El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) acaba de lanzar la segunda edición de su Programa Executive en Gobierno Corporativo, una formación exclusiva diseñada para preparar a los líderes del presente y del futuro en las mejores prácticas de gobernanza.
La expectación ha sido enorme: más de 300 solicitudes de información para solo 25 plazas. El curso, que comenzará el 26 de septiembre próximo y terminará el 12 de diciembre, se ha consolidado como una referencia nacional de altísimo nivel, combinando rigor académico con un enfoque práctico que conecta directamente con la realidad de los consejos de administración.
Con un programa que aborda desde los fundamentos del buen gobierno hasta los grandes desafíos actuales —sostenibilidad (ESG), digitalización e innovación—, la formación está dirigida por José Ramón Couso Pascual, socio y adjunto a la Dirección de Ceca Magán Abogados, diputado del ICAM y presidente de su Sección de Derecho Bancario, y Alicia Muñoz Lombardía, abogada y vicesecretaria del Consejo de Santander España, que el año pasado participó como profesora en la primera edición.
En esta entrevista, Couso y Muñoz Lombardía revelan las claves de esta segunda edición del curso, el papel de los consejeros en un mundo cambiante y los retos de la gobernanza en tiempos de disrupción.
¿Qué les motivó personalmente a asumir la codirección del programa?
José Ramón Couso: En mi caso, la experiencia de la primera edición fue decisiva. Había una demanda clara entre compañeros y profesionales del derecho: querían una formación continua, pero sobre todo práctica, que no se quedara en la teoría jurídica.
El ICAM apostó por crear un espacio de aprendizaje interactivo que sirviera tanto a secretarios de consejo como a consejeros independientes o presidentes de compañías. Gente con mucha experiencia, pero que necesitaba herramientas útiles para aplicar desde el minuto uno. Esa necesidad fue lo que me impulsó a implicarme de lleno.
Alicia Muñoz Lombardía: Yo viví la primera edición como profesora y lo recuerdo como una experiencia muy enriquecedora. Lo que más me llamó la atención fue el ambiente que se creó: los alumnos compartían inquietudes, aprendían no solo de los ponentes sino también unos de otros y se formó un grupo muy cohesionado.
Además, los perfiles eran muy variados, no solo abogados, lo que aportaba mucha riqueza al debate. Cuando me propusieron codirigir esta segunda edición, me hizo muchísima ilusión porque sabía que era un proyecto con un enorme potencial de impacto.

¿Qué novedades aporta esta segunda edición respecto a la primera?
Couso: Hay varios elementos que marcan un salto de calidad. El primero es la apuesta clara por la paridad: hemos querido que haya tantas mujeres como hombres, tanto entre ponentes como entre alumnos.
La segunda novedad es la participación más intensa de los headhunters, que jugarán un papel relevante para reforzar la utilidad práctica del programa. El tercer punto son las visitas a instituciones y empresas, que permitirán a los alumnos conocer de primera mano cómo funcionan otros consejos de administración.
Y, por último, una de las grandes novedades: dedicaremos una jornada completa a simular la celebración de un consejo de administración. Será una experiencia inmersiva, con reparto de roles y dinámica de toma de decisiones, que creemos que será muy transformadora para los participantes.
El programa reúne perfiles muy distintos. ¿Cómo se consigue que todos encuentren valor en el mismo aula?
Muñoz Lombardía: Precisamente ahí está la riqueza. Los consejos de administración hoy se enfrentan a retos enormes: la inestabilidad geopolítica, los cambios regulatorios, la transición energética, la digitalización, la irrupción de la inteligencia artificial…
Ningún consejero puede abarcarlo todo. La diversidad de perfiles, tanto en el claustro como en el alumnado, permite ver las cosas desde distintos ángulos. Y eso refleja lo que ocurre en los consejos reales, donde la pluralidad es un activo fundamental para tomar decisiones.
En la primera edición vimos cómo esa mezcla generó debates de altísimo nivel y, lo más importante, cómo los alumnos siguieron en contacto después. Esperamos que esa “magia” vuelva a repetirse.
«Una de las grandes novedades: dedicaremos una jornada completa a simular la celebración de un consejo de administración. Será una experiencia inmersiva, con reparto de roles y dinámica de toma de decisiones, que creemos que será muy transformadora para los participantes», explica José Ramón Couso.
¿Cómo cambia la figura del consejero en un mundo donde pesan tanto la IA, los algoritmos y la sostenibilidad?
Couso: El punto clave es la gobernanza. Las empresas ya no pueden limitarse a mirar la cuenta de resultados trimestral; deben pensar en el largo plazo y en su impacto en la sociedad. La transparencia, el respeto medioambiental y la responsabilidad social son ahora parte inseparable de una buena gestión.
Eso no es incompatible con el retorno al accionista; al contrario, genera confianza entre empleados, clientes, proveedores e incluso competidores. Y una empresa que inspira confianza siempre es más eficiente y atractiva.
Muñoz Lombardía: Coincido. La tecnología es una herramienta formidable, pero no sustituye al criterio humano. Los datos son imprescindibles, pero lo que marca la diferencia es la capacidad del consejero para interpretarlos, anticipar escenarios y mantener una visión estratégica y humanista.
Lo que los ingleses llaman “judgement”, el buen juicio, será más necesario que nunca. Frente a los ejecutivos que están enfocados a la ejecución y el rol del consejero debe ser más estratégico, con una visión prospectiva a corto, medio y largo plazo, algo que ninguna máquina puede suplir.

