Ignacio Mira Cagigas es un joven malagueño de 26 años al que una enfermedad y 14 operaciones le impidieron no poder pisar una clase de forma presencial desde 1º de la E.S.O.
Sin embargo, su buena actitud, unos buenos profesores y sus ganas de superar todos los obstáculos que se le ponían por delante le han llevado a graduarse en Derecho en la Universidad de Granada con unas notas impecables. Y es que, gracias a la evolución favorable de su dolencia y a sus profesores, pudo estudiar la carrera de forma presencial.
Con 6 años le detectaron una enfermedad en la pierna derecha que impedía que sus células se reprodujesen. Su primera operación llegó a los 12 años, momento en el que cursaba el primer año de educación secundaria.
Le pusieron unos fijadores, que eran unos tornillos que iban adheridos a su pierna y que sobresalían por la piel. El médico inmediatamente le dijo que no podía ir al colegio para evitar cualquier tipo de golpe. Además, la situación se complicó y después de esa operación llegaron otras 13 más en los siguientes 7 años. Estuvo entre los hospitales de Málaga y Pamplona.
Las clases de Ignacio Miras eran en el hospital y en casa
De modo que, tal y como cuenta a Confilegal, recibía clase de varias maneras en función de si estaba en casa o ingresado.
«En el hospital hay una especie de colegio, una ludoteca, donde hay dos opciones. Si podías moverte de la habitación ibas a clase con otro niño, pero si no podías moverte, el profesor iba a tu habitación».
Las clases duraban dos horas. En ellas el profesor se ponía en contacto con el colegio, el centro le explicaba por dónde iban en la materia y éste se lo retransmitía a él.
Pero cuando estaba «bien», ese «bien» entre comillas porque quiere decir fuera del hospital en casa con alta médica, iban a su domicilio profesores de la Junta de Andalucía donde le hacían a la misma hora los exámenes que al resto de sus compañeros. Incluso algunos docentes de su colegio le mandaban a los profesionales de la Junta un enlace para poder hacerlos online.
Posteriormente llegó bachillerato, donde tuvo que dejar de estudiar dos años porque, como ya no era educación secundaria obligatoria y era optativo, no le podían poner profesores. Tenía casi 18 años.

Por lo que tenía la obligación sí o sí de ir de forma presencial. Pero como no podía, comenzó a hacer unos cursos online para no perder el tiempo. Uno de los médicos que le operó en Pamplona, que se llama Julio, le dijo que le tenía que prometer que el día que fuese a estudiar una carrera, tendría que ser Derecho.
El día que se recuperó, lo primero que hizo fue ir a apuntarse a bachillerato porque ya podía ir presencialmente. Pero como en 2018 hubo un cambio de Gobierno y se permitió en Andalucía poder hacer bachillerato online a personas que no tenían la edad para ir al de adultos, decidió continuar sus estudios de forma virtual porque todavía tenía pendientes operaciones.
Lo hizo en el Instituto de Educación a Distancia de Andalucía (IEDA), un centro que, a pesar de ser virtual 100%, los profesores estaban disponibles 8 horas. Se les podía llamar sin problema si había alguna duda, explica Mira Cagigas.
«Ha sido la vez que más contacto he tenido con los profesores, eran encantadores», detalla. Los exámenes sí los hacía presenciales. Se graduó con un 9,6 y le dieron la matricula de honor de bachillerato.
Estudiar Derecho en Granada
Y gracias a su tía Conchi, a la que le ha dedicado su Trabajo de Fin de Carrera, y a una prima que es magistrada y profesora de la Universidad de Granada, se marchó a estudiar Derecho a esta ciudad.
Lo que no fue fácil fue convencer a sus padres. Pues después de tantos años de enfermedad, de la que ahora está plenamente recuperado, tenían la preocupación de que se fuese lejos de casa, pero al final accedieron. Primero de carrera fue su primer contacto con las clases presenciales después de tantos años.
«Desde el primer momento tuve a unos compañeros magníficos. Y los profesores, en general, han sido siempre muy buenos. Hasta tal punto de que, en segundo, se me rompió una de las palcas y a dos semanas de los exámenes me dijeron que aunque se pasase la convocatoria ordinaria, sus dos opciones a examinarse las iba a tener», comenta Mira Cagigas. «Eran encantadores».
Cuando estaba a punto de terminar, en cuarto, decidió solicitar una beca de iniciación a la investigación con su profesores de Civil 2, Francisco Pertíñez al que califica de «eminencia».
Todavía no sabe a ciencia cierta qué hacer con su futuro. Tiene dos opciones: apostar por la oposición a judicatura o quedarse con Pertíñez, el cual le ha ofrecido quedarse haciendo un doctorado en la universidad. «Pero todavía no lo tengo claro».
Estudiar de forma presencial después de tantos años fue un reto. Al principio no se veía capaz, e incluso veía vídeos en YouTube para ponerse al día, pero lo logró. Reconoce que el mejor consejo que le dio su mentor jurídico fue: «lleva siempre los apuntes al día».