la manera de Lope” y “El soneto escuchando a Sabina”. En canciones el “rap” en el cumpleaños de mi hija o la “soleá”.

          Por el momento en el que sucedieron, “Bukowski”, “Si Amy Winehouse hubiese sido mi hija” ,“Cosas extrañas, cotidianas” y “ Dandy, mi perro”.

          Se me saltan lagrimillas cuando lo releo. Pero insisto, por unos motivos u otros me acuerdo siempre de su momento de creación.

          ¿Cómo se puede adquirir el libro? Digo para dar pistas a aquellos que tengan interés en asomarse al alma de un magistrado poeta, en ejercicio, lo cual es una auténtica novedad.

          Claro. Aunque tampoco tengo mucha idea de cómo funciona eso. He publicado el libro sin ningún interés crematístico. Gracias a la editorial Norbanova he podido editarlo. Es ella la que se encarga de esas cosas. Su dirección de correo, para interesados, es [email protected]. Ahí  explican como se adquiere e incluso lo envían firmado si alguien así lo desea.

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