El Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) acogió el pasado jueves la presentación del libro La odisea por la dignidad y la justicia, del que es autor Manuel Valero Yáñez.
La obra traza la evolución de la Asociación de Letrados por un Turno de Oficio Digno (ALTODO), desde sus inicios en 2004 hasta convertirse en una referencia nacional en la defensa de la Asistencia Jurídica Gratuita.
El decano del ICAM, Eugenio Ribón, presidió el acto. No solo prologa la obra, sino que ha sido testigo directo de buena parte de lo que en ella se narra.
“Este libro no es solo una crónica”, afirmó. “Es un acto de justicia con quienes han defendido, muchas veces a contracorriente, el alma más social de la abogacía”.
Ribón recordó que su propia trayectoria profesional está ligada a ALTODO: “Sin lo aprendido en ella, sin las batallas compartidas, no sería el abogado —ni desde luego el decano— que hoy os habla”, declaró ante un auditorio lleno de letrados del Turno y miembros del Colegio, entre ellos los diputados Juan Manuel Mayllo y Lola Fernández.
El autor, Manuel Valero, fue presidente de ALTODO, vicedecano y tesorero del ICAM.
Su libro combina precisión histórica con un claro objetivo: reivindicar el papel de los abogados y abogadas de oficio como garantes efectivos del artículo 119 de la Constitución Española, que reconoce el derecho a la justicia gratuita. En palabras del decano, Valero es “uno de los pilares morales e intelectuales del Turno de Oficio en Madrid”.
El epílogo de la obra está firmado por el abogado Isidro Moreno, otro nombre clave en esta lucha. Ambos textos enmarcan una narración que pone en valor la resistencia de quienes, desde el silencio institucional y con recursos escasos, han defendido durante dos décadas la dignidad de un servicio esencial para el Estado de Derecho.
“No hay democracia sin justicia accesible. Y no hay justicia accesible sin abogados del Turno reconocidos y dignamente tratados”, subrayó Ribón. “Desde el ICAM seguiremos trabajando para que esta odisea tenga cada vez menos de travesía y más de conquista”.
El acto concluyó con un sentido aplauso al autor y un reconocimiento colectivo a los profesionales del Turno, cuya labor, muchas veces invisible, sostiene uno de los pilares fundamentales de la justicia: su universalidad.