Las prácticas profesionales son el punto de partida desde el que casi todo jurista construye su carrera. La realización de prácticas en instituciones públicas, empresas y despachos de abogados son el inicio de un proyecto a largo plazo; representa la primera piedra de un edificio que, con el paso del tiempo, irá tomando forma.
Los alumnos que aprovechan esta experiencia con actitud proactiva, dedicación, entusiasmo, curiosidad y espíritu de servicio están asentando los pilares con los que edificar un futuro profesional exitoso.
La disposición para asumir tareas con responsabilidad, la capacidad de adaptarse a nuevos procesos y la voluntad firme de aprender de cada experiencia marcan una diferencia significativa frente a quienes ven las prácticas sólo como un requisito académico o un trámite pasajero.
Actualmente, los empleadores demandan perfiles cada vez más flexibles, con competencias y habilidades que no siempre se adquieren en las aulas. Por ello, la realización de prácticas favorece el desarrollo de habilidades y competencias muy valoradas en cualquier puesto de trabajo.
Además, la realización de prácticas, que en términos crematísticos suele suponer más sacrificios que gratificaciones, evidencia el compromiso del alumno por aprender y por llegar a ser un gran profesional, lo cual aporta un gran valor añadido a cualquier currículum.
Finalmente, realizar prácticas externas en una institución, despacho o empresa brinda al estudiante una magnífica oportunidad para explorar diferentes áreas de interés dentro de un campo profesional, permitiéndole tomar decisiones más informadas sobre su futuro y encontrar el camino que realmente le apasione.
Esto es especialmente relevante en las profesiones jurídicas, donde la elevada exigencia intelectual impone por fuerza tener pasión por el Derecho. Como dijo Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ningún día de tu vida”.
Para garantizar que este primer eslabón sea sólido y determinante para la empleabilidad futura, las instituciones educativas juegan un papel clave.
Si las estancias formativas son los pilares de una carrera profesional exitosa, la Universidad es el basamento que permite a los alumnos poner en práctica los conocimientos teóricos aprendidos en las aulas.
MENTORÍAS
En este tránsito del mundo académico al profesional, es fundamental que los estudiantes cuenten con orientación profesional y mentoría que les ayuden a que este paso no sea un salto al vacío, buscando que su primera experiencia profesional sea lo más enriquecedora posible.
Estas mentorías constituyen un acompañamiento y fomentan el desarrollo y adquisición de soft skills.
Competencias como la comunicación asertiva, la inteligencia emocional, la gestión del tiempo o el trabajo en equipo no suelen estar incluidas los programas académicos, pero son habilidades decisivas para superar con éxito los procesos de selección y adaptarse al ritmo de trabajo del ámbito profesional.
Una vez conseguidas las prácticas, es muy importante aprovechar al máximo la experiencia con el objetivo de dejar huella y crear una red de contactos. Aquí tres claves para aprovechar al máximo esta primera etapa profesional:
• Actitud proactiva y responsabilidad. Los alumnos deben asumir cada tarea como una oportunidad de aprendizaje. Es esencial ser flexible y mantener una actitud de “aprendiz permanente”. Mostrar ganas de trabajar y contribuir a buen ambiente, son actitudes que demuestran compromiso y convierten a la persona en un colaborador de confianza.
• Solicitud constante de feedback. El alumno debe solicitar evaluaciones periódicas con el objetivo de conocer su desempeño y recibir comentarios constructivos que le permitan crecer profesionalmente, identificar áreas de mejora y reforzar sus fortalezas, demostrando así un compromiso real con su desarrollo profesional.
• Construcción y mantenimiento de una red profesional. El estudiante en prácticas debe establecer relaciones profesionales con compañeros, supervisores y clientes, entendiendo que la red profesional se construye con intención, aportando valor mutuo y manteniendo un seguimiento sincero y estructurado. Esta red de contactos será clave para futuras oportunidades profesionales.
La puesta en práctica de estas recomendaciones hará que esta primera etapa profesional se convierta en el pilar fundamental sobre el que los alumnos edifiquen una carrera plena y exitosa.