Una ruptura sentimental nunca es un trago agradable. Sin embargo, en ocasiones, esta situación pueda acabar en los tribunales; no sólo por cuestiones de custodia de menores, sino también por violencia de género. Una situación que afecta especialmente a los hombres. Y es que una posible denuncia falsa por malos tratos puede tener terribles consecuencias para ellos, a pesar de acabar siendo considerados inocentes.
Algo que, además, también llega a afectar a las verdaderas víctimas de maltrato, que ven reducidos los recursos disponibles. También a nivel económico. Y es que las víctimas de violencia de género también pueden tener acceso a «ayudas» económicas y sociales estatales de interés.
El hombre, desprotegido ante la violencia de género
Una situación ante la que el abogado de familia Felipe Fernando Mateo Bueno lo tiene claro. Sí se puede hablar de indefensión del hombre tras una ruptura.
«Es suficiente una mera denuncia por violencia de género para que el hombre no tenga derecho ni tan siquiera a un régimen de visitas. Es más, si una mujer quiere asegurarse unas condiciones ventajosas y rápidas en un divorcio, la denuncia por violencia de género es la vía más efectiva», lamenta el abogado.
Una valoración que comparte la abogada penalista Marta Moreta. «Hay una absoluta indefensión del hombre. Desde hace años», asegura.

«Los hombres también pueden ser víctimas. Eso sí, no se va a calificar como violencia de género, sino como violencia doméstica. Hay un plus de penalidad por género», añade, por su parte, la abogada Ana Rodríguez. Una situación ante la que la letrada recuerda que «la ley 1/2024 está centrada en la violencia de hombres contra mujeres. Es una ley que penaliza el género. Y a los jueces y abogados nos vincula esta ley, y es la que se tiene que aplicar».
Valoración que comparte Moreta. «No podemos olvidar que la ley la hace el legislador. Y los jueces aplican lo que está escrito en el papel».
Ello, a pesar de las duras consecuencias para el hombre ante esta denuncia de violencia de género. «En un primer momento, el hombre se ve sometido a una detención. Eso le afecta emocionalmente, a su familia, a sus hijos. Le ponen ya el cartel de maltratador. El impacto es tremendo», lamenta Rodríguez.
Las ventajas de ser mujer ante una denuncia por violencia
«La situación real es: discusión de una pareja. Ella le pega. Él se va a la comisaria a denunciarla. Y cuando llega a comisaría, los agentes le dicen: yo te cojo la denuncia, pero tengo que llamarla a ella. Y como ella diga que lo ha hecho para defenderse, el que acaba detenido eres tú», explica Marta Moreta a Confilegal.
Una diferencia que confirma Ana Rodríguez. «La amenaza de “haces lo que yo quiero o te denuncio”, existe. Y cuando hay conflicto en una ruptura, cada uno usa las herramientas que tiene».

«Sí es cierto que la mujer tiene más protección. Una serie de medidas, de ayudas… por ejemplo, si una mujer denuncia, tiene inmediatamente un abogado gratis. Aunque cobre un millón de euros al mes», valora.
Una ayuda económica que no se queda sólo en el abogado, tal y como lamenta Moreta.
«Cuando tienes una denuncia por violencia, si no tienes ingresos, por ser víctima te dan una pensión de 480 euros. Además, tienes más puntos para todo tipo de becas. También para el colegio. Ser víctima te da puntos para acceder a todas las ayudas públicas. Colegios, vivienda pública… también en la renta mínima vital», explica.
Las consecuencias de una denuncia falsa
Una situación ante la que las mujeres, de realizar una denuncia falsa, se enfrentan formalmente a las consecuencias previstas en el artículo 456 del Código Penal.
«Los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal, si esta imputación se hiciera ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación, serán sancionados con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito grave. Con la pena de multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito menos grave. Con la pena de multa de tres a seis meses, si se imputara un delito leve», recuerda Felipe Fernando Mateo Bueno.

Unas consecuencias que, sin embargo, no siempre llegan. «En la práctica, no se suelen perseguir, solo se persiguen en los casos más flagrantes», señala el abogado.
Algo ante lo que los tres abogados coinciden en sus recomendaciones para los hombres que han sido denunciados injustamente por violencia de género. «Como medida de precaución, grabar, grabar y grabar».
«Yo, por ejemplo, recomiendo a mis clientes geolocalizar todos sus movimientos. Y así, presentar pruebas de descargo ante una situación conflictiva», asegura Ana Rodríguez. Una recomendación que también realiza Marta Moreta, junto a que, «si la situación está complicada, se vayan de casa. Y que no tengan ningún contacto».
Medidas que, tras la sentencia, el abogado tiene clara su recomendación. «Mi consejo siempre es el mismo; denunciar. Es difícil que la mujer acabe condenada por la comisión de una denuncia falsa, pero se lo pensará dos veces antes de poner otra»,
Un cambio «radical» de la normativa
Una situación ante la que, para los abogados, no siempre está claro la necesidad de modificar la normativa actualmente vigente.
«Por un lado sí y por otro no. Digo que sí, porque la actual legislación fomenta muchos abusos. Digo que no, porque sería suficiente con aplicar la ley para terminar con este atropello; es decir, si cuando se comprueba que la denuncia es falsa, se persiguiera a la denunciante y se le condenará, disminuirían significativamente este tipo de denuncias», explica Felipe Fernando Mateo Bueno.
Una opinión en la que coincide Ana Rodríguez. «Tal vez lo que habría que hacer no es suavizar la ley, sino perseguir más las denuncias falsas. Y en ese sentido, proteger al hombre ante esto».
Más contundente es Marta Moreta. Y es que, para la experta, es necesario un «cambio legislativo radical». Especialmente, debido a que con esta normativa, «los asuntos de violencia de género no han disminuido, sino que han aumentado».
«Esto tiene que tener un punto de retorno», asegura.