¿Cuál es el mayor reto del gobierno corporativo en este momento?
Couso: La resistencia al cambio. Muchas compañías ya han interiorizado buenas prácticas de gobernanza, pero todavía queda camino por recorrer. Lo más inspirador es escuchar a quienes han liderado procesos de transformación en sus empresas: sus dificultades, sus aprendizajes y los resultados obtenidos.
En la primera edición, esos testimonios fueron de lo más valioso para los alumnos, porque ofrecían una visión práctica y realista de lo que implica el cambio.
¿Qué sesión consideran el corazón del programa?
Muñoz Lombardía: Sin duda, la simulación del consejo de administración. Es la actividad más práctica, la que más expectación está generando y la que mejor reproduce la realidad de un órgano colegiado.
Los alumnos experimentan de primera mano cómo se reparten los roles, cómo se negocian las posiciones, si existe algún consejero que intenta imponer su posición, cuando un consejero no se evolucionado desde su perfil más ejecutivo y cómo se toman decisiones estratégicas. Es un ejercicio exigente, pero tremendamente enriquecedor.
¿Cómo han seleccionado a los ponentes?
Couso: Diseñamos primero el programa y después buscamos a los perfiles que podían aportar más valor en cada materia. No siempre es fácil cuadrar agendas con secretarios de consejo o presidentes de grandes compañías, pero hemos conseguido un claustro de unos 50 ponentes extraordinarios.
Además, algunos alumnos de la primera edición, que hoy ocupan puestos muy relevantes, participarán ahora como profesores.
Muñoz Lombardía: Queríamos combinar prestigio académico con experiencia práctica. Todos los ponentes son profesionales reconocidos, pero también con la capacidad de inspirar a los alumnos desde la experiencia real.
La demanda era clara: menos teoría abstracta y más herramientas útiles para la práctica diaria de los consejos, con base en casos reales.
«Los alumnos experimentan de primera mano cómo se reparten los roles, cómo se negocian las posiciones, si existe algún consejero que intenta imponer su posición, cuando un consejero no se evolucionado desde su perfil más ejecutivo y cómo se toman decisiones estratégicas», relata Alicia Muñoz Lombardía.
¿Qué balance hacen de la primera edición?
Couso: El balance fue muy positivo. Al ICAM le preocupaba mucho medir el retorno, así que realizamos encuestas al inicio y al final. Los alumnos destacaron la calidad del claustro, pero sobre todo la cohesión del grupo y el ambiente de confianza que se generó, gracias al esfuerzo de todo el Colegio en el diseño y conformación del Curso
Tanto es así que hemos creado un “alumni” para mantener vivo ese vínculo: tendrán un área de interacción propia y participarán en actividades del colegio.
De hecho, algunos ya se han incorporado como profesores en esta segunda edición. Para nosotros, ese “networking” y esa continuidad son uno de los mayores logros.
¿Qué legado les gustaría dejar como codirectores?
Muñoz Lombardía: Que este programa forme consejeros capaces de aportar valor más allá de las cuentas de resultados. Que tengan propósito, visión estratégica y compromiso social.
En un mundo cada vez más digital y automatizado, necesitamos líderes que sitúen a las personas y a la sociedad en el centro de las decisiones empresariales.

Un consejero que les inspire.
Couso: Óscar García Macías.
Muñoz Lombardía: Isabel Tocino.
La mayor amenaza para la buena gobernanza hoy en día.
Muñoz Lombardía: La disrupción.
Couso: La falta de transparencia.
Una palabra que defina a un buen consejero.
Muñoz Lombardía: Confianza.
Couso: Confianza.
El error imperdonable de un consejo.
Muñoz Lombardía: Anteponer intereses personales sobre el bien común.
Couso: El conflicto de intereses.
Un consejo que admiren en España.
Muñoz Lombardía: Santander e Iberdrola.
Couso: Inditex.
Una moda de la que desconfiar en gobierno corporativo.
Couso: El cortoplacismo.
Muñoz Lombardía: La sostenibilidad mal entendida.
Un libro imprescindible para consejeros:
Couso: “El arte de la prudencia” de Baltasar Gracián.
Muñoz Lombardía: El arte de la guerra, de Sun Tzu.
Lo más difícil de codirigir un programa juntos.
Couso: Ninguna dificultad; es un placer trabajar con Alicia.
Muñoz Lombardía: Coincido, somos muy complementarios.
Lo más gratificante de este programa.
Muñoz Lombardía: Las personas que conoces y lo que aprendes de ellas.
Couso: Alicia lo ha resumido muy bien; te abre la mente en cada sesión.
¿Por qué apuntarse a este programa?
Couso: Por crecimiento personal y profesional.
Muñoz Lombardía: Porque combina habilidades técnicas y humanas y enseña a manejar de verdad un consejo y sus expectativas.