La presidenta de la asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores, ha enviado una carta este lunes a la ministra de Sanidad, Mónica García, mostrando la preocupación de la asociación por el estado de este servicio público para la ciudadanía. Un estado «de alarma» ante el que, de no actuar, puede provocar la «muerte» de la Sanidad pública.
La sanidad, según el CIS de Tezanos, es el segundo problema que «afecta personalmente» a los españoles. Una realidad que también ha mostrado este lunes la asociación El Defensor del Paciente. Ello, a través de una carta firmada por su presidenta, Carmen Flores, y dirigida a la ministra Mónica García.
Misiva en la que la asociación pone de manifiesto que la Sanidad pública «está en estado de alarma». Y que, si no se actúa de forma inmediata, este servicio público «fenecerá».
Algo ante lo que El Defensor del Paciente plantea a la titular de Sanidad hasta cinco propuestas para mejorar el servicio de cara a la ciudadanía, siendo éstos los primeros afectados por los problemas del servicio.
Cinco propuestas para Sanidad
Así, la primera propuesta planteada por El Defensor del Paciente sería «la tarjeta sanitaria universal». Y con ello, la «eliminación de banderitas; basta con número de afiliación y DNI. Mismo país, mismos derechos en la atención sanitaria, eliminando la carta de desplazado».
En segundo lugar, plantean desde la asociación que la historia clínica de los pacientes no dependa de las comunidades autónomas. Y que, por tanto, el médico que atienda a un paciente, independientemente del lugar de la geografía española, «tenga comunicación de lo que le pasa al paciente. Alergias, medicación, etc.».
«Es importante que se sancione duramente a quienes no cumplan con la Ley de Paliativos. Y que este servicio se extienda a los menores. Desgraciadamente, también necesitan este servicio», exponen, en tercer lugar.
En relación a la protección de los trabajadores, y al aumento de facilidades sanitarias, se centran los puntos cuarto y quinto de la misiva.
Así, como punto cuarto, se pone de manifiesto la sobrecarga de los profesionales sanitarios. «Los profesionales no son sustituidos, y sufren la carga de los que no están. Hasta tres guardias a la semana. ¿Quién no se equivoca?», lamentan.
«Quinto. Los servicios de ambulancias. Pocas dotaciones de las necesarias. Los pacientes en camilla no pueden ser transportados en masa, los pacientes son personas, no borregos«, critica, en relación a la derogación del decreto 128/1996 en la Comunidad de Madrid